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LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

El último tango en Madrid

viernes 29 de abril de 2016, 20:34h

Uno, que de natural es más ingenuo que el Cándido de Voltaire, comienza a pensar que lo que menos le conviene a España son los españoles. Lo mismo, compadre, todo el problema radica en que «somos muy intensos, para lo bueno y para lo malo», como la familia Bardem. Así nos va. Lo preocupante no es que estemos abocados a unas nuevas elecciones, sino a tener que seguir aguantándonos en plan sadomasoquista, que ya son ganas de mortificarse a cuenta del cilicio patrio. No son las Cortes lo que hay que disolver a no más tardar, sino España entera. Al cortijo ibérico, cautivo y desarmado como el Ejército Rojo a manos del Caudillo, sin duda le iría menos mal si gobernaran, pongamos por caso, Los Chichos o, ya puestos, Los Chunguitos.

Santos inocentes delibesianos. Ora pro nobis peccatoribus. Todos somos Azarías, aunque muchos haraganes del establishment, holgazanes de photocall, sacabarrigas de profesión, gentes sin oficio pero con beneficio, con conciencia de clase pero sin conciencia social, indistintamente de derechas, izquierdas y centro, se crean más listos que Cardona, el de Juanita la larga, porque tienen la suerte de vivir del cuento y la habilidad para enmascarar su indigencia intelectual representando su propio personaje, con esos aires de superioridad tan delatores en el triunfador impostado que se pavonea por el teatro del Foro, ciénaga de la hipocresía, el fingimiento y la futilidad, abrevadero de los poderosos, gentes de ajetreada vida social, omnipresentes en los “desayunos informativos” 5 estrellas, allá donde acuden en el asiento de atrás de los audis para restregarse las babas los unos a los otros a base de cumplidos recíprocos, con tal de sostener el sistema de la casta a costa del pacto tácito entre las minorías privilegiadas, lo cual no impide que para sus adentros quien más y quien menos le esté llamando al fulano de turno hijoputa mientras le halaga con un requiebro sobre lo natural que le ha quedado el implante capilar. La gran farsa. ¡Qué asco! Aunque si así son felices, lo que es menester es que les aproveche.

La culpa de que tengamos que repetir el sarao electoral no sólo la tienen los políticos, pobrecitos míos, que bastante desgracia tienen con lo suyo, pues no dan para más las criaturas. Quienes no han estado a la altura son los votantes, mayormente aquellos que sostienen a partidos como los que han invitado a Otegui al Par-lamento Uropeo para que imparta lecciones de democracia, libertad y respeto por los derechos humanos. Que el voto de esos individuos valga tanto y cuente lo mismo como el de un ciudadano “decente”, no deja de ser una indecencia.

Lasminute. Viaje a ninguna parte, que diría Fernán Gómez. Billetes a precio de ganga. Todos los “monaguillos” son ateos, excepción hecha del ministro Jorge Fernández, siempre tan pío, pío. Y sin embargo han estado confiando en un milagro de última hora, según el deseo expresado al ciudadano Borbón por el tal Baldoví, diputado campestre de Compromís, Premio Max de Honor al actor fulero sin sentido del ridículo, hombre acostumbrado a los petardos y a las tracas inherentes al imaginario fallero, pero que no creo que esté por la labor de disputar a Nadal el honor de ser el abanderado español en Río. Dice el ministro de Justicia, Rafael Catalá -que ni canta, ni es catalán, pero tiene su guasa-, que algunos han ido más arreglados a la boda de su prima que a la última ronda con el Rey antes del rondo electoral.

PSOE: de la deriva, al descarrilamiento. No toda la culpa la tiene Sánchez, aunque sí los días contados, porque ya ha comenzado la cacería con la excusa de las listas. Una lista es lo que es Carmina Chacón, érase una vez una mujer pegada a una ambición, que no esconde las fundas de los dientes ni su sentido de la oportunidad, pues no hay nada más cool: como si fuera una concursante más de Supervivientes, abandona el reality y renuncia a volver a encabezar la candidatura del PSC por Barcelona, porque no quiere que se le quede La sonrisa etrusca de Sampedro cuando se peguen el gran hostión. Ya no quiere que la vean bailando una de los Bee Gees con Pedrooo y deja solo en la pista a Miquel Iceta para que se marque un Travolta en plan Saturday Night Fever. Y además, lo de Susana, y lo de Madina, y lo de Lozano, aunque mejor me ahorro la rima, no vaya a ser.

Fort Apache. Los chicos de Jodemos se aprestan a reeditar la algarabías del 15M para ver si así consiguen movilizar a su base de votantes y recuperar la alicaída moral de la tropa. Si no, volverán a las plazas de nuevo para montar la tienda de campaña y despiojarse mutuamente, de Sol a Irán.

Hablando de joder, tampoco sabría decirte si la muchacha llevaba las bragas de oro o iba in puris naturálibus, como Lola Gaos, In Memoriam, en la última cena de Viridiana, va por Buñuel. El caso es que dos ardorosos amantes del andén, fogoso ella y fogoso él, estuvieron conjugando la otra noche en el Metro de Barcelona el verbo copulativo en present continuous como si no hubiera un mañana. No te sabría decir, primo, si fue coito o fornicatio. Lo que sí puedo asegurarte es que de tanto traqueteo se movieron hasta los cipreses de Gironella, como si los estuviera meciendo una ventisca del cierzo. En descargo del segurata de guardia que no se enteró de la coyunda hasta el día después de su consumación, fuentes de la empresa Transportes Metropolitanos han asegurado al avezado enviado especial de La Vanguardia del conde de Godó, Grande de España, que «ninguno de los usuarios que se encontraron con la tórrida escena pulsó ninguno de los botones de emergencia». Y allá que para acabar de arreglar la explicación ha salido a la vía el consejero delegado de TMB para confirmar que han abierto una investigación a fin de tratar de identificar a la pareja, aunque insiste en que «ningún viajero se quejó» de conducta tan inapropiada.

Mucho crêpe de seda y mucho lazo tulipán de organza, como en el último desfile nupcial de Rosa Clará, pero el caso es que seguimos solteros y sin boda política a la vista, porque la novia se ha dado a la fuga, como Julia Roberts, y nos ha vuelto a dejar plantados en lo alto del altar, justo cuando nos acabábamos de enterar que Sergio María Ginés Jesús Hernández, el ya ex “papa” del Palmar de Troya, ha colgado los hábitos por una granadina.

Ojalá fuera una simple rotura de fibras como la de Cristiano Ronaldo; pero me temo que este país nuestro tiene lesiones mucho más serias que amenazan con dejarlo fuera de la circulación.

Ya sé, compadre, que no debiera tomarme las cosas tan a pecho, que tampoco es para tanto, y que el día menos pensado me va a dar un algo como siga cogiendo estos engangrenamientos, no habiendo necesidad. Pero no lo puedo remediar. Con todo este pifostio que está aconteciendo, me pregunto dónde se habrá metido la nata de la intelectualidad del cosmódromo ibérico, que ni está ni se le espera, como en La leyenda del César visionario de Umbral. Será que son también casta, encantados de haberse conocido, y prefieren seguir cogiéndosela con papel de fumar o con unas pinzas de depilar.

José Antonio Ruiz, periodista

Email: [email protected]

José Antonio Ruiz

Periodista

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