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TRIBUNA

Cervantes, Shakespeare y Garcilaso

jueves 21 de abril de 2016, 18:23h

Es una de las coincidencias más renombradas en la Historia. La fatalidad de haberse producido los decesos de Cervantes y Shakespeare en la misma jornada, que no en la misma fecha, por un desfase calendárico, siempre es la puerta de entrada para acercarse a los dos ilustres escritores, cúlmenes de sus respectivas lenguas, timbres lúcidos en otro estadío. Y a esa jornada unióse a la inmortalidad el inca Garcilaso de la Vega. Demasiadas casualidades y coincidencias que nos estremecen al desvanecer a tan celebérrimos e ínclitos personajes. El 23 de abril de 1616, convergen estas figuras, en un auténtico hito que cuatro centurias después, nos congrega. Son la palabra solidificada.

Tanto el idioma español como la lengua inglesa miran en los dos primeros nombres el momento de su consolidación como expresiones modernas, consagradas, robustecidas, sumando la calidad y la trascendencia de sus reputadas obras. Ambos universos lingüísticos se avocaron a conmemorar el cuatrocientos aniversario de su fallecimiento. Y por eso tan egregias figuras descuellan reluciendo y refrendando nuestra admiración y aprecio, inmarscesibles con el discurrir del tiempo que casi todo lo devora. Cervantes y Shakespeare son la excepción. Tan insignes escritores son remembrados cual soportes eminentes, por la fama de sus obras repasadas, repetidas por clásicas, variadas, profundas, traspasando los siglos su inconmensurable riqueza ideológica y lingüística. Cierto, cada cual a su estilo. En México, revistas, estaciones de radio públicas, teatros y otros espacios como el Festival Internacional Cervantino de Guanajuato, conmemorarán la ocasión, siendo España en el Cervantino, la invitada de honor.

No olvidemos que el año anterior se conmemoró por todo lo alto la publicación de la segunda parte de El Quijote, correspondiente a 1615, y ya se adelantaba en cierto modo la efemérides que nos reúne. En efecto, murió Cervantes unos meses después de publicada aquella afamada obra. Los países de habla española, con sus más y con sus menos, han efectuado diversos preparativos para remarcar esta fecha. Por su parte, la Gran Bretaña ha sido especialmente cuidadosa en conformar la agenda para recalcar tan preponderante ocasión, desplegando una vasta diversidad de actos alusivos.

Siempre cabe preguntarnos si Cervantes y Shakespeare fueron superados. En su tiempo, sus idiomas apenas abandonaban tímidamente Europa, donde no prometían ser ni contaban con precedentes de convertirse en las grandes lenguas universales que acabaron siéndolo por su expansión terráquea. Aunque un siglo antes Nebrija pronunciara su “Lengua hace Imperio” y Berceo fuera el referente castellano. Cervantes, el más traducido en su Quijote, Shakespeare, el más representado en el teatro y el cine, son una amalgama criselefantina notabilísima, ennobleciendo sus respectivos idiomas, cada cual a su modo, plasmándose en sus eximias letras de dorado estofado, adulando lo cervantino y lo shakesperiano.

Del Manco de Lepanto pregunté su opinión a mi querida amiga española Petra Jesús Blanco Rubio, la prolífica escritora de obras teatrales y narrativas (www.pomardemedina.com) y profesora, premiada en el Certamen Escolar del Ayuntamiento de Bilbao, quien, acercándose con visión femenina al de la Triste figura en su obra Mientras cabalga Don Quijote, expresó: “Ahora siento que Cervantes ha muerto, de verdad, cuando en esta España, después de cuatro siglos, ya no pueden caminar juntos un Sancho y un Quijote para desfacer tantos entuertos como nos acechan. Solamente a la par, haciendo razonar al otro para llevarle a nuestro terreno, es como nos fusionaremos en Quijanchos, que es lo que pretendía Miguel de Cervantes. No me extraña que la Administración le quiera esconder ignorando el centenario: no le interesa mirarse en el espejo que refleja las dos Españas que siempre fueron. Cada vez más irreconciliables. Es trágico que se vaya a celebrar a nuestro escritor insignia en todos los lugares donde se habla el español y aquí se pase de largo. ¿Por qué nos da vergüenza a los españoles ser españoles y enorgullecernos de nuestros héroes?”. La autora de El Teatro de aula como estrategia pedagógica puntualiza que muchos profesores no han superado su rechazo tras leerlo obligatoriamente en su infancia, lo que ha devenido en la ausencia casi total de su lectura, ya que los alumnos apenas si tienen la oportunidad de trabajar algún fragmento auténtico en su escolaridad.

