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CONSIGUE 5 GALARDONES: PELÍCULA, DIRECTOR, ACTOR PRINCIPAL Y DE REPARTO Y GUIÓN

Truman, la gran triunfadora de la 30ª edición de los Goya

sábado 06 de febrero de 2016, 20:05h
La cinta de Cesc Gay, Truman, se ha alzado como la gran vencedora en la 30ª edición de los Goya, logrando cinco de los seis galardones a los que optaba. Además del de mejor película, Gay ha sido reconocido como mejor director y ha recogido también el de mejor guión original, Ricardo Darín, como mejor actor y Javier Cámara, mejor actor de reparto.

  • Dani Rovira durante la gala

    Dani Rovira durante la gala
    Los premios cumplían 30 años

  • El equipo de Maquillaje y Peluquería de 'Nadie quiere la noche'

    El equipo de Maquillaje y Peluquería de 'Nadie quiere la noche'

  • Jorge Coira, mejor montaje por El Desconocido

    Jorge Coira, mejor montaje por El Desconocido

  • Migue Amoedo

    Migue Amoedo
    Goya a la mejor dirección de fotografía por 'La Novia'

  • Daniel Guzmán

    Daniel Guzmán
    Mejor director novel por 'A cambio de nada'

  • Antonio Resines

    Antonio Resines
    El presidente de la Academia durante el discurso institucional

  • Antón Laguna

    Antón Laguna
    Mejor dirección artística por 'Palmeras en la nieve'

  • Pablo Alborán y Lucas Vidal

    Pablo Alborán y Lucas Vidal
    Ganadores del Goya a la mejor canción original por 'Palmeras en la nieve'. Vidal ha recogido también el de música original por 'Nadie quiere la noche'

  • Mariano Ozorez

    Mariano Ozorez
    Goya de Honor, acompañado por sus sobrinas, Emma y Adriana Ozores

  • El equipo de 'El Corredor'

    El equipo de 'El Corredor'
    Mejor corto de ficción

  • Javier Cámara

    Javier Cámara
    Feliz, con su Goya al mejor actor de reparto por 'Truman'

  • Irene Escolar

    Irene Escolar
    Mejor actriz revelación por 'Un otoño sin Berlín'

  • Dani Rovira y Berto Romero

    Dani Rovira y Berto Romero
    Durante un número musical en la gala

  • Luisa Gavasa

    Luisa Gavasa
    Mejor actriz de reparto por 'La Novia'

  • Miguel Herrán

    Miguel Herrán
    Mejor actor revelación por 'A cambio de nada'

  • Dani Rovira saluda a Antonia Guzmán

    Dani Rovira saluda a Antonia Guzmán
    La abuela de Daniel Guzman estaba nominada a mejor actriz revelación

  • Ricardo Darín

    Ricardo Darín
    Mejor actor por 'Truman'

  • Cesc Gay

    Cesc Gay
    Ha recogido el premio a mejor guión original y mejor director por 'Truman'

  • Natalia de Molina

    Natalia de Molina
    Mejor actriz por 'Techo y comida'

  • Fernando León de Aranoa

    Fernando León de Aranoa
    Mejor guión adaptado por 'Un día perfecto'

  • Parte del equipo de Truman

    Parte del equipo de Truman

  • Pedro Sánchez

    Pedro Sánchez

  • Pablo Iglesias y Antonio Resines

    Pablo Iglesias y Antonio Resines

  • Albert Rivera y Pablo Iglesias

    Albert Rivera y Pablo Iglesias

Todo apuntaba a ella y así ha sido: Truman ha sido la gran triunfadora de la 30ª edición de los Premios Goya, en una gala que se ha caracterizado por el humor, la magia y, un año más, algunas alusiones políticas, aunque casi siempre amortiguadas por la soltura de un Dani Rovira que ha estado a la altura como conductor de la velada.

La noche empezaba con el aroma de lo clásico: un número musical elegante, con la esencia del cine de los cincuenta y protagonizado por el presentador, que ha ido soltándose la melena a medida que se desarrollaba la gala. Alusiones a los nominados –la cara de Tim Robbins de no enterarse de nada ha sido de lo mejor-, a los invitados y a representantes políticos, esparciendo puntadas aquí y allá, en una gala muy repartida y con pocas sorpresas -alguna sí- en los premios más cotizados.

La cinta de Cesc Gay sobre la amistad y la muerte se va a casa con cinco de las seis estatuillas a las que optaba. Tras una espléndida temporada de premios, Truman ha sido reconocida con el premio a la mejor película de 2015 y el de mejor director para el cineasta barcelonés, que se lleva también, junto a Tomàs Aragay, el Goya al mejor guión original. Se cumple un año más el pronóstico del Festival de San Sebastián: Ricardo Darín y Javier Cámara se hicieron 'ex aequo' con la Concha de Plata del festival donostiarra y ambos han subido este sábado a por el ‘cabezón’ de la Academia en las categorías de mejor actor y mejor actor de reparto respectivamente.

