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DESDE ULTRAMAR

De Palestina a Norcorea

jueves 07 de enero de 2016, 20:26h

Al iniciar 2016, un año que traerá consigo temas internacionales de gran calado, dos asuntos se suman poniéndose sobre la mesa en el ámbito mundial: la actualización de un acuerdo entre la Santa Sede y Palestina, con las consabidas reperiquetas de Israel y este asuntillo preocupante del experimento norcoreano con una supuesta bomba de hidrógeno en sus manos, que amenaza el (des)orden mundial y rompería el precario (des)equilibro prevaleciente.

Comencemos por el tema de Tierra Santa como sitio de resguardo de los intereses cristianos en la región, y particularmente católicos, que estima necesarios la Santa Sede. Ha entrado en vigor un acuerdo entre Palestina y la Santa Sede que atiende en 32 artículos a cuestiones diversas que abarcan desde la libertad de conciencia y la obra caritativa eclesial hasta asuntos fiscales y de propiedad de bienes. Todo en el marco del entendimiento entre ambas entidades firmantes y el llamado a resolver el conflicto con Israel, bajo la premisa de la existencia de dos estados.

Entiendo que no es un concordato, pero reafirma las relaciones diplomáticas ya emprendidas desde 1994 con la Autoridad Nacional Palestina y ahora se concretan con el estado palestino, cosa singularísima; reafirma a la Santa Sede con un actor con un pie dentro de la rebatinga por la custodia y usufructo de los lugares santos, la cual existe, al menos, desde el siglo XIX y previa a la guerra de Crimea. Francisco se ve que avanza en el tema, porque los lugares santos pasan por territorio palestino y ya se sabe, el status de Jerusalén no está definido, sino solo de forma unilateral por Israel. De forma tal que la indefinición jerosolimitana deja resquicios para que la autoridad palestina actúe y conceda.

Ciertamente que es un paso significativo porque la Santa Sede reconoce la condición de estado para Palestina. Y su llamamiento a una solución del conflicto prevaleciente pasaría por admitir primero tal premisa. Lo veo positivo porque en esta columna ya lo he escrito antes: la región deberá encontrar una solución Israel-Palestina que no nulifique a ninguna de las dos partes: ni a Israel ni a Palestina. ¿Complejo? Desde luego que sí, pero yo no abrazo más los derechos de Israel que los de Palestina. Ambas partes los tienen y así ha de aceptarse para acometer el camino de la solución.

Luego tenemos esta otra circunstancia: no es novedad que Norcorea anuncie ya su ensayo con una bomba de hidrógeno (la comentarista norcoreana con voz exultante la comunicó cual si la Humanidad avanzara jubilosa), sino que de verdad preocupa que nuestro pánico fundado es a que la energía nuclear siga siendo vista como medio de reprimenda, amenaza y tensión entre los pueblos. Parece que no se les ocurre utilizarla para nada mejor. Ya recién algunos infiltrados en el Estado Islámico confirmaron que sí, que no descartan sus secuaces usar bombas de tal calibre contra sus enemigos, que acabaremos siéndolo todos los que no encajamos en su visión de mundo. Habrase visto.

Lo hecho por Corea del Norte nos debe importar a los mexicanos y haremos bien en sumarnos a la condena. La cascada de reacciones solo redunda en lo que sí sabemos: que no sabemos qué hacer. ¿Más sanciones a ese país, anuncia la ONU? Ya las pusieron y no los detuvieron. ¿Qué sale a asomar las narices un segundón de la administración Obama, John Kirby, el portavoz del Departamento de Estado, a decirnos que Norcorea es una amenaza para Estados Unidos? ¿Qué ponen en duda lo ocurrido y lo minimiza? Bostezos sonoros. Parece que nadie apuesta a hacer nada novedoso frente a los norcoreanos y su líder descerebrado.

Claro que esta vez ha dicho Kirby que su país no tolerará una Corea del Norte nuclear. Risas en Pyongyang.

Eso sí, también ya lo he expresado antes. Las amenazas de tiempo atrás de Pyongyang a lanzar una bomba a Estados Unidos (California) con nuestra vecindad de por medio, son para preocuparnos. Sepa usted que el año pasado Corea del Norte amenazó a México si no le devolvía un barco que no ha pagado ciertos conceptos y por eso no ha sido liberado ni ha zarpado a su país de origen. Lo de la bomba de hidrógeno merece atenderse por el despistado gobierno de Peña Nieto, que no se entera de nada en política exterior, extraviado como va.

Y no es que me lo tome a guasa o a garufa. No. Pero créame, tras la amenaza del Estado Islámico a México el año pasado, poniéndolo en una lista de objetivos y la de Corea del Norte exigiendo que México devuelva el barco que no quiere pagar lo que debe, más me preocupa tener a Peña Nieto al frente, que tales amenazas con bomba o sin ella, porque no quiero ni pensar en que sea Peña Nieto quien tuviera que afrontar un momento de emergencia nacional, siendo tan inoperante y su gobierno tan corrupto como lo es. Hago un llamado a las potencias para que pongan en orden a tanto desequilibrado ante la orfandad de gobierno que tenemos en estos momentos los mexicanos.

Desde luego que el derecho de Corea del Norte a tener su bomba pone de nuevo en entredicho el derecho de exclusividad que se han arrogado las potencias sin derecho a ello, valga la ironía y la contradicción. Visto así, todo pinta para un ajuste de cuentas invariablemente injustas y redondeadas por los mismos de siempre y a su favor, en desventaja de terceros. Sea Corea del Norte o cualesquiera otros países.

Con lo a gusto que me estaba comiendo mi trozo de Rosca de Reyes librándome del temido muñequito, para que vengan los norcoreanos a aguarme la fiesta poniéndonos a todos en vilo. Sí que tienen cara…

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