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CON EDDIE REDMAYNE Y ALICIA VIKANDER

La chica danesa: exquisita transexualidad

domingo 17 de enero de 2016, 11:43h
Tom Hooper lleva la gran pantalla la historia de la pareja de pintores Einar y Gerda Wegener y el proceso de metamorfosis de Einar en Lili, el primer caso de reasignación de género documentado de la historia. Una realización preciosista, que huye de las partes más desagradables del caso en el que se basa, apoyada en dos grandes interpretaciones.
La chica danesa: exquisita transexualidad

LA CHICA DANESA

Director: Tom Hooper
País: Reino Unido
Guión: Lucinda Coxon (Novela: David Ebershoff)
Fotografía: Danny Cohen
Música: Alexandre Desplat
Reparto: Eddie Redmayne, Alicia Vikander, Amber Heard, Ben Whishaw, Matthias Schoenaerts.
Sinopsis: Dinamarca, años 20. La pareja de pintores formada por Einar (Eddie Redmayne) y Gerda Wegener (Alicia Vikander) disfruta de su éxito. Un día, por casualidad, la modelo a la que ella ha contratado para retratar en sus cuadros ha tenido que cancelar la cita y necesita terminar esas pinturas a tiempo. Para que ella pueda finalizar su trabajo, la pintora le pregunta a su marido si no le importaría ponerse medias y zapatos de mujer por unos instantes, a lo que él accederá sin problema. Esta revelación desencadenará el despertar de un anhelo largamente escondido por Einar: su deseo de ser mujer.

Lo mejor: Alicia Vikander | Eddie Redmayne | Una realización al servicio de la belleza
Lo peor: Se echa de menos, a ratos, un mayor realismo y riesgo

Tom Hooper sabía lo que tenía entre manos cuando empezó la planificación y el rodaje de La chica danesa: una historia con potencia y potencial, la metamorfosis real del pintor danés Einar Wegener en Lili Elbe en los años 20, una de las primeras reasignaciones de sexo documentadas de la historia, con la ayuda y el apoyo incondicional de su mujer, la también artista Gerda Wegener. Así que el realizador tenía dos caminos: rodar una cinta dura, con la crudeza que acompaña a menudo al aún hoy incomprendido transgénero, o convertirla en la historia de amor puro entre dos mujeres que se encuentran antes de que una de ellas sepa siquiera que realmente lo es. Hooper optó por la segunda vía, resultando una película de narración clásica, con un argumento previsible –más aún, claro, si se conoce el caso real de Lili Elbe- pero realizada de manera exquisita, de una belleza arrebatadora y recreada en dos interpretaciones magistrales. No hay nada rupturista en La chica danesa, que trata el asunto con un preciosismo, quizás, pretendidamente exagerado; al final, la mirada de Hooper se acerca más a la interpretación artística que al realismo crudo y el resultado, más que una cinta biográfica, es un bello homenaje.

La chica danesa narra el proceso de transformación de Einar en Lili con una delicadeza suprema, lo que se traduce en escenas rebosantes de calidez, poesía y armonía visual. De hecho, pasa de puntillas por la parte desagradable del proceso de Wegener, el rechazo social y la serie de operaciones a las que se sometió, que se comprimen en el final de la cinta, para centrarse en la relación del matrimonio de pintoras. Es más, el título de la cinta bien podría hacer referencia a la esposa de la protagonista, Gerda, la ‘otra’ chica danesa de la película y a la que se percibe como la verdadera heroína de la historia. El personaje de Gerda es el fuerte, el de la decisión, el del honor y la lealtad, el de la acción; y a pesar de que es Lili la que representa el cambio físico, la historia palpita, casi de forma más interesante, en el personaje de su esposa.

En el plano de la interpretación ocurre lo mismo. Eddie Redmayne demuestra que es un actor con un futuro –el presente es evidente- prometedor. Probablemente, el británico tenga que conformarse con la nominación al Óscar; primero, porque la Academia de Hollywood no le entregará la estatuilla dos años seguidos –ya se hizo con el galardón en la edición pasada por su inmejorable Stephen Hawking de La teoría del todo-; y segundo, porque todo parece indicar que este será, por fin, el año de Leonardo di Caprio –nada es seguro, tratándose de un actor al que, con su trayectoria, se le resiste el premio-. Pero no cabe duda de que su interpretación en La chica danesa será memorable. Tanto antes como después de asumir la identidad de Lili, Redmayne es sinónimo de pulcritud y ternura, de una feminidad cohibida al principio, casi aprehendida después, pero nunca exagerada.

Lo cierto es que el personaje de Lili Elbe iba a dar qué hablar independientemente de quién lo hubiera interpretado. Redmayne sale, además, más que bien parado. Pero la verdadera revolución de la película es Alicia Vikander. La actriz sueca compone una Gerda Wegener brillante, compleja y repleta de aristas. Hubiera sido muy fácil caer en un ‘buenismo’ poco creíble, con su obstinada decisión y su amor incondicional a un marido fagocitado por Lili. Pero Vikander explota los débiles instantes en los que el guión deja ver la contradicción, las dudas y el miedo. Y no se trata de la fórmula más evidente para suplir las carencias con el afecto de otro hombre, sino de pequeños detalles, gestos o silencios en los que entran en juego su vida profesional o el ápice de egoísmo que hasta el ser humano más entregado experimenta de vez en cuando.

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