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LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

España, en defunciones

viernes 01 de abril de 2016, 20:04h
Hay días en los que Spain parece Bollywood: unos gigantescos estudios en cartón piedra de cine de barrio donde se ruedan parafilias político-sexuales y conversaciones en la catedral tan surrealistas como las del peruano genial. No son las Cortes las que debieran disolverse a no más tardar, sino España entera. Nadie podrá negar a Preysler, Isabel, eterna adolescente, damisela insaciable, polvo enamorado y Nobel de Literatura, el mérito de estar consiguiendo que cada vez más gente lea a su amado Vargas Llosa en el Hola. Como dejó escrito Shakespeare, «All the world’s a stage», El gran teatro del mundo de Calderón: «No olvides que es comedia nuestra vida y teatro de farsa» y tal y tal. Nos pasamos la vida intentando, en vano, reconstruir, el Libro de los Muertos y uno de estos días nos vamos a hostiar contra un árbol o contra el mojón, incapaces de esquivar a alguna de las vacas que se nos plantan en la mediana de la carretera, por no estar a lo que hay que estar, o sea, sabiendo como sabemos que antes o después se pondrá el tiempo amarillo sobre nuestra fotografía, como escribió Miguel Hernández, que la lideresa andaluza de Jodemos, Teresa Rodríguez, ve reencarnado en el concejal de Jaén, Andrés Bódalo, un bisonte que lleva engastada en su molondra hueca la boina estrellada del Ché y a quien la novia de Kichi pretende elevar a la categoría de mártir por haber sido condenado a tres años de trena después de propinar una paliza, junto a otros monguis, al teniente de alcalde socialista de Jódar ¡Hay que joderse! En el 80 cumpleaños de Mario, homenaje sin fin, banquete platónico en el Villamagna de Madrit, Josemari y Mariano se vieron las caras el día después del bodorrio, en el photo-call de la Casa América, aunque no se miraron a la cara, ni falta que hace. Y Aznar, convencido de ser el homenajeado, le dijo a Rajoy, con la vanidosa arrogancia onanista y egocéntrica que le caracteriza, pero cargado de razón, que el tiempo en el que vivimos tan peligrosamente le reafirma en la convicción de que necesitamos nuevos liderazgos a la altura de los nuevos desafíos y no miro a nadie. El malafollá no aludió a Mariano por su nombre, pero me da a mí, por eliminación, que no se refería ni a Uribe, ni a Pastrana, ni a Piñera, ni a Lacalle, ni siquiera a Felipe, que también estaba sentado en el patio de butacas a la espera de su turno, con la convicción en la eternidad que tienen los jarrones chinos cuando ya casi todo en la vida se la pela. España, si yo fuera tú, me acogería al derecho a no declarar, como el virrey de Andalucía Gaspar Zarrías. Cuando lo urgente no deja tiempo a lo necesario. El PSOE no tiene líder, ni estrategia, ni al paso trastabillado que llevan algunos mendas insignes, principios a los que agarrarse, pero no están los tiempos para cambiar de caballo en medio de la carrera ni para andarse con florituras versallescas. Susana amaga de nuevo con cruzar a nado el Guadalquivir y escalar Despeñaperros, pero le faltan cojones, por obvias razones, y un buen estilista. Iker Casillas y Sara Carbonero se han casado en secreto. Y está por ver si Pedrooo y Pablo se casan a la vista de todos, después del ‘vis a vis’ a dos bandas de Sánchez con Rivera y con Iglesias. Entretanto, la guerra del fin del mundo la están ganando los malvados, que son más de dos, y los lerdos, que son más de tres. Carnicería en Bruselas. Europa, de luto. Daesh se atribuye la autoría de la matanza. Enésimo atentado de yihadistas talibanes en Pakistán contra unos niños que jugaban en el parque. Pero Pablo, el caudillo de la progresía inane que agarra la taza del café con leche como si fuera un cubata el muy hortera, contempla la escena desde lo alto del campanario de su apellido estentóreo y reafirma su decisión de no sumarse al pacto anti yihadista. Prefiere enviar a sus muchachos de mirones y escuchones. Y en estas que un tal Pedro Santisteve, el alcalde gominolo de Zaragoza, sentencia: «Nos vuelve la violencia que hemos contribuido a sembrar». Y el ex JEMAD José Julio Rodríguez, fichaje de tronío de Carmina Chacón en sus tiempos de Ministra de la Guerra, justifica la abstención de los coleteros argumentando que «hay informes de que países