Ana Cerezo, mi amiga salmantina, licenciada en Humanidades, subraya que si bien los estudios sobre Cervantes se encaminan más hacia su reconocida obra cumbre de la Literatura española, “(que lo es) no sólo por su estructura, sino por su riqueza léxica y por la novedad que supuso como primera novela moderna, que no se olvide que se tiende a considerar que Cervantes cultivó la épica y una nueva idea de novela (que, aún se trataba de un relato corto), sin caer en la cuenta de que cultivó todos los géneros literarios: dramático, entremés, lírico, épico y subgéneros de la novela como el pastoril, morisca, bizantina, picaresca, miscelánea. De su vasta obra cabe destacar la ingente cantidad de palabras nuevas que introdujo, que ya era el castellano una lengua riquísima, pero Cervantes la ensalzó; razón por la cual nunca se debe olvidar, algo que en el IV Centenario de su fallecimiento las autoridades españolas parecen haber hecho y que justificarán con dos o tres actos puntuales. Es una prueba más de que en España la Cultura ha sido denostada. Un acontecimiento como éste merece una celebración anual y la invitación a la lectura de la obra cervantina. Avergonzados e irritados, asistimos, los que la amamos, a su olvido dejando entrever nuestra envidia sana por los fastos con los que el pueblo inglés sí recordará a su siempre presente William Shakespeare”.

En el marco de estos 400 años consulté a una ciudadana británica acerca del significado de Shakespeare. Lynn Collison Hopkins me expresó: “William Shakespeare es un nombre internacional, un nombre conocido y reconocido en todo el mundo. Él es probablemente el más famoso dramaturgo, poeta y actor de todos los tiempos. Yo como una persona Inglesa me siento muy orgullosa de las obras de William Shakespeare, sabiendo que su trabajo todavía se está reproduciendo 400 años después de su muerte, con obras como Hamlet, Otelo y Macbeth por nombrar unas pocas. Una vez visité su lugar de nacimiento en Stratford-upon-Avon con mis hijas, estuvimos en el teatro donde expresó su trabajo y también pudimos visitar la casa donde vivió con su esposa Anne Hathaway. Toda la ciudad estaba llena de turistas de todas partes del país, así como de todo el mundo, que de nuevo demuestra la importancia que Shakespeare sigue teniendo. Las palabras usadas por William Shakespeare en sus poemas y obras de teatro son lo que comúnmente se conoce como “inglés antiguo” y resulta bastante difícil de entender para una persona de hoy y con su actual edad, a menos que uno haya estudiado la poesía y el idioma Inglés.


Por último, me gustaría terminar con unas palabras famosas de William Shakespeare "ser o no ser ... esa es la cuestión".

Apenas una anotación para expresar que se acepta que el mismo 23 de abril de 1616 pudo haber muerto Garcilaso, cuya importancia radica no en sus loas ni en sus engolamientos, sino en marcar ya la universalidad de un idioma que tenía réplica allende los mares. Garcilaso es la respuesta, arma el diálogo entre ambas orillas del océano. La lengua se responde a sí misma ya desde dos latitudes. Estamos pues, de conmemoración celebrando tres iconos de la literatura universal. Es un agasajo.

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