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Cuba: utopía, euforia, desencanto, fracaso

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
lunes 28 de marzo de 2016, 20:19h

Nunca como ahora se puede acudir al auxilio del Marx de El 18 Brumario de Luis Bonaparte cuando recuerda que Hegel, en alguna parte, dijo que la historia se repite dos veces, y Marx completó que una como tragedia y otra como farsa. La visita del presidente Barack Obama a La Habana y la reanudación de relaciones diplomáticas rotas al comenzar los sesenta fue la imagen viva, lamentable, de la farsa del socialismo, no de las ideas sino del pragmatismo revolucionario caribeño.

La foto con el Air Force One en rumbo de aterrizaje tomada desde una calle habanera que recuerda las imágenes de los cincuenta --vestidos, autos, abandono-- representó la instantánea de la política de las cañoneras… diplomáticas. Como contrapunto patético, el viejo líder de la revolución comunista que derrotó al imperio en 1959-1961, el comandante en jefe Fidel Castro, se reunió en las horas de la visita de Obama con el decadente jefe de la revolución bolivariana --también en decadencia-- Nicolás Maduro.

Cuba fue una utopía iberoamericana, pero con las certezas de que hubo desde el principio un engaño: no la democracia que prometió Fidel Castro en su memorable discurso “Condenadme, no importa, la historia me absolverá”, sino la real: una dictadura militar, de fronteras cerradas como Corea del Norte, monárquica por la transmisión del poder de forma consanguínea. Lo paradójico, como se lo dijo el propio Castro a José María Aznar cuando era presidente del gobierno español, ha sido que los Estados Unidos eran el imperio cuya existencia como bandera interna permitía la cohesión de los cubanos en torno a la revolución, pero al final el imperio llegó a La Habana a salvar a los cubanos como la última esperanza de la dinastía de los Castro para optar por la vía china de un “comunismo capitalista autoritario de partido único”.

Pero Cuba nunca ocultó sus intenciones; los simpatizantes externos de la revolución aceptaron el autoengaño:

--En julio de 1959, apenas seis meses de la victoria y de la conquista del poder, el general Lázaro Cárdenas, el simbolismo de la fase radical de la Revolución Mexicana, estuvo en la Plaza de la Revolución de La Habana como invitado especial, pero esa misma tarde, en el palacio de la Revolución, se cumplía la orden de arrestar al general revolucionario Huber Matos porque había denunciado que Fidel estaba llevando la revolución al comunismo; Matos duró veinte años como uno de los miles de presos políticos del castrismo.

--En 1961 Fidel lanzó su gran proclama contra los intelectuales: “con la Revolución, todo; contra la Revolución ningún derecho”. La reunión había sido convocada por intelectuales que apoyaron la revolución y que habían recibido la orden de escribir sólo a favor de la Revolución --el juego de R mayúscula y minúscula se presta para referirse a un proceso o Al Proceso--; el Estado había impedido la exhibición del documental P.M. que sólo mostraba las noche habaneras de fiesta cuando la consigna revolucionaria era el trabajo comunitario.

--Los intelectuales tardaron casi diez años en entender el pensamiento autoritario de Fidel. La censura, arresto, tortura y autoconfesión de Heberto Padilla en 1971 fue hija del discurso a los intelectuales de 1961: el Estado definía el contenido de la creación artística. En 1972, en una polémica con Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, el escritor procastrista Oscar Collazos definió que la línea de la creación literaria eran… los discursos de Fidel Castro, el intelectual número uno de Cuba.

--La Revolución Cubana se hizo autoritaria de 1962 a 1968. Ante los destellos de la Primavera de Praga de Checoslovaquia con su propuesta de socialismo democrático, Moscú llenó de tanques soviéticos la ciudad de Praga y Fidel apoyó la decisión autoritaria del Kremlin. En ese mismo año, Fidel se hizo el desentendido de la represión a estudiantes mexicanos en Tlatelolco y apoyó con pragmatismo al gobierno autoritario de Gustavo Díaz Ordaz, igual que apoyó a Carlos Salinas de Gortari con su presencia en su toma de posesión, a pesar de las denuncias de fraude electoral contra el candidato disidente Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del general Cárdenas que le dio todo a Cuba: Fidel prefirió al PRI que su deuda política y moral con Cárdenas.

La Revolución Cubana como utopía sigue causando estragos en Iberoamérica: desde su silla de ruedas, como personaje de la novela El otoño del Patriarca de su gran amigo Gabriel García Márquez y que a pesar de esa amistad nunca circuló en Cuba, Fidel sigue alentando apoyos para la izquierda regional, aunque ya sin el referente de Cuba. Ahora Cuba tiene funciones geopolíticas y estratégicas bajo el paraguas de seguridad nacional del imperio estadunidense.

A su modo, la dinastía de los Castro va a usar el imperio del dólar para salir de su crisis, pero no cederá democracia política occidental o procedimental. Y Obama aparecerá en los libros de historia como el presidente de los EE.UU. que consolidó el modelo de socialismo capitalista autoritario en Cuba, aunque abrió al pequeño país caribeño a los grandes negocios de las barras y las estrellas. La Habana prefirió a Obama y a Washington, que a la Rusia de Putin, a China o a Irán; Fidel apostó a lo seguro.

Sin el referente de Cuba, la izquierda iberoamericana se ha desviado al populismo asistencialista, el socialismo quedó sepultado en La Habana con los Castro como sepultureros de la utopía y Obama será el camino para que el imperio de Trump o Hillary Clinton consoliden la nueva hegemonía imperial sobre el continente, sobre todo por el abandono de la región iberoamericana por Europa y la izquierda europea sumida también en su propia crisis de existencia.

Los Castro que sacaron a Cuba del redil estadunidense son los Castro que regresaron a los cubanos al redil estadunidense. Cuba es un caso de la historia circular, sólo que primero como tragedia y ahora como farsa tropical.

indicadorpolitico.mx

carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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