Se trata del primer Goya para Darín tras cuatro nominaciones y el actor argentino ha aprovechado su discurso para dirigirse a los políticos presentes, “antes de que se queden dormidos”. “Hagan algo por la cultura”, ha clamado, justo antes de criticar el “dudoso criterio” para poner “la musiquita” con la que los realizadores de la gala han apremiado a los galardonados más extensos en sus agradecimientos. Por su parte, Cámara recogía su segundo Goya –tras el que le dio Vivir es fácil con los ojos cerrados en 2014- recordando que hace 30 años, cuando los Goya celebraban su primer edición “estaba trabajando en el campo” con su padre, y agradeciendo a los que desde entonces le han acompañado y enseñado el camino.

La otra gran favorita de la noche, La Novia, optaba a doce premios y ha tenido que conformarse con dos: el de mejor dirección de fotografía y el de mejor actriz de reparto para una emocionada Luisa Gavasa.

El drama épico de Isabel Coixet, Nadie quiere la noche, ha sido la segunda más premiada, con cuatro Goya en apartados técnicos como reconocimiento a la impecable factura de la cinta: música original, peluquería y maquillaje, vestuario y dirección de producción. Por su parte, la película de Fernando León de Aranoa, Un día perfecto, ha conseguido un único galardón, el de mejor guión adaptado para el propio Aranoa, y la ópera prima de Daniel Guzmán, A cambio de nada, se ha alzado con dos premios que han regalado dos de los discursos más emotivos de la noche.

La noche de Daniel Guzmán

Primero era Miguel Herrán el que subía a recoger el Goya al mejor actor revelación. A sus 19 años, terminó en la película casi por casualidad tras encontrarse con el director por la calle. Herrán ha agradecido a Daniel Guzmán todo lo que vino después de ese encuentro, el haber pasado de ser “un chaval sin ganas de nada” a “querer estudiar y agarrarse a esta nueva vida como si no hubiera otra”. “Me has dado una vida Daniel”, ha terminado.

Pero ese era sólo el principio de una noche cargada de emociones para Guzmán, que se ha alzado con el premio al mejor director novel por un proyecto que le hizo abandonar, hace ya diez años, una acomodada carrera como actor para ponerse detrás de las cámaras. “No sabéis lo que es esto después de diez años y de dejarlo todo”, ha dicho el director en su ‘speech’, dedicado especialmente a su abuela, Antonia Guzmán, a quién el cineasta dio un papel en la película por el que estaba nominada, a sus 93 años a mejor actriz revelación. “Gracias a ti, abuela, me he levantado año tras año cuando nadie creía en esta película, por ti, para que tú estuvieras, porque eres mi estrella; gracias, este es el mayor homenaje que te puedo hacer”, ha acertado a decir Guzmán entre una emoción visiblemente incontrolable, para romper el hielo con una llamada a los directores de casting de este país: “Está disponible, está estudiando arte dramático, cobra mucho, pero llena la sala; contratadla”.



Después del inmenso homenaje de su nieto, a Antonia Guzmán no le habrá importando demasiado no haber resultado finalmente premiada en su categoría. El Goya a la mejor actriz revelación ha sido para Irene Escolar por su intenso trabajo en Un otoño sin Berlín.

En una de las categorías más reñidas este año, la de mejor actriz protagonista, sí que ha habido sorpresa. Aunque su nombre sonaba fuerte, sobre todo tras recibir el premio a la mejor actriz en el Festival de Málaga, Natalia de Molina tenía algunos hándicap: su juventud, su reciente premio Goya –ganó el de mejor actriz revelación en 2014 por Vivir es fácil con los ojos cerrados- y tres pesos pesados de la interpretación como rivales. Pero ni Inma Cuesta, ni Penélope Cruz, ni la mismísima Juliette Binoche han podido con la desgarradora interpretación de De Molina en Techo y comida. Como ya hiciera hace dos años, la actriz ha subido espontánea, nerviosa y agradecidísima a por su ‘cabezón’. “Yo que estaba contenta porque iba a ver a Juliette Binoche… me están pasando cosas de película”, ha dicho la malagueña, que ha reivindicado la presencia de las mujeres en el sector y el amor al cine justo antes de que pusieran “la musiquita”, que diría Darín, para cortarla.

