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EL ÓRDAGO SECESIONISTA AHONDA EL CAOS ECONÓMICO EN CATALUÑA

lunes 21 de marzo de 2016, 11:32h
El déficit público de la Cataluña de Arturo Mas, Oriol Junqueras y Podemos se acerca ya a los 3 puntos. La deuda se ha disparado...

El déficit público de la Cataluña de Arturo Mas, Oriol Junqueras y Podemos se acerca ya a los 3 puntos. La deuda se ha disparado por encima de los 70.000 millones de euros. El Estado se ha visto obligado a rescatar a la Comunidad autónoma aportando cerca de 60.000 millones. La agencia de calificación Standard Poor´s ha rebajado la nota a Cataluña hasta B+ con perspectiva negativa, lo que reduce a una región española, que fue orgullo de Europa por su seriedad y su solidez económica, a los niveles internacionales más bajos, equiparándola a países africanos como Ruanda o Kenia.

Algunos expertos atribuyen la catástrofe económica catalana al despilfarro en la política secesionista. Se ha comprado la voluntad de algunos periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales con suculentas subvenciones Se ha sobornado a profesionales del periodismo. Se han creado “embajadas” estériles en las que se ha enchufado a parientes, amiguetes y paniaguados de los partidos secesionistas. Se ha subvencionado a agrupaciones, fundaciones, instituciones, plataformas y otras camelancias dedicadas al activismo independentista y a embolsarse una parte sustancial del dinero recibido. Se ha derrochado hasta la saciedad en banquetes, agasajos, viajes gratis total y actos protocolarios.

No se ha producido, en fin, el escándalo internacional de la quiebra de la región catalana porque el Estado ha acudido a socorrerla, sin exigir, por cierto, que ni un euro de lo aportado se destinase a maniobras secesionistas.

Arturo Mas, aquel político de cortos alcances y larga ambición, trató de enmascarar el desaguisado económico con el antifaz secesionista y también con el eslogan descabellado de “España nos roba”. Pues no. Lo que ha ocurrido es que el robo ha sido el de los dirigentes del partido convergente en el poder, con la punta del iceberg asomando en el caso de los pujoles. En parte considerable, la maniobra independentista se ha orquestado para disimular la catástrofe económica y los casos de corrupción.

El Estado español ha evitado el colapso de una de sus regiones tradicionalmente más ricas y solventes. La opinión pública pide a gritos que el Gobierno en funciones abandone la mojigatería que le caracteriza y ponga encima de la mesa la realidad de las cuentas de Cataluña, los despilfarros secesionistas y las corrupciones incesantes. Eso rebajaría durante un tiempo los humos de Puigdemont y Oriol Junqueras.