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La represiva 'Ley Atenco'

jueves 12 de mayo de 2016, 19:43h

El premio Cervantes 2015, el escritor mexicano Fernando del Paso, lo denunció puntualmente en su discurso al agradecer en la siempre gratificante Alcalá de Henares, la entrega del afamado galardón literario. Certero, se refirió a que en el Estado de México –la provincia mexicana que (des) gobernó Peña Nieto entre 2005 y 2011 antes de ser presidente de México, dejándola patas pa’rriba– su sucesor el gobernador Eruviel Ávila, también emanado del PRI, al ir perdiendo el control de la situación y ante el creciente malestar de su población por los tantos problemas acumulados y no resueltos por su partido, tras detentar el poder por 87 años, ha optado por el camino represor de cualquier protesta decretando una ley persecutoria, opresiva, autoritaria y traidora de los más fundamentales valores democráticos, pues compromete la más elemental libertad de expresión junto con las de asociación y de manifestación de las ideas.

Puntual, Del Paso advirtió: “Criticar a mi país en un país extranjero me da vergüenza. Pues bien, me trago esa vergüenza y aprovecho este foro internacional para denunciar a los cuatro vientos la aprobación en el Estado de México de la bautizada como Ley Atenco, una ley opresora que habilita a la policía a apresar e incluso a disparar en manifestaciones y reuniones públicas a quienes atenten, según su criterio, contra la seguridad, el orden público, la integridad, la vida y los bienes, tanto públicos como de las personas.”

Del Paso apuntó enfático que tal criterio, entiéndase cuidadoso y probo, suele estar ausente en manos de las fuerzas de seguridad mexiquenses, de allí que sea tan peligrosa la medida adoptada. Una medida posible al controlar el PRI al congreso mexiquense que coadyuvó en esta fechoría contra los ciudadanos.

Se la ha llamado “Ley Atenco” porque recuerda la brutal represión a los campesinos y probladores de esa localidad mexiquense, Atenco, en el Estado de México, quienes entre 2005 y 2006 se opusieron firmemente machete en mano, a que en sus tierras de labranza se construyera un aeropuerto internacional alternativo al de la Ciudad de México, tratando de orillarlos a mal venderlas a irrisorios precios de hambre a especuladores y al gobierno. El entonces gobernador Peña Nieto, cuyo partido tenía intereses involucrados en ese proyecto, reprimió ferozmente las protestas en las cuales dos ciudadanas españolas fueron violadas y vivieron aquel drama. Peña Nieto pasó de ser el gobernante guapo al asesino de su propia gente. Como máximo responsable de las fuerzas de seguridad de su entidad, se tornó en ser el represor de aquellas.

Por años Peña Nieto lo negó y sus simpatizantes evadieron el tema, para no entorpecer su camino a la presidencia de México. Sin embargo, acorralado por los estudiantes de cierta universidad privada durante la campaña presidencial de 2012, allí Peña Nieto aceptó haber sido el principal instigador de tal represión. Y manifestó que fue necesaria. Al final tampoco se construyó aquel aeropuerto, pero los pobladores de Atenco demostraron que defenderían su derecho, no poniéndolo a merced de intereses que les ofrecían un pan a cambio de entregar un costal de harina.

Lo que también Del Paso califica como el posible inicio de un estado totalitario al aprobarse tan miserable ley, no carece de fundamento. Al PRI en los distintos niveles de gobierno, parece hoy quedarle claras cuatro cosas: 1) Hay que reprimir las ideas contrarias a sus siglas y las manifestaciones que las acojan, 2) Hay que limitar a toda costa Internet –escenario en que se mueve torpemente el PRI– y procurar reprimir sus expresiones (una diputada priista en San Luis Potosí pide cárcel a quienes hagan burla del gobierno en Internet), 3)Hay que coptar las instituciones que pudieran serle contrarias y hasta favorecedoras de que pierda el poder en las presidenciales de 2018 –eso va desde medios de comunicación o el instituto electoral, a las universidad públicas– y desde luego,4) Requiere comprar votos clientelares para ganarlas, ya que sino, las perderá, puesto que su mal desempeño como gobierno que ha colocado a México en los peores índices económicos de las últimas décadas, y confrontándolo con países como China, y mostrándose abyecto ante Estados Unidos, y carente de un plan de gobierno y reluciendo el PRI la corrupción desbordada del gobierno Peña Nieto, empezando por el presidente y su esposa y ante la no solución de los problemas puntuales, la suma impediría el triunfo del PRI en 2018, aunque como ya se sabe, hay propagandistas abiertos y encubiertos, que a diario no se cansan de recitar loas a tan peripatético proceder y a tan magros y mediocres resultados alcanzados.

Se ha optado por la vía de la represión en vez de aquella que conduzca a la solución de los problemas que incitan a la protesta. Particularmente en la tierