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¿PUÑALADA TRAPERA DE AGUIRRE A RAJOY?

miércoles 13 de abril de 2016, 14:27h
En la presentación de su libro Yo no me callo, Esperanza Aguirre abogó por un Congreso abierto...

En la presentación de su libro Yo no me callo, Esperanza Aguirre abogó por un Congreso abierto en el PP; por elecciones primarias en el partido y por la recuperación del debate ideológico ya que la ausencia de política real en los últimos cuatro años ha provocado “la impresionante bajada” de electores.

Me decía ayer un destacado dirigente del PP: “Menuda puñalada trapera le ha propinado Esperanza Aguirre a Mariano Rajoy”. En su segunda acepción, el Diccionario de la Real Academia Española define puñalada trapera como “jugarreta, mala pasada”. No sé si el propósito de la lideresa madrileña ha sido hacerle una jugarreta a Mariano Rajoy. Más bien creo que está preocupada porque se enderece la situación del Partido Popular, aunque sea, incluso, con su actual presidente.

Lo que parece claro es que muchos militantes del PP piensan como Esperanza Aguirre. Anteponen la unidad de España al beneficio económico y creen que no se ha combatido con la debida eficacia el órdago secesionista de Arturo Mas, que Pedro Arriola calificó con una “finta” sin importancia. La atención a una situación económica límite no justifica según Esperanza Aguirre abandonar la defensa de los principios ideológicos que sustenta el Partido Popular. Cuando Calvo-Sotelo en 1982 marginó esos principios del centro derecha para correrse hacia la izquierda, hacia la social democracia, con el fin de combatir a Felipe González, el electorado de la entonces UCD se pasó en bloque a Alianza Popular. De los 165 diputados que robustecían la mayoría ucedista, Calvo-Sotelo pasó a 12. Fue una lección que Esperanza Aguirre no olvida y que ha recordado ahora al exigir el debate ideológico en un Congreso del PP que, sin duda, cuestionaría el liderazgo de Mariano Rajoy.