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ENTRE EL WESTERN, EL NOIR, LA COMEDIA Y EL DRAMA DE ÉPOCA

La Modista: el cóctel vengativo de Kate Winslet

viernes 18 de marzo de 2016, 09:46h
Kate Winslet protagoniza La Modista, un inexplicable pero atractivo y entretenido cóctel de géneros dirigido por la reaparecida Jocelyn Moorhouse y en el que la actriz clama venganza y cose trapitos junto a los geniales Judy Davis y Hugo Weaving.
La Modista: el cóctel vengativo de Kate Winslet

LA MODISTA

Director: Jocelyn Moorhouse
País: Australia
Guión: Jocelyn Moorhouse (Novela: Rosalie Ham)
Fotografía: Donald McAlpine
Música: David Hirschfelder
Reparto: Kate Winslet, Liam Hemsworth, Judy Davis, Hugo Weaving, Sarah Snook, Sacha Horler, Caroline Goodall, James Mackay, Kerry Fox, Alison Whyte, Barry Otto, Julia Blake, Rebecca Gibney, Shane Jacobson, Genevieve Lemon, Shane Black, Shane Bourne, Hayley Magnus
Sinopsis: Australia, años 50. Tilly Dunnage, una glamurosa modista, regresa a su casa en el turbio pueblo de Dungatar tras muchos años trabajando en exclusivas casas de moda de París, con el objetivo de cerrar heridas del pasado y vengarse de quienes la forzaron a marcharse años atrás.. Allí, no sólo se reconciliará con Molly, su enferma y excéntrica madre, y se enamorará inesperadamente de Teddy sino que armada únicamente con su máquina de coser y su excepcional estilo, conseguirá transformar a las mujeres del pueblo y logrará de esta peculiar forma su dulce y ansiada venganza.

Lo mejor: Kate Winslet | Judy Davis y Hugo Weaving | El vestuario | Una buena dosis de entretenimiento

Lo peor: Puede resultar un batiburrillo excesivo en algunos momentos

La cineasta australiana Jocelyn Moorhouse (Heredarás la tierra, Donde reside el amor) vuelve a la dirección tras casi dos décadas de silencio con una de esas rarezas cinematográficas que será amada y odiada a partes iguales. Partiendo de la novela homónima de Rosalie Ham firma La Modista, una historia de venganza y liberación indescriptible en términos genéricos, no porque huya de los esquemas de género, al revés: los cumple a pies juntillas todos y cada uno de ellos, saltando de uno a otro de manera totalmente inesperada. La Modista es comedia, cine negro, drama, western, romance y hasta evoca, en acción real, al cartoon y al teatro del absurdo. El error a la hora de sentarse durante casi dos horas ante el desconcertante esquema de Moorhouse es la expectativa: La Modista no es un drama de época ni una comedia al uso, pero con el talante adecuado, los ojos abiertos y no demasiadas preguntas, resulta tremendamente entretenida y, desde luego, diferente y de excentricidad deliciosa.

Ya el argumento da alguna pista. Años 50. Tilly Dunnage vuelve al hogar de su infancia, un pequeño y cochambroso pueblo australiano en el que todos conocen a todos, las paredes oyen, la envidia es un vecino más y las relaciones interesadas, un salvoconducto para subir un escalafón dentro de la minúscula y retrotraída sociedad. Lo que viene siendo un pueblo en Australia, aquí, en la mitad del siglo pasado y ahora. Tras pasar muchos años en las grandes capitales europeas trabajado en prestigiosas firmas de moda como modista, regresa a Dungatar cargada de glamour y de sed de venganza contra la comunidad que la obligó a marcharse siendo una niña. Sus armas: una máquina de coser y muchas ganas de atar cabos.

El riesgo de meter esta historia en la más bizarra coctelera de géneros se minimiza en parte –y sólo en parte- por el trío protagonista, que apuntala la película cuando la cosa se va demasiado de madre. A Kate Winslet le viene como anillo al dedo ese papel de femme fatale que flaquea a ratos pero sabe recomponerse encima de unos tacones y sale airosa del reto mayúsculo que suponía este proyecto. El suyo es el único personaje que cabría –con algunos ‘peros’- en una cinta más convencional. Mantener el tipo, el equilibrio dramático y el discurso argumental rodeada de personajes que podrían estar sacados de una película de animación –arquetípicos, intencionadamente exagerados, representantes de un rasgo único de personalidad: “el malo”, “la tonta”, “la pija”...- no es tarea fácil. Winslet, puro magnetismo durante todo el metraje, se merece aplauso por ello.

A su lado, la veterana Judy Davis (habitual de los mejores años de Woody Allen) y el actor Hugo Weaving (el inolvidable Agente Smith de Matrix). Ella, la malhumorada e insólita madre de la protagonista; él, el reprimido policía del pueblo, enamorado en secreto de la moda y el modelaje. También participa Liam Hemsworth (Los juegos del hambre), el guapo del lugar.

El poso de La Modista es la crítica a las maldades provincianas, alérgicas a la diferencia, y un canto al renacimiento, a la purga del pasado y la liberación del alma. En la forma, la cinta se propone transmitir también ese mensaje de soltar amarras, con la sensación de que Moorhouse hace lo que le da la gana. Con un vestuario de quitarse el sombrero –o querer ponerse todos los que salen-, la cineasta coloca a un puñado de señoras de pueblo vestidas de Dior en el ambiente polvoriento del western con una banda sonora de duelo, mientras un anciano jorobado camina a pasitos cortos de casa en casa esperando que alguien frene por él su trayectoria. Lo dicho: inclasificable, sí; exagerada, también; entretenida, mucho.

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