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ARTÍCULO DE JUAN CARLOS I SOBRE SU PADRE JUAN III

viernes 01 de abril de 2016, 10:27h
Don Juan, el hijo de Alfonso XIII, el padre de Juan Carlos I, el Rey de derecho que no llegó a serlo de hecho, falleció el 1 de abril de 1993...

Don Juan, el hijo de Alfonso XIII, el padre de Juan Carlos I, el Rey de derecho que no llegó a serlo de hecho, falleció el 1 de abril de 1993. Desde entonces he escrito un artículo cada aniversario sobre la significación política del que fue Jefe de la Casa Real Española del hombre que desde el exilio combatió tenazmente la dictadura de Franco. También todos los años he acudido, en compañía de Luis Reverter, al Panteón de Reyes del Monasterio de El Escorial a depositar flores rojas y amarillas ante su sepultura. En el diario El Mundo publiqué ayer un artículo recordando el aniversario de Don Juan. Excelente, por cierto, el publicado por Alfonso Ussía en La Razón. En esta sección Al aire libre voy a reproducir el artículo que, en mi larga etapa de director de ABC, le pedí a Juan Carlos I que escribiera con motivo del 75 cumpleaños de su padre. Dice así:

“La víspera del día en que juré bandera, mi padre me escribió una carta en la que subrayaba que mi vida iba a consagrarse al servicio de España, “con espíritu de sacrificio, hasta la muerte, si preciso fuera, en defensa de la patria y su bandera”. No olvidaré nunca aquellas letras. Me he esforzado por ajustar a ellas todos mis actos. Desde muy niño aprendí de mi padre el sentido del deber y el amor a España. Educado en un hogar sencillo, religioso y alegre, a pesar de la natural pesadumbre del exilio, mi padre me enseñó, con su gran espíritu liberal, a respetar las ideas de los demás, a considerar que la verdad tiene muy diversas caras, a no olvidar, pero sin guardar rencor a nadie, y a aceptar las críticas y discrepancias como algo positivo para la propia educación y para el progreso general.

“Ahora que mi padre cumple setenta y cinco años de una vida íntegramente entregada al servicio de España, escribo estas líneas de cariño y homenaje con una emoción vivísima. Se me agolpan los recuerdos de mi infancia feliz, con mi madre y mis hermanos formando una piña familiar en torno a un hombre que, con su humanidad y simpatía, hizo siempre fácil y grata la convivencia a todos. Desde el día en que fue a despedirme a la estación de Lisboa cuando me trasladé, siendo yo un niño, a estudiar a España, hasta aquel 14 de mayo de 1977 en que renunció ante mí a los derechos históricos de la Corona, que había custodiado ejemplarmente durante más de tres décadas, mi padre no regateó un sacrificio al servicio de España. No me olvidaré nunca de aquella mañana de invierno en que se cuadró ante mí, con la fiebre alta y el tumor enroscado a la garganta, para pedirme la venia y enterrar a su padre, el gran Rey Alfonso XIII, en el lugar que le correspondía, en el panteón de El Escorial, en una de las más emocionantes ceremonias a las que he asistido en mi vida.

“Después de tantos años de variadas vicisitudes y de dolorosas experiencias, mi padre vive hoy rodeado del cariño popular y del respeto de los españoles. Sé, y eso me llena de orgullo, que se siente satisfecho al contemplar cada día cómo se ha hecho realidad, en beneficio de España, la Monarquía de todos, por la que él luchó con dignidad incomparable a lo largo de su vida.

“Un día hace muchos años le envié una fotografía con esta dedicatoria: “Al empuñar por primera vez, y lleno de emoción, nuestra bandera, quiero que tengáis el recuerdo de vuestro súbdito más leal e hijo más cariñoso”. Hoy, cuando las circunstancias de la Historia han depositado sobre mis hombros la honrosa responsabilidad de la Corona española, redacto estás líneas con el mismo cariño que entonces, con la misma lealtad a lo que la persona y la vida de mi padre representan. JUAN CARLOS I, REY”.

En el despacho de su casa madrileña en Puerta de Hierro le leí a Don Juan, antes de su publicación, el artículo escrito, muy bien escrito, por cierto, por su hijo. Se emocionó. Por decisión de Don Juan Carlos, Don Juan reposa en el Panteón de Reyes de El Escorial. En su sarcófago figura esta inscripción: “Ioannes III, Comes Barcinonae”, Juan III, Conde de Barcelona.