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COSAS VEREDES

¿Quién ganó el debate?

martes 08 de diciembre de 2015, 00:54h
Expectación máxima. Les hemos visto llegar, esperar al rezagado Pedro Sánchez, saludarse y dejar a alguien para el último lugar (Sánchez, a Pablo Iglesias, que en cambio era el primero que se encontraba al entrar en plató)... Mucha sonrisa demasiado amplia antes de comenzar y nervios que se dejaban entrever en gestos, manos inquietas, caras crispadas... Cinco minutos de explicaciones y por fin, empieza el debate.

Esperaba nervios, tensión y discursos preparados, pero no esperaba tanto bajonazo. Ha habido momentos de vergüenza ajena. Como el momento en el que Pablo Iglesias, candidato de Podemos a la Presidencia del Gobierno, le ha espetado al presentador que se tranquilice... ¡al presentador! Ya había repartido unos cuantos de esos antes a sus contrincantes pero se le ha ido la mano. Ha sido justo cuando ha metido la pata sobre Andalucía y su presunto intento de independencia, según él, hace unas décadas. Sólo él sabía de lo que estaba hablando y el que se ha puesto nervioso ha sido el propio Iglesias.

No ha dado mucho más de sí el candidato de Podemos durante el resto del debate. Ha tenido un par de intervenciones sólidas pero el resto del tiempo hemos escuchado a la sombra del primo de Pablo Iglesias. No sólo parece haber cambiado el discurso del partido, sino también las dotes de su líder para el debate. Le han dado hasta en el cielo de la boca. En especial por no estar con el resto en el pacto antiterrorista.

El socialista Pedro Sánchez, por su parte, ha estado algo siniestro repartiendo a diestro y siniestro sin elegancia ni guante blanco pero, eso sí, con una gran sonrisa. Al principio del debate, se ha cebado con Albert Rivera dejando bien claro a quién considera su rival más directo, pero también tenía munición de sobra para Soraya Sáenz de Santamaría y para Pablo Iglesias.

Albert Rivera, de Ciudadanos, parecía un niño que se sabe la lección y espera impaciente a que el profesor le pregunte sin poder parar quieto en el sitio ni dejar de mover pies y manos y gesticular a cada afirmación de cualquiera de sus contrincantes. Aunque sus argumentos han sido más convincentes y preparados que los de Iglesias y Sánchez. Ha sido el que menos ha rehuido responder preguntas directas y el que ha aportado alguna que otra nota de color con propuestas diferentes a las de el resto de los candidatos. También el que ha logrado unir fuerzas de sus adversarios para criticar sus propuestas. Tanto Sánchez como Iglesias y Sáenz de Santamaría han tratado de desacreditar sus recetas económicas. Si todos le atacan... ¿será porque le temen?

Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno, ha tenido que aguantar estoicamente las innumerables alusiones a la ausencia de Rajoy en el debate y, aunque ha comenzado muy encorsetada y repitiendo un discurso que traía preparado porque sabía que lo primero que le iban a preguntar era que por qué no estaba Rajoy en su lugar, ha ido cogiendo forma minuto a minuto y ha acabado devolviendo ganchos e incluso me atrevería a decir que divirtiéndose. Ha presumido de experiencia y ha sacado pecho al recordar, en cada ocasión que le han brindado, la penosa situación en la que se encontraron el país a su llegada al poder y cómo este Gobierno con medidas impopulares pero necesarias ha logrado sacar adelante el país sin que nadie lo rescate. Ha esgrimido cifras y porcentajes aunque también le han arrojado unos cuantos a la cara. Incluso ha sabido reírse del ninguneo al que le sometían sus contrincantes por no ser candidata. "Al menos soy vicepresidenta, señor Iglesias, más que ustedes que ni siquiera están en el Congreso". Pero por desgracia también hemos vuelto a asistir al aburridísimo "y tú más" entre PSOE y PP. En conjunto, ha defendido bien su plaza y ha rebatido con argumentos y cierta superioridad. Rajoy puede estar orgulloso y tranquilo, allá en Doñana.

En definitiva, se han pisado unos a otros, todos lo han hecho, se han reído de los argumentos de los oponentes, se han puesto nerviosos, se han calmado y han aprovechado a fondo el tiempo de oro que se les brindaba. Puede que esta noche haya sido decisiva para convencer a los ciudadanos indecisos o a un buen puñado de ellos. Para eso sirven los debates. Se han echado de menos ideas nuevas. Y de más, reproches y ataques que ya hemos escuchado hasta la saciedad. Aunque hemos disfrutado de un debate intenso y apasionado en algunos momentos, no nos ha sorprendido ninguno de los cuatro. Una pena. Quizá Pablo Iglesias, pero para mal. ¿Un ganador? Definitivo no, desde luego, pero puestos a elegir, me quedo con Soraya. Ahora, a esperar al día 20 para comprobarlo.
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  • ¿Quién ganó el debate?

    Últimos comentarios de los lectores (3)

    1251 | alber - 08/12/2015 @ 23:16:18 (GMT+1)
    Viendo el resto de tus artículos, ya se de que pie cojeas y esa cojera te hace de andar a la derecha a la derecha, pierdes credibilidad al no reconocer la victoria de Pablo Iglesias, cuando tengas que criticarlo de verdad y tengas razón nadie te va a creer.
    1250 | Jorge - 08/12/2015 @ 16:13:46 (GMT+1)
    ¿Qué la mayoría de medios han dado ganador a Iglesias? ¿Qué medios lees tú? Yo en la mayoría que he leído decían que no existe un claro ganador y que en general estuvo flojito.
    1247 | ripi - 08/12/2015 @ 10:36:56 (GMT+1)
    Si la mayoria de los medios de comunicación dan ganador a Pablo Yglesias¿porqué vosotros no?¿teneis encuestas?¿es solo vuestra opinión?

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