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CRÓNICA ECONÓMICA

El déficit y la Constitución

jueves 14 de abril de 2016, 23:00h
El Fondo Monetario Internacional prevé que la deuda pública

El Fondo Monetario Internacional prevé que la deuda pública de los Estados de las economías desarrolladas supere el 107 por ciento del PIB en 2016 y 2017. El FMI, que ha mostrado su entusiasmo francés (Strauss-Khan, Lagarde) por las políticas fiscales para estimular la economía, lamenta que este nivel de deuda, que ha contribuido a alcanzar, limite el margen para acelerar el gasto público. Pero, por supuesto, los altos niveles de deuda pública tienen otros efectos a largo plazo más preocupantes que las limitaciones de la política keynesiana.



La preocupación por la incidencia de los déficit públicos y la deuda es antigua. Y, aunque ahora se asocia a lo que se llama la “derecha”, la izquierda fue en su momento muy consciente de los peligros que podían suponer ambos. Lo ha recordado recientemente el economista José Carlos Díez, en un artículo titulado Rajoy Incumple la Constitución. Está escrito a cuenta del flagrante incumplimiento por parte del Gobierno del objetivo de déficit al que se comprometió con Bruselas y con los ciudadanos españoles.



Díaz Gangas recuerda que Gunnar Myrdal propuso (Fiscal Policy in the Business Cycle, American Economic Review, vol 29, Nº1) “la regla para que en tiempos de bonanza el estado ahorre para poder mantener el estado de bienestar en tiempos de crisis, fin último del ideario socialdemócrata”. En España, poco antes, el ministro de Hacienda Indalecio Prieto (PSOE) había mostrado su preocupación por la incidencia del déficit.



La norma prescrita por Myrdal ha sobrevivido en la literatura científica, y en cierto sentido es un antecedente de las propuestas de James Buchanan (otro premio Nobel de Economía) para someter los déficit a una norma que encaje con las lógicas económica y política.



Las ideas de Buchanan son las que informan el acuerdo entre miembros de la Unión Europea que refuerza la lucha contra el déficit y que incluye la imposición de una norma de orden superior que regule el déficit y la deuda. En el caso de nuestro país, ese acuerdo tuvo su reflejo en el que firmaron Partido Popular y PSOE y que posibilitó una reforma de la Constitución, cuyo desarrollo legislativo es la Ley de Estabilidad Presupuestaria. A esto se refiere el economista Díaz cuando dice “Rajoy ha incumplido el 135 de la Constitución”.



Un importante artículo aborda el mismo tema desde un punto algo distinto. Sus autores, Javier Benegas y Juan M. Blanco, señalan que “El déficit excesivo no es un problema económico sino político. No se resuelve subiendo impuestos. La falta de controles y contrapesos que neutralicen la inclinación a gastar por encima de nuestras posibilidades, es la viga maestra que sostiene el déficit y la deuda”. Según su análisis, hay una falta de controles eficaces sobre el poder, y desatado el Saturno estatal, devora a sus hijos para acrecentar su tamaño sin medida, y sin una lógica económica.



El régimen anterior surgió (entre una variopinta hidra ideológica), sobre la desconfianza hacia la vieja política democrática. Francisco Franco, en particular, desarrolló un prejuicio muy adverso hacia la democracia. Quizás se vio la urgencia, en 1978, de restituir el prestigio de la política otorgándola eficacia. Pero por ese camino se descuidó la necesidad de los contrapesos del poder, que le dan auténtico contenido democrático a un turnismo con votos. Los autores inciden en la creación de mitos políticos que han limitado la eficacia de la crítica al sistema, pero ven que hace aguas, en parte por esta carencia de límites.



Proponen los dos un conjunto de medidas, que quizás llevasen también a la reforma de la Constitución, aunque no sólo a ella. Sería necesario, señalan, un cambio en la mentalidad predominante de los españoles.


El artículo de José Carlos Díez apunta, al final, otro problema contiguo al del déficit, aunque de distinta cepa, cuando dice que Mariano Rajoy ha dejado el sistema de pensiones arruinado. Lo cierto es que la ruina del sistema de pensiones tiene causas más fuertes que la actuación de cualquier gobierno, aunque como demuestra el caso de Salvador Allende se pueden lograr resultados espectaculares sobre el mismo. La Seguridad Social sufrió un desfase, el año pasado, de 9.341 millones de euros, lo que da una idea de los graves problemas del sistema. Habrá que abordarlo en otra crónica.

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