occidentales, Turquía o Estados Unidos, han financiado a Daesh». Mientras, como cada mañana, un chófer recoge en su domicilio de Malasaña al concejal de Carmena Guillermo Zapata. ¡Váyanse ustedes a la mierda! Luego está lo del lacito, que cambia de color según el muerto o el motivo, los altares callejeros, la escenificación macabra del duelo, la falsa pena que circula por las redes sociales y el ‘Je sui Charlie Hedbo y Bataclán’. La tropa se comporta como borregos adiestrados en el papel de plañideras a sueldo, rumiando por las bucólicas laderas de Altamira, donde Antonio Banderas ha rodado una peli que no pasará a la historia del celuloide, a mayor gloria de los Botín. Cada vez dan más asco los medios de comunicación de masas que convierten en un espectáculo nauseabundo jeanpaulsartriano las manifestaciones colectivas de compasión. El mundo entero es un reality show. Cuanto más cabestros, más les encanta imitar y reproducir las costumbres gregarias del rebaño, por simple automatismo. ¡Cuánta emotividad de escaparate! ¡Cuánto imbécil suelto! ¡Qué bien se llora en España! ¡Qué solos se quedan los muertos! Mira que trato de hacerme el tonto, compadre, lo cual no es muy difícil, consciente de lo poco que doy de sí, pero los tibios, los relativistas y los pusilánimes, me provocan arcadas. Tanta sobre representación asquea. Debimos imaginar la avalancha que se nos venía encima con tanta alianza civilizatoria y tanto ‘To er mundo es güeno’… Como da por hecho Alberto Vázquez-Figueroa, «Europa será musulmana» antes de que caigamos en la cuenta. Y para entonces va a quedar de Iberia menos de lo que ha quedado en pie de la ciudad de Palmira tras el paso del Estado Islámico en plan caballo de Atila. A lo más que podemos aspirar es a encontrarnos un cadáver en estado de descomposición, como el delfín muerto que ha aparecido en la Casa de Campo, y hacerle la autopsia, con la ayuda del excelentísimo señor presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, forense de los del C.S.I., pero salido de una peli de Berlanga. Ya puestos, a quien debería de hacerle la autopsia es a su partido. Los ciudadanos se han auto-devaluado a la categoría catódica de simples ‘espectadores’ y los votantes al palabro infame de meras ‘audiencias’, asumiendo el papel de cooperadores necesarios. Si el abajo firmante fuera político – ¡Dios me libre!-, se desentendería de los administrados, por simple desprecio, pues no merecen que se les trate como tal. Cada vez que leo en alguna de los infinitos abrevaderos de la banalidad que tal o cual vídeo se ha hecho viral, no puedo más que lamentarme de los millones y millones de seres humanos que merecerían haber nacido animales, o directamente cosas inertes. España, devota & lomba, vacaciones perpetuas, sigue auto cocinándose a fuego lento. Así no hay manera de levantar un país postrado, que se pasa el día jugando a la Oca de puente en puente, bailando el Hula-Hoop. Hay más desocupados que presos políticos en la Cuba castrista de Obama, Nobel del postureo, que ya es decir. Sus señorías de San Jerónimo van a dar lugar a acabar esta legislatura fantasma sin doblar el lomo, pero cobrando la nómina a cuenta del contribuyente. ¿Demagogo yo? Si acaso complejo de inferioridad y envidia cochina ante el alarde de jeta que tienen algunos y la impotencia propia de un disidente sin patria conocida, ni falta que hace. Cuesta aceptar que Alberto no haya tenido la deferencia de cursar la preceptiva invitación al Baile de la Rosa de Montecarlo. No es una estupidez que los científicos se anden preguntando estos días si las cebras son blancas con rayas negras o al revés, que aunque parece igual no debe ser lo mismo. Lo difícil no es sentirse terrícola en Marte, sino marciano en la Tierra. No sólo está a la deriva, vagando sin rumbo por el espacio, el telescopio japonés. Cuba sigue embargada por los siniestros hermanos Castro y España bloqueada, sumida en una interminable cata a ciegas. Al tiempo, todos mamados. Hablando de mamas, Blanca Romero ha enseñado un pezón por descuido y Rihanna ha vuelto a desnudarse en su último videoclip. El día que aparezca vestida será noticia, en lugar del último unicornio siberiano, que rima con el meridiano de la geografía corporal por donde unos y otros nos están dando.

José Antonio Ruiz

Periodista

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