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BIOGRAFÍA

Joaquín del Valle-Inclán: Ramón del Valle Inclán. Genial, antiguo y moderno

domingo 21 de febrero de 2016, 15:48h
Joaquín del Valle-Inclán: Ramón del Valle Inclán. Genial, antiguo y moderno

Espasa. Barcelona, 2015. 416 páginas, más dossier fotográfico. 22,90 €. Libro electrónico: 12,99 €.

Por Inmaculada Lergo Martín

Valle-Inclán murió en enero de 1936, con 76 años de edad. Un artículo de prensa carlista cerraba la noticia con un misericorde “Dios le haya perdonado”, pues sus escritos adolecían de “las más graves prohibiciones canónicas” y “en los últimos años de su vida coincidían totalmente con los enemigos del Catolicismo, de España y de la Monarquía”. Este y otros juicios, incluso en sentido radicalmente contrario, parecen haber perseguido la vida y la memoria del quien muy pronto pasó a ser un “personaje”, dibujado y alentado en gran parte por él mismo. Un personaje absolutamente singular y esencialmente contradictorio.

Su nieto, Joaquín del Valle-Inclán, tras varios años dedicado a la figura de su abuelo, publica estas memorias con la finalidad principal de desbrozar de su anecdotario los elementos falsos, ya que desde la fecha misma de su nacimiento (octubre de 1866), todo él -su obra y su persona-, ha sido objeto de controversia. Así, el proceder elegido por el biógrafo ha sido “el rigor de los datos, rehuyendo juicios de intenciones, afirmaciones gratuitas y valoraciones morales”. Junto a ello, una circunstancia parece haber determinado asimismo la redacción y la factura de este volumen: la de haber partido de un proyecto común con el catedrático de literatura Manuel Alberca que, por “diferencias irreconciliables en la forma de escribir”, no llegó a término. De esta forma, se han editado casi paralelamente La espada y la palabra. Vida y obra de Valle-Inclán (Tusquets, 2015), que ha merecido el XXVII Premio Comillas de Historia, Biografías y Memorias 2014, y la que ahora nos ocupa, en la que el autor no duda en afirmar que Alberca se ha atribuido toda su labor de documentación e investigación. De ahí esas más de cien páginas de notas que incluye el volumen y la gran cantidad de documentación aportada que, si bien a nivel académico pueden resultar útiles, enfrían, por su reiteración y afán demostrativo, la calidez y cercanía que el lector medio busca en una biografía.

El volumen -al igual que la de Alberca- quiere desmontar el mito de un Valle-Inclán bohemio, acuciado por la pobreza y de ideología de izquierdas -incluso filocomunista-. Y lo hace, debido a la escasez de documentos personales y a la carencia de diarios o memorias, a través de un material muy variado, teniendo especial cautela con la información vertida por la prensa -no siempre contrastada y a veces contradictoria-, así como con sus propias declaraciones, por ser Valle-Inclán “hombre exaltado, fantasioso, arrastrado por la pasión del momento”, y “pródigo” en difundir “invenciones sobre su vida, algunas de ellas recurrentes”.

Esta biografía nos muestra al escritor que comienza a publicar en revistas desde muy joven; que descubre en México el modernismo, cuestión fundamental pues a través de él encontró su propia y singular voz; que dedicó gran parte de sus esfuerzos al mundo del teatro -como autor pero también como empresario e incluso en ocasiones actor-; que cuidó hasta el extremo por la pulcritud y belleza en la edición de sus libros; al esposo y al padre, muy allegado a su Galicia natal y preocupado por la economía de su familia, pero nunca pobre como se ha repetido; una personalidad exaltada, siempre dispuesta al duelo y la disputa -cuestión que le acarreó la pérdida de su brazo y algún otro disgusto-; un tertuliano y gran conversador que conseguía la devoción de quien le escuchaba; un trabajador constante y esforzado, incluso en sus periodos de enfermedad; alguien de ideas políticas afines al tradicionalismo y al carlismo, pero defensor también de ciertas causas de la República, que coqueteó con la política pero sin entregarse a ella; católico, pero “escasamente ortodoxo”; aficionado a los toros…

Se echa en falta, sin embargo, el relato del mundo paralelo de sus obras, de las que se va anunciando su momento de redacción, publicación, o estreno teatral, pero sin hacer incursión en ellas. Un autor es también y en gran medida su obra; y lo que ellas digan es imprescindible para conocer el mundo interior de todo artista.

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