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EL REAL MADRID PRESENTA SU GIRO DE TIMÓN EN EL BERNABÉU

Zidane vende tres conceptos en su presentación: ilusión, trabajo y títulos

martes 05 de enero de 2016, 15:16h
Zidane vende tres conceptos en su presentación: ilusión, trabajo y títulos
Zinedine Zidane ha estrenado cargo en su segundo saludo oficial al madridismo. Quiso el club inyectar ilusión a la tormenta entregando el timón a la figura simbólica que tenía más a mano. Ahora es labor del nuevo entrenador demostrar si la apuesta confirma su pelaje de salto al vacío o, como delinean los más optimistas, el Madrid ha encontrado el Guardiola que seducirá a los jugadores al tiempo que deshilacha la inestabilidad rampante que contamina al banquillo. Estadio Santiago Bernabéu
La distancia entre la emoción de Rafael Benítez y la sentida por Zinedine Zidane en ambas tomas de posesión del transatlático de Chamartín ha quedado fijada en siete meses de experimentación mutua. Ahora que la tempestad ha visto extinto su voltaje y presión, el tsunami toma la cara del mago francés en el rol de reconstructor del solar tras la catástrofe. Por delante atisba un vestuario que ha terminado por expulsar al entrenador que recibió el encargo de sanar los vicios heredados -falta de compromiso táctico y autogestión en fase defensiva, arrinconando la solidaridad de esfueros como concepto a conjugar-. El club, que este martes ha tratado de maquillar lo improvisado de la decisión y escenificación consiguiente, ejecuta un salto de huída hacia adelante en el ecuador del curso, anhelando que en Zizou emerja el Guardiola merengue. El hombre que conoce la casa y a las vacas sagradas, cuide la atmósfera y química entre estamentos y haga funcionar la inversión desplegada. Pero Florentino Pérez no ha leído las notables diferencias de base: Pep afloró reluciente después de aprender y aprehender una filosofía inherente a la institución, afinando una idea de juego paradigmática ya establecida en cada peldaño de la estructura. La arriesgada elección madridista sobreviene sin un bagaje de coherencia metodológica ni la consistencia que aporta el crecimiento concetual en el seno del equipo.

Sufre y goza Zidane por mor de la misma tesitura. La imagen asociada a su recuerdo no es sino el protagonismo de la conquista de una Liga de Campeones, la amalagama de números de exquisito aroma técnico y la elegancia y frugalidad de la mejor cara del último Madrid dominante. Todo esto, asimismo, supone un trascendental peso en la mochila de inicio. Reconvertir ruletas, controles sublimados y asitencias utópicas en movimientos de equilibrio, trabajo de situaciones que cultiven los espacios para el brillo del talento y en la gestión de la convivencia de una plantilla que se relame, sabedora de su refrescado poder tras caer la última víctima que aludía al trabajo por delante de la alegría ofensiva, no resulta tarea sencilla. Desembarca la prematura alternativa para el novato técnico galo propulsada en una atmósfera abrasiva y con la confianza de la cúpula que le paga porque -guiño descriptivo de la profundidad reflexiva madridista en la planificación- "sabe mejor que nadie lo que significa estar al frente de la primera plantilla y conoce a estos jugadores porque muchos de ellos lograron la Décima con él como segundo entrenador". Lo cierto es que ninguna variable figura en el libreto de Carletto bajo la rúbrica de autoría del recién designado preparador. Y su epílogo en el Castilla tampoco seduce al estudio promenorizado.


Con los límites de la influencia psicológica en el afán cohesionador de líneas y la labor de construcción de un bloque compacto que no se desnude por autocomplacencia por demostrar, Zinedine afrontó su segundo, y más pausado, saludo oficial al madridismo en una comparecencia realizada en la sala de prensa del Santiago Bernabéu, después de disfrutar de una suerte de baño de masas en su primer entrenamiento. Parecerían demasiados focos, ojos, plumas y lupas para su tímida personalidad, que se acaba de embarcar en el empleo con más explicaciones por dar y fisclización por superar imaginable en el balompié internacional. "Creo que va a salir bien", susurró, desprovisto de convicción, en el rebufo tomado al galope del dirigente que dispone. Del mandatario que se envuelve en la bandera de la independencia y termina por plegar velas ante campañas ácidas previamente denunciadas, sin aceptar las consecuencias coherentes a dirigir el disparo hacia el núcleo del problema. Inmerso como sujeto pasivo, de momento, abrió su diagnóstico un entrenador urgido de legitimidad en las labores exclusivas de la responsabilidad que le ha sido asestada.

"Mis primeras palabras han sido importantes para los jugadores y nos hemos entrenado delante de los aficionados. Han sido palabras sencillas. Les he dicho que estaba my contento por estar a su lado, que empezaba una nueva temporada con objetivos por cumplir y que vamos a hacer todo lo posible para cumplirlos", avanzó el técnico en su primera alocución.

Zidane, que no ha efectuado demasiadas menciones al contenido de su libreto, ha explicado que "el fútbol siempre ha sido importante aquí, ver fútbol, uno bonito y ofensivo". "Estoy animado y quiero hacer lo mejor posible en el campo, pero no he visto problemas, les he visto concentrados, metidos en el trabajo y animados", apuntó antes de aclarar que "mi concepto es la ilusión que siempre ha tenido este club en el juego. He sido jugador y lo importante es jugar al futbol, lo que siempre se ha hecho, y mi concepto es jugar desde atrás, rápido, en campo contrario y mantener la posesión".

