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NOVELA

Víctor del Árbol: La víspera de casi todo

domingo 06 de marzo de 2016, 19:19h
Víctor del Árbol: La víspera de casi todo

Premio Nadal 2016. Destino. Barcelona. 416 páginas. 20,50 €. Libro electrónico: 12,99 €. El último Premio Nadal ha recaído en un "thriller", servido por uno de sus más celebrados cultivadores. Una intensa trama en la que se mueven inquietantes y turbios personajes marcados por su pasado.

Por Adrián Sanmartín

Víctor del Árbol (Barcelona, 1968) venía acreditándose con novelas que exploran el lado más siniestro y criminal del alma humana. Toda su trayectoria obedece a aquella terrible visión del trasfondo homicida que late en el las capas más hondas del espíritu depredador de la persona que ya fuesen exploradas con toda su crudeza por Emile Zola en La bestia humana y toda la serie de los Rougon-Maquarc. El autor barcelonés se dio a conocer con El peso de los muertos, Premio Tiflos del 2006, donde la ejecución en el patíbulo de Nauhm Márquez en la primera década de la dictadura franquista, repercute en las conciencias de todos los involucrados en aquel hecho cruento hasta la llegada de la democracia, elaborando cada uno de ellos una lectura -y una justificación-, alternativas que aplaquen su conciencia. Les siguieron Las tristeza del samurái (2008), se vuelve a saltar de la época franquista a la Transición democrática a través de un crimen cuyas consecuencias dejarán una estela de intrigas, venganzas y violencia, Respirar por la herida (2013) y Un millón de gotas (2014), en las que lo sórdido, el suicidio, las torturas y venganzas criminales se suceden con arreglo a las leyes del thriller a través de intrigas que van traspasando ambientes y épocas históricas aparentemente muy distantes. Maquinaciones y suspenses que ya le han proporcionado una audiencia internacional.

Ahora de nuevo, La víspera de casi todo, Premio Nadal de este año, sigue la estela de sus anteriores relatos mediante un argumento que no da respiro al lector, en una trama que, como es habitual en el autor, cruza historias del presente y del pasado, porque quizá el segundo nunca puede desligarse del primero, protagonizadas por personajes tan turbios como atormentados. El principal escenario de la novela es Punta Caliente, un lugar rodeado de peligrosos acantilados -que desempeñarán finalmente un papel en la gallega Costa da Morte, donde aterriza de pronto una misteriosa mujer que se hace llamar Paola. No es este, sin embargo, su verdadero nombre. Se trata de Eva Mahler, una rica heredera que arrastra y ahoga en alcohol y drogas una terrible tragedia: su pequeña hija Amanda fue violada y asesinada por un pederasta, auténtico asesino en serie que ha cometido otros crímenes igual de horripilantes.

En el hotel de la Costa da Morte donde llega Eva se encontrará con otros personajes igualmente marcados por tragedias que llenan su vida de sufrimiento. Así, Dolores, la encargada del hotel, que también perdió a su hija, Martina, desaparecida sin dejar rastro; Daniel, un adolescente que desde niño sufre trastornos psiquiátricos, acrecentados por los malos tratos a los que le somete su padre, y que bajo su aparente dulzura esconde una brutal violencia. Daniel es el único que sobrevivió al incendio de su casa en el que pereció su familia. Daniel es internado en un hospital psiquiátrico del que le saca su abuelo, un argentino afincado en Galicia que fue torturado, al igual que su mujer, por la dictadura militar de su país y busca con vengativas intenciones a quien, aun habiendo siendo su amigo, colaboró con la ignominia con absoluta frialdad.

Y en medio de todos ellos, el policía Germinal Ibarra –repárese en el nombre, Germinal, título de una dura novela de Emile Zola-, que investigó el caso del asesinato de la pequeña Amanda y mató a golpes a su asesino. Salió libre del juicio, contando con unos magníficos abogados que pagó el millonario abuelo de la niña, pero en su conciencia siente el peso de la culpa. Germinal, que tiene un hijo aquejado de una extraña enfermedad, el síndrome de Williams, vive con la tentación del suicidio.

Con estos mimbres, Víctor del Árbol nos sirve un relato donde el mal se hace omnipresente. “El mundo está lleno de degenerados para quienes los demás son solo parte del paisaje en el que discurre su vida. No los ven, no son conscientes de que existen, solo pasan por encima de ellos o los atraviesan, los utilizan, los aplastan y luego los arrojan como despojos”, señala Germinal. Parece que no hay escapatoria. ¿O quizá sí? La respuesta en esta novela que sin duda está llamada a tener un gran éxito comercial.

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