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DALÍ, MANOLETE, SANTIAGO BERNABÉU, GERARDO DIEGO, EUGENIO D’ORS, MIGUEL MIHURA…

jueves 11 de febrero de 2016, 13:04h
A los que hay que añadir Joaquín Turina, Eduardo Marquina, Jardiel Poncela, Pedro Muñoz Seca...
A los que hay que añadir Joaquín Turina, Eduardo Marquina, Jardiel Poncela, Pedro Muñoz Seca, José María Pemán, Josep Pla, Agustín de Foxá, César González Ruano, Concha Espina, Lázaro Galdiano, Herrera Oria, Luca de Tena, Manuel Machado, Álvaro Cunqueiro y tantos otros. A pesar de que han transcurrido cuarenta años desde la muerte de Franco, se comprende, aunque muchos no lo compartan, que se eliminen del callejero madrileño los nombres de los militares que participaron en la guerra incivil. Pero extender la inquina a pintores, escritores, poetas, periodistas, deportistas, creadores, en fin, que son orgullo de la cultura nacional, es no darse cuenta de que serán recordados por los españoles cuando la verdadera memoria histórica haya borrado a estos políticos ignaros que pretenden vengarse desde su complejo de inferioridad, excluyente y cicatero.

Manolete, por ejemplo, es uno de los cinco nombres grandes de la fiesta nacional; Salvador Dalí figura entre los diez grandes pintores universales del siglo XX; los versos al ciprés de Silos de Gerardo Diego se recitarán durante centurias; las comedias de Miguel Mihura se representan hoy con el mismo éxito que tuvieron siempre; el Cui Ping Sing de Foxá sigue estremeciendo a los lectores más exigentes; en la historia del Periodismo, el fundador de El Debate y del Ya, Ángel Herrera Oria, ocupa lugar preferente; Santiago Bernabéu llevó al deporte rey a las más altas cumbres de la competición europea; José María Pemán, como afirmó Paco Umbral, es el mejor articulista de la entera historia del Periodismo español; Pedro Muñoz Seca y su Venganza de Don Mendo continúan triunfando, año tras año, en el teatro y el cine.

¿Hasta dónde es capaz de llegar la mediocridad, la cicatería, la envidia y la ignorancia? Ya vemos que carece de límites. La Transición se hizo para superar las dos Españas. El destino cainita de España parece revivir ahora cuando la inmensa mayoría de los españoles lo que quiere es vivir en paz y libertad.