"Todo el equipo y la plantilla van a ser importantes. James e Isco son formidables y van a ser muy importantes para todos, pero, con el día a día, vamos a ver cómo lo hacemos", que respondido un arquitecto que ha confirmado, "claramente", su intención de jugar, de manera perpetua, con Benzema, Ronaldo y Bale.

Cuestionado por la presión, su falta de bagaje previo y el pretendido parangón con Guardiola, el interlocutor ha alzado su templado tono hacia una defensa vehemente. "No hay que hacer la comparación con Guardiola porque él es él y lo que ha hecho es muy grande como entrenador, pero no me he comparado con nadie de jugador y ahora tampoco", zanjó en lo relativo al último punto; "estoy convencido del trabajo que voy a hacer y no vamos a improvisar nada porque este grupo hay que gestionarlo y voy a tratar de aportar algo personal, un estilo diferente, positivo y con cierto equilibrio", replicó. "La presión es justa y no creo que el presidente tenga más indulgencia conmigo porque el papel de entrenador es conseguir resultados", argulló para concluir este intervalo subrayando que "a pesar del pasado y lo que he conseguido como jugador aquí, lo importante ahora es ganar los partidos".

Zinedine, que ha expresado que trabajará en estos dos años y medio de contrato con su equipo técnico del Castilla, desmintiendo la opción de contar con un segundo entrenador, ha querido incidir en su mentalidad ganadora: "El objetivo es ganarlo todo y hay margen de mejora". "Siempre cuando juegas con esta camiseta todo es real y posible y ganar es fundamental en este club. Estamos en octavos, bien clasificados en Liga y este año todo es posible de nuevo", sostuvo.

Zizou, que ha reconocido que "hubiera sido mejor tomar al equipo en verano" y que espera que el cambio de entrenador en pleno ejercicio suponga "un impulso y dar animo", ha argumentado que su mensaje es de "trabajo e ilusión", al tiempo que reflexionaba sobre la influencia del conocimiento de la plantilla y de la entidad, como leyenda viva del club en su desempeño sobre el verde. "El trato será diferente con los jugadores con los que coincidí en mi etapa anterior porque son experimentados, pero el mensaje que tendré para mis jugadores es el mismo de cuando jugaba: trabajo, intensidad e ilusión en cada partido y entrenamiento". "Es importante haber sido jugador porque hago parte del club, pero es una etapa totalmente distinta y, aunque el conocer al vestuario es un punto importante, sólo puedo dejar algo de mi ganando partidos", sentenció.



"Tienes que estar cerca de los jugadores y es importante tener una buena relación con todos ya que soy el responsable del equipo y me interesa que todo vaya bien", apreció el anunciado como bandera del cambio merengue con respecto al tipo de perfil en el que va a manejarse, en contraposición a Mourinho y Benítez o del lado de Ancelotti. "He conocido a 'Mou', Carlo y Guardiola, y he tenido muchos entrenadores en mi etapa de jugador. Siempre he cogido algo de cada uno porque tienen experiencia y me han dado algo importante. Ahora, lo que tengo que hacer es ser el entrenador que yo quiero. Todos me decían lo mismo: haz lo que veas conveniente porque no puedes hacer lo mismo que otro entrenador. Así que tengo que ser yo mismo", ha repetido en varias ocasiones, como convenciéndose de su competencia en el desafío recién encargado.

El campeón del mundo en 1998, que ha valorado el paso de Benítez destacando que "su trabajo ha sido muy bueno", ha incidido en este último aspecto de la originalidad. "Trataré de aportar un toque personal, ofensivo. Seguir mi juego como entrenador y que los jugadores se lo pasen bien. Tengo que aportar algo más a mis jugadores y lo haré día a día con mi trabajo", manifestó un preparador que, de manera fina, ha susurrado el tipo de gestor al expresar de manera reiterada que va a "ayudar a los jugadores y nada más".

"Entiendo que Bale esté molesto con la salida de Benítez porque era un entrenador importante para él, pero voy a tener el mismo cariño con él y lo que hace últimamente es fenomenal y va a ser importante", comentó sobre uno de los pormenores de la riada que ha asolado la calma madridistaen este enero.


"Es un reto difícil que me anima mucho y tengo ganas de tomar la oportunidad que se me brinda, porque se que es el mejor equipo del mundo y solo quiero ganar títulos aquí", ha remarcado en el desenlace del primer capítulo de su relato. Pasó antes de despedirse y respirar en la trastienda -"soy tímido y hablo poco", confesó"- por enviar un mensaje a la afición antes de atender al mantra que espera haber inscrito en la hoja de ruta del oyente, profesional o aficionado del fútbol. "A la afición le digo ilusión. Vamos a darles la ilusión de siempre porque sabe mucho de fútbol y siempre ha estado con el equipo. Entonces, intentaremos que estén orgullosos". La humildad de este ser humano que estrena uniforme le ha conducido a elaborar un discurso repleto de variantes del verbo intentar, alejado de la acostumbrada grandilocuencia en la casa de la Castellana, tan anacrónica en estos días de estupor.


"Los jugadores se han mostrado contentos, mi llegada se hizo rápida, no estaba prevista, y la decisión se tomó el lunes, pero quiero transmitir que todos los partidos podemos ganar con buen juego, con entrega y esfuerzo, todos los valores de madridismo", proclamó en la bajada del telón de su primer día en la oficina. Así pues, con el carácter comedido del protagonista se abre la era en la que la estela dorada de la hierba puede ampliar su halo místico disparada desde el banquillo o desplegar una sombra tenebrosa que matice aquellas pinturas que el Bernabéu coreó con tanto afán en un episodio no tan lejano, el galáctico, del gobierno de Florentino. El contenido de su arista estratega, como firmó este martes Zidane, "se verá día a día".

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