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NOVELA

Antonio Moresco: La lucecita

domingo 21 de febrero de 2016, 15:54h
Antonio Moresco: La lucecita

Traducción de Francisco J. Ramos Mena. Anagrama. Barcelona, 2016. 176 páginas.16,90 €.

Por Jorge Pato García

En algunas ocasiones el paso por este efímero momento que es la vida, a algunas personas que se les hace pesado por distintas circunstancias. El agobio del día a día, las preocupaciones y otra serie de circunstancias pueden hacer que alguno se plantee desaparecer de la faz de la tierra, no de forma violenta, sino escondiéndose del mundanal ruido y esperando la llegada del momento del desenlace terrenal.

El protagonista de esta novela lo deja claro desde el primer momento, quiere desaparecer, y pone todos los medios a su alcance para poder llevar a cabo su empresa. Elige vivir en una pequeña aldea abandonada, en medio de naturaleza agreste, allí donde nadie estará interesado ni en ir a buscarle ni a molestarle. Sin él saberlo, ni mucho menos desearlo, fuerza al cosmos a ponerse en su contra, ya que no hay menor soledad, y en muchos casos compañía más perturbadora, que la propia. El encontrarse con uno mismo, con el análisis de lo vivido hasta el momento, de lo que se ha desaprovechado o de lo que se ha perdido.

En medio de esa soledad buscada algo minúsculo y silencioso perturba su ansiada paz. Al otro lado del valle, en la espesura, en medio de la nada aparece una pequeña lucecita, algo insignificante que titila en la negrura de la noche, pero que desata la necesidad de saber a qué responde esa señal que se ve en la distancia. Para tratar de salir de dudas, nuestro protagonista cruzará la espesura, con los peligros que entraña el adentrarse allá donde la vida fluye cuando cae el sol, y cuando por fin alcanza el lugar de donde proviene esa luz el encuentro es inesperado, la luz le ha llevado a un niño.

Un niño solo, pero peculiar, no parece de este tiempo, no parece un niño al uso. Su lenguaje, sus expresiones y sus comentarios son impropios de la edad infantil. Los miedos, las ansiedades y toda una serie de inseguridades plantean un diálogo que llega a lo metafísico. Este niño golpea con rotundidad de mente del adulto, del que espera su completa ocultación desapareciendo para el mundo en el que vive.

En pocos casos un libro de esta brevedad puede tocar con profundidad cuestiones tan filosóficas y tener una doble lectura tan intensa. Antonio Moresco (Mantua, 1947) nos lleva a nuestros miedos, al análisis vital, a todos y cada uno de esos rincones oscuros de la vida que todos en nuestro interior a veces analizamos, pero que nunca suelen salir a la superficie, no sabemos si retenidos a conciencia para que no afloren, al ser sabedores de la difícil respuesta que tienen nuestras dudas, o si por el contario se trata de un mecanismo de autodefensa que nos dulcifica la vida. Un paseo, breve pero potente por las interioridades humanas, por las dudas existenciales. Un asomarse a la metafísica sin sentirse ni arrastrado ni hostigado.

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