Dani Rovira se alía con Berto Romero

En general, la gala ha mantenido un ritmo parecido al de las últimas ediciones: a ratos dinámica y divertida –sobre todo en presencia de Dani Rovira-, a ratos demasiado encorsetada. Este año ha habido magia de la mano de Jorge Blass, ha habido un tamborrada en homenaje a Buñuel, sólo una actuación musical –a la vista de las de los últimos años: ¡Gracias!-, protagonizada por Joan Manuel Serrat y un homenaje a la tele por dentro, con un regidor que aparecía de cuando en cuando claqueta en mano.

Rovira se ha movido a gusto hablando con unos y con otros y, como siempre, sus alusiones a los políticos, presentes o no, en el Hotel Auditorium de Madrid se han convertido en lo más comentados. Especialmente sobresaliente ha estado el presentador cuando ha ofrecido a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Albert Rivera y Albeto Garzón una sala para que llegaran a un acuerdo de Gobierno durante la gala. El “Pacto de los Goya”, lo ha llamado, y ha descrito el escenario como “una sala con cuatro sillas, una mesa y un plasma, para que habléis los cinco”, en alusión a un ausente Mariano Rajoy.

Divertido también ha estado el humorista con Isabel Coixet. Tras el cabreo de la cineasta por el primer spot de esta gala de los Goya, que utilizaba en tono de mofa las imágenes de su fallido discurso en los Goya de 2006, Rovira se ha dirigido a ella: “No me puedes ni ver, ¿no?”.

En una edición marcada por la apertura al mercado exterior del cine español, la asistencia de algunas estrellas internacionales había causado mucha expectativa. Así, Rovira se ha atrevido con el inglés y –con un poco peor resultado- con el francés para poder saludar personalmente a Tim Robbins y Juliette Binoche, ambos nominados. La pareja de actores formada por Penélope Cruz y Javier Bardem también ha acaparado buena parte del interés mediático y, por tanto, de los chistes del presentador. Y aunque Rovira no se ha acercado a ellos, Isabel Preysler y el Nobel Mario Vargas Llosa, que ha entregado los premios en las categorías de guión, se han llevado un buen puñado de planos de la retransmisión de la gala.

Pero, de las intervenciones de Rovira, el momentazo de la noche ha sido, sin duda, su dueto con Berto Romero. Tan absurdo como necesario ha sido su número musical ‘de narices’, un duelo de titanes del humor que ha marcado un pico en la garra de la gala.



El discurso de Resines

Después de cuatro años oyendo el discurso institucional de boca de Enrique González Macho ha sido inevitable percibir un aire más desenfadado en las palabras del nuevo Presidente de la Academia de cine, Antonio Resines. Muleta en mano, el actor ha empezado con un guiño a Berlanga –“Como presidente vuestro que soy…”- y, tras comentar algunos logros de su equipo al frente de la Academia, ha asegurado que “el buen momento del que goza el cine español sería infinitamente mejor sin el IVA”. No se ha querido extender mucho en una de las reivindicaciones que, seguro, iba a hacer acto de presencia en la gala, pero ha afirmado con contundencia que “el cine sí es cultura, y como es cultura debería ser una cuestión de Estado al margen de partidos y de ideologías”.

Resines ha instado también a los políticos a luchar “de una vez en firme contra la piratería”, cuya incidencia en el sector ha ilustrado con un dato: en 2015 se descargaron en España 1900 películas por minuto. “Se han hecho cosas, pero se puede hacer más; la ley de propiedad institucional existe, las leyes están para cumplirlas y son las autoridades las que tienen que encargarse de ello”, ha terminado, no son antes dar una “mala noticia”: “No voy a terminar el discurso con un rap, lo siento mucho amigos”. Si abría Resines con un maestro del cine, tampoco podía deslucir el cierre. “Nosotros somos contingentes, pero vosotros, todos vosotros, sois necesarios”.

Goya de honor

Adriana y Emma Ozores han entregado el Goya de Honor a su tío, el director y guionista Mariano Ozores, que ha arrancado, de lejos, el aplauso más largo de la velada, y ha puesto en pie a todo el auditorio. Tremendamente emocionado –da la sensación de que ni siquiera ha podido terminar el discurso que tenía preparado-, el veterano cineasta ha dedicado el Goya al “ente misterioso” que le ha llevado hasta allí: “el respetable público”.

Sus sobrinas, que han destacado que Mariano Ozores “seguirá brillando para siempre en el corazón y las sonrisas de todos los que hemos aprendido a ser más felices gracias a él", han aprovechado una interrupción por los aplausos de los presentes para preguntarle: “¿Quieres que os vayamos ya”. “Sí, vámonos ya”. Pues eso, hasta el año que viene.
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