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¿Y POR QUÉ NO EL MISMO TRATO A LOS PARTIDOS Y SINDICATOS QUE A LA IGLESIA?

miércoles 16 de marzo de 2016, 11:33h
José Luis Rodríguez Zapatero tuvo la ocurrencia, para empobrecer a la Iglesia Católica, de negar la cantidad que anualmente recibía...

José Luis Rodríguez Zapatero tuvo la ocurrencia, para empobrecer a la Iglesia Católica, de negar la cantidad que anualmente recibía de los Presupuestos Generales del Estado. Abrió una casilla en la hoja de declaración de la renta para que el contribuyente decidiera si otorgaba o no un porcentaje mínimo de su declaración fiscal. “A misa solo van un puñado de viejas beatas. La Iglesia se va a enterar”, dijo Zapatero frotándose las manos.

El chasco fue mayúsculo. Los contribuyentes españoles otorgaron a la Iglesia Católica una cantidad considerablemente superior a aquella que figuraba en los Presupuestos del Estado: por encima de los 250 millones de euros.

Ahora sale el diario El País cuestionando a qué dedica la Iglesia el dinero recaudado por voluntad del contribuyente. Se trata de un anticlericalismo trasnochado y absurdo. Lo lógico sería que El País propugnara para sindicatos y partidos políticos el mismo trato que se dispensa a la Iglesia. En lugar de recibir cantidades ingentes de dinero en concepto de subvención a cargo de los Presupuestos Generales del Estado, debería abrirse una casilla en la declaración de la renta para que los contribuyentes decidan si otorgan o no un porcentaje de su contribución fiscal al partido y al sindicato de sus preferencias.

Eso significaría un trato de igualdad y un saludable ejercicio de libertad individual en lugar de entregarse a un anticlericalismo decimonónico para dañar a la Iglesia Católica que, por voluntad de los contribuyentes, ha superado la maniobra trapera con que el Gobierno Zapatero trató de resquebrajarla.