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SÁNCHEZ ALLANA EL CAMINO

viernes 15 de enero de 2016, 12:03h
En su carrera, un poco alocada, la verdad, hacia el palacio de la Moncloa para sentarse en la silla curul del Gobierno...

En su carrera, un poco alocada, la verdad, hacia el palacio de la Moncloa para sentarse en la silla curul del Gobierno, Pedro Sánchez necesita, si no el apoyo de los dos partidos nacionalistas catalanes, sí al menos su abstención. Les ha regalado cuatro senadores y les ha permitido tener voz cualificada en el Senado. Do ut des. No parece descabellado deducir que el partido de Oriol Junqueras y el del pobre Arturo Mas, que rozan la veintena de diputados en el Congreso, permitirán el salto de Sánchez en la investidura. El gesto de Iceta con Colau completa una maniobra de alcance que a nadie escapa.

Si Mariano Rajoy fracasa en su deseo de continuar, a través de una razonada oferta tripartita con escasas probabilidades, Sánchez jugará su doble plan: al A, que es el Frente Popular ampliado, llegando a un acuerdo con Podemos y con el resto de las fuerzas de extrema izquierda y la abstención de los grupos hostiles a Rajoy; o el plan B, con el apoyo de Ciudadanos y tal vez vascos y canarios y la abstención de Podemos y los nacionalistas catalanes. Existe también la posibilidad de que asistamos a alguna pirueta del Partido Popular.

Todo muy difícil, todo muy complejo. Pero no imposible. En caso de que fracase Rajoy, de que Pedro Sánchez no pueda cerrar ninguno de los dos frentes que tiene abiertos y de que se cierren otras remotas posibilidades, se impondrán nuevas elecciones con el despilfarro económico de otra campaña electoral sufragada a través de los impuestos con los que se sangra la economía de los españoles.