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CRÓNICA DE UN PODEMOS ANUNCIADO

lunes 18 de abril de 2016, 12:59h
La consulta a las bases de Podemos ha sido la fórmula, al mejor estilo leninista, para robustecer al líder. Pablo Iglesias ha jugado...

La consulta a las bases de Podemos ha sido la fórmula, al mejor estilo leninista, para robustecer al líder. Pablo Iglesias ha jugado desde el primer momento la carta de repetir elecciones. Se dio cuenta que su exigencia de una supervicepresidencia y los principales ministerios no prosperaría y se ha dedicado a lidiar al natural a Pedro Sánchez.

Ahora dispone de la carta “democrática” que respalda su posición. Las bases del partido están con él. El paripé ha triunfado. Pablo Iglesias está dispuesto a jugar un difícil órdago. Si las encuestas tienen razón y el espectro político se queda aproximadamente igual en cuanto al número de votos, la jugada está clara para el líder podemita: pactar con Izquierda Unida y presentarse a las elecciones en alianza. El partido comunista histórico (Izquierda Unida) y el partido comunista del siglo XXI (Podemos) sobrepasarían juntos en votos al PSOE que quedaría relegado a un tercer lugar. Favorecido como segundo partido por la ley d’Hondt, Podemos-IU podría rozar los 100 diputados.

No es el cuento de la lechera. Son las cifras de las encuestas más solventes. Si tras las elecciones del 26-J Mariano Rajoy se viera obligado a renunciar a su investidura por no disponer de los síes suficientes, el Rey, conforme a la Constitución, encargaría la tarea de formar Gobierno al líder del segundo partido, es decir, a Pablo Iglesias.

Dos salvedades. No se puede descartar una finta de última hora para escabechar a Rajoy, permitiendo a Sánchez formar Gobierno con el compromiso de convocar elecciones a los diez meses. La otra salvedad es que ante un posible Gobierno de Podemos-IU, los barones históricos del PSOE impusieran al partido la alianza con el PP y Ciudadanos para cegar el ascenso de Pablo Iglesias.