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TRIBUNA

Bolivia.Desafío a Morales y al porvenir

jueves 03 de marzo de 2016, 20:15h

El pasado 21 de febrero los bolivianos convocados a las urnas en plebiscito, han dicho “No” en apretados resultados, a la continuación de Evo Morales al frente del país, rechazando la propuesta de modificación a la legislación que le habría permitido una nueva reelección. Faltaban 4 años, pero la oportunidad política de convocar la consulta aprovechaba la coyuntura económica aún favorable a Bolivia, mas con un futuro incierto. De cualquier manera, Morales sumará 15 años en la jefatura del Estado, pues se marchará en 2020.

La práctica de cambiar la ley para facilitar que se prolongue el mandato, ha sido una constante tentación en ciertos países de Sudamérica. No lo veo positivo.

Advierto que no ha sido contundente el “No”, pero no ha convencido el “Sí”. Y en efecto, es comprensible que el resultante deje estupefactos a los simpatizantes de Morales. Es favorable lo sucedido, porque lo tengo repetido miles de veces: a los políticos de todas las latitudes como a los pañales, hay que cambiarlos seguido. Que el poder fluya, que los proyectos roten y las opiniones sean diversas e incluyentes. Desde luego, como suele pasar en estos casos, hay toda una corriente que reclama que se ha inducido el desenlace, que no es auténtico, que las élites otrora poderosas –que retuvieron a Bolivia en un puño y fueron relegadas por Evo– han fraguado el veredicto. Puede ser, aunque un poquito de autocrítica de los simpatizantes de Evo Morales no estaría de más y sería muy sana, desde un punto de vista democrático; porque la han evadido y eso no puede ni debe de ser. ¿No ha cometido errores Evo Morales, como para recibir esta respuesta en las urnas? Con Pinochet quedó claro: solo se convoca lo que se gana. Nada más o se corre el riesgo de perderlo. Ya sucedió y la abolladura va.

Bolivia ha atestiguado un cambio en estos diez años. Goza de un buen nombre internacional, en términos generales. Morales le dio visibilidad. Se puede o no estar de acuerdo, pero queda claro que ha favorecido más a grupos muy desfavorecidos, descollando. Habría sido adecuado ser más cuidadosos y acaso más incluyentes, no descuidando otros sectores, justo donde pudo incubarse el resentimiento y las ganas de echar fuera al bolivariano proyecto de Morales.

Como sea, sin Morales al frente –llegado el caso– se abre ya la gran incógnita y resolverla supondría posibles resquebrajamientos en su grupo político: ¿quién, si no Evo Morales? no podemos olvidar que Morales llegó cuando tras Carlos Meza las cartas fuertes del espectro político boliviano estaban casi colapsadas. Ha dado estabilidad al país tras años de inestables gobiernos en la incipiente democracia. Quienes desde el exterior no esperábamos mucho de él, estamos sorprendidos. Ya aguantó diez años, pero el desgaste natural ya pasa facturas. Lo normal.

Permítame hacer una lectura compartida, pidiendo la opinión de colegas bolivianos que pueden arrojar mejor luz sobre este episodio enmarcado en la continuidad o no, de los gobiernos bolivarianos, auspiciados por Chávez y articulados en discursos de izquierda.

El académico Iván Arandía, doctor en administración y gobierno por la Fundación Ortega-Marañón y por la Complutense de Madrid, me expresó sus amables palabras que nuevamente agradezco: “(el objetivo del referéndum) fue tergiversado, convirtiéndolo materialmente en un plebiscito centrado en la figura de Evo Morales […] (por consiguiente tal resultado) afecta la imagen del presidente, tenida hasta ahora como invulnerable”. Apunta que lo sucedido en las urnas obedeció a la urbanización de la población –lo que afectó al núcleo duro del electorado cautivo a favor del Movimiento Al Socialismo–, al cambio generacional –en los jóvenes no impacta con fuerza un discurso político basado en la contradicción con un pasado del cual ellos solo tienen vagas referencias– y surge de un quiebre interesante entre un tipo de democracia comunitaria basada en el gobierno de las corporaciones o movimientos sociales y el resurgimiento de una democracia liberal de epicentro individual a partir de las redes sociales, pues los sujetos encuentran en ellas un mecanismo de expresión política sin necesidad de buscar la intermediación de los partidos ni de los movimientos sociales. Así, el catedrático boliviano señala que la suma explica el triunfo del “no”, no como un triunfo de la oposición tradicional (los viejos partidos), sino de los individuos políticos que construyen una ciudadanía digital. Para el doctor Arandía se evidencia un cambio en el panorama electoral y comienza así la sucesión de Evo Morales, mientras quedan en la incertidumbre todos los actores. Y apunta que desde ya “el partido oficialista debe mejorar su gestión y construir estructura de partido, para garantizar los cambios por ellos propiciados y han de construirse nuevas alternativas políticas frente a los viejos liderazgos en franco descenso”.

Otro colega boliviano consultado, me ha expresado: “Los resultados del referéndum del 21F, se los puede analizar a la luz de la política social y económica de Bolivia desde los últimos años del siglo XX.” Describe a Evo Morales recordando que se asumió con aquel que dijo “soy ciudadano del pueblo, soy indígena, y haré todo lo que pueda por hacer un cambio para las mayorías nacionales”. Advierte que “Los movimientos sociales que apoyaron incondicionalmente a Evo Morales –con más poder que cultura, empoderándose–al empezar su mandato, le dieron “la gran oportunidad de iniciar cambios tan profundos, que se perdieron en el abismo de la teoría y de la incapacidad operativa. Se creó un resentimiento con la historia, con las regiones no altiplánicas y se fortaleció el sector de producción de hoja de coca”. Con la nueva discriminación de abajo hacia arriba, los triunfos de la dupla gobernante (Morales-Linera) les dio a creer en su imbatibilidad y en su capacidad de poder hacer del pueblo boliviano algo así como su hacienda”. Su error fue desafiar al país, al realizar un referéndum sobre la modificación de la Constitución. Anota: “Ante los grandes escándalos se consiguió la victoria el día 21F”. Lo atribuye a la respuesta de servidores públicos amenazados permanentemente con el despido si no apoyan, a las redes sociales –movilizadoras, contestatarias, ejerciendo un control lo más estricto posible de las mesas escrutadoras– y “al nacimiento de un liderazgo juvenil opositor, que de ser bien canalizado será el que de a Bolivia un nuevo amanecer”. Apuntó: “Las consecuencias y los pronósticos del futuro de los actuales gobernantes, no es nada positivo para ellos, en vista de que se acabó el mito del presidente indígena, limpio y puro, para dar paso a la imagen del padre que abandona a su hijo, del gobernante que favorece a su expareja con contratos millonarios, de un gobernante que no reconoce la corrupción en su entorno; además de la caída de la economía mundial, regional y nacional, donde tendrá que hacer ajustes indispensables, que siempre crean una fuerte reacción de la población. Por eso creo que los tres años restantes para Evo Morales no serán de felicidad, ni de tranquilidad, como fue hasta la fecha”.

Así, como puede adivinarse, Bolivia desde ahora afronta un nuevo escenario con nuevos actores y condicionantes que determinarán su futuro inmediato. Evo Morales tiene en sus manos la oportunidad de ser cuidadoso en su actuar y de saberse retirar a tiempo. El reto será preservar lo positivo que haya conseguido.

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