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BÉLGICA: LA GUERRA DEL TERRORISMO

martes 22 de marzo de 2016, 12:35h
No se trata de acciones aisladas de algunos anarquistas o de personas enloquecidas. Detrás del terrorismo...

No se trata de acciones aisladas de algunos anarquistas o de personas enloquecidas. Detrás del terrorismo internacional se encuentra una organización tentacular o un califato que rige con mano de hierro territorios conquistados a sangre y fuego. El terrorismo es hoy una guerra en el sentido pleno de la palabra. Y hay que combatirlo desde esa concepción.

En 1974, Arnold J. Toynbee, el gran filósofo de la Historia, escribió que estamos ya en la III Guerra Mundial que no es convencional porque los “Ejércitos aliados” son demasiado potentes y a nadie les puede hacer frente”. Padecemos por eso, “la guerra del terrorismo y la inmigración”. Cuarenta años después de aquellas palabras, el tiempo le ha dado la razón al filósofo. La primera potencia del mundo sufrió en sus carnes la guerra del terrorismo el 11-S con un ataque simultáneo sobre las Torres Gemelas, el Pentágono y la Casa Blanca. La acción a la desesperada de algunos viajeros impidió que el último avión se estrellara sobre la residencia oficial del presidente de los Estados Unidos de América. Pero cayeron las Torres Gemelas y lo que es más grave: una parte del Pentágono resultó arrasada. Después, España, Inglaterra, Francia y otras naciones sufrieron la guerra del terrorismo. Ahora le ha tocado el turno a Bélgica, corazón y cerebro de Europa, con un número de muertos y heridos que acongoja. La condena del mundo occidental se ha manifestado de forma unánime. Pero la verborrea habitual sirve de bien poco. Estados Unidos y Europa deben enfrentarse con la guerra declarada del terrorismo y atrapar a las guerrillas terroristas en sus madrigueras del Oriente Medio. Si no se responde de forma adecuada a la guerra del terrorismo, Occidente la terminará perdiendo y con la derrota, la tranquilidad, el nivel de vida, la paz de la que sus sociedades disfrutan desde 1945, cuando la causa de la libertad aplastó al nazismo hitleriano.