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DESDE ULTRAMAR

De El Quixote 1615 al Cervantes 2015

sábado 28 de noviembre de 2015, 18:32h

Dilectos amigos en ambos hemisferios, 2015 es un año sui generis que embolsa en su escarcela diversas y nutridas noticias cervantinas. Conmemoramos el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de El Quijote –que ha proliferado en los estantes con ediciones especiales, como acaeció en 2005– y este tretracentenario ha atestiguado infinidad de actividades en torno a esa efemérides. En tanto, se efectuó en México la reunión de la Asociación de Academias de la Lengua Española, con motivo del ciento cuarenta aniversario de la Academia Mexicana de la Lengua, con la participación de la novedosa recién creada ecuatoguineana, que acrecienta el resguardo del idioma español y que debe alegrarnos a todos. Guinea Ecuatorial merece conocerse más. Estamos de fiesta.

El cuatricentenario de la publicación cervantina –de data imprecisa– sugiere tomar por referencia la fecha más tardía de la tasa (21 de octubre de 1615) junto con la fe de erratas. Constan registros de autorización del 27 de febrero, 17 de marzo y 5 de noviembre de aquel año, quizás este último por error, aunque se presume su venta en ese mes. Las magnas conmemoraciones en Castilla-La Mancha han repercutido en el mundo hispánico, exaltándose como lo hiciera en 2005, a la quijotesca figura. Un cuatricentenario no se conmemora todos los días y este año correspondió mirar reflexivos a la obra humanista de Cervantes, máxima creación del idioma español, así denominado por universal, por transcontinental, por rebasar el entrañable solar hispano, y que fue otrora solo castellano.

Esta segunda parte de don Quijote tiene sus cosas. En este año tan ajetreado en el tema, conviene mencionar lo que escribió Cervantes sobre Barcelona: “[…] tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces dellos no visto; parecioles espacioso y largo […] vieron las galeras que estaban en la playa, las cuales, abatiendo las tiendas, se descubrieron llenas de flámulas y gallardetes que tremolaban al viento y besaban y barrían el agua; dentro sonaban clarines, trompetas y chirimías, que cerca y lejos llenaban el aire de suaves y belicosos acentos[…] correspondiéndoles casi al mismo modo infinitos caballeros que de la ciudad sobre hermosos caballos y con vistosas libreas salían […]”. Y los recibió Barcelona con estas palabras: “Bien sea venido a nuestra ciudad el espejo, el farol, la estrella y el norte de toda la caballería andante, donde más largamente se contiene; bien sea venido, digo, el valeroso don Quijote de la Mancha: no el falso, no el ficticio, no el apócrifo que en falsas historias estos días nos han mostrado, sino el verdadero, el legal y el fiel […]”.

Ya quisieramos más Sanchos gobernando Baratarias, con una mentalidad llana y genuina como esta, alejados de soberbia por el cargo encomendado que los obnubila y aliena, pues resultó magnífico y nos erizaría los cabellos por lo estupendo y lo ajeno a las idioteces que hoy describen a nuestra clase política en ambas orillas del Charco: Pues advertid, hermano —dijo Sancho—, que yo no tengo don, ni en todo mi linaje le ha habido: Sancho Panza me llaman a secas, y Sancho se llamó mi padre, y Sancho mi agüelo, y todos fueron Panzas, sin añadiduras de dones ni donas; y yo imagino que en esta ínsula debe de haber más dones que piedras; pero basta: Dios me entiende, y podrá ser que si el gobierno me dura cuatro días yo escardaré estos dones, que por la muchedumbre deben de enfadar como los mosquitos”.

Cervantes da muestras de ingenio y de calibrada sensatez, tantas veces escasa en nuestros días, como en los suyos, desde luego, que nunca he idealizado el Siglo de Oro, porque su mente no era el común denominador. Por el contrario, marcaba el sendero a la gran masa ajena a sus disquisiciones. No omito referirme al Quijote de Avellaneda, que cuenta con muy mala prensa, pero que sin ser ampliamente celebrado, lo coloco en la misma tesitura que la Biblia de Reina y Valera, pues siendo obras singulares de nuestra lengua común, demuestran que puede escribirse desafiando el statu quo y nos recuerdan que la vida puede contarse de múltiples maneras. ¿Avellaneda degrada a Cervantes? Tal vez, pero su Quijote goza de su propia identidad. Parte de una visión desemejante desde la creación cervantina. Eso le otorga su propio sello, inmutable e indeleble.

Si existe el excelso museo sobre ejemplares de El Quijote en El Toboso, Guanajuato, en México cuenta con el propio, siendo el más importante de América –que alberga obras pictóricas y plásticas alusivas, además– y este año el museo Franz Mayer en la capital mexicana ha expuesto 20 obras de sus colección de 800 –en 18 idiomas– donde mostraba una primera versión en lengua inglesa y un ejemplar del escrito por Avellaneda. Sin duda que me ha sido extraordinario verlas. Una gozada en toda regla.

En 2015 se publicó El Quijote en otomí (Hñahñu), sumando adeptos. Quisicosas de la Historia: Cervantes vivió apenas para ver publicada la segunda parte de su obra culmen. Murió el 23 de abril de 1616. Mató al personaje para evitar otros Avellanedas. Justo en el cuarto centenario de su fallecimiento (2016), el dramaturgo y narrador mexicano Fernando del Paso recibirá el Premio Cervantes 2015, remachando este año emblemático. Su avanzada edad no va peleada con la preclara lucidez. Polémico (¿qué escritor por sus ideas y pronunciamientos no lo es?) ha enseñoreado el idioma dotándolo de nuevos bríos. Se lo otorgan “por su aportación al desarrollo de la novela aunando tradición y modernidad, como hizo Cervantes en su momento”, advirtió el jurado. Su extensísimo vocabulario me inspira y me desafía. Es un gran reconocimiento panegírico, no diré seráfico,ya que en o aquines insultan a l que se atreve. dos)aje a 6 d Muricci Guanajuato, en Me ser ampliamente celebrado, lo coloco e un homenaje a seis décadas de esfuerzo y ardua labor.

Si en su obra Noticias del Imperio, Del Paso pone en boca de la emperatriz Carlota de México –presa en su locura en cada monólogo– la frase “Hoy ha venido el mensajero a traerme noticias del Imperio[…]”, parafraseandolo podemos decir: “Hoy ha venido el mensajero a traerme noticias del Cervantes”. Enhorabuena por el mexicano, cuyo gentilicio escribe con esa equis que suena como jota, igual que en Quixote, aunque desmemoriados nos asombre, y que buenamente nos aferramos a un arcaísmo como seña de identidad ligándolo al náhuatl. Yo no me opongo a escribr México con jota (lo he visto escrito con g, en siglos pasados) pues mutó la equis siguiendo la ordenanza de la Real Academia a inicios del siglo XIX referida a la equis intermedia, y repruebo a quienes insultan y agreden al que se atreve a ponerlo con jota. Cervantes y Del Paso nos invitan a ser más tolerantes. Esa es la mejor manera de homenajearles, amén de leerlos, desde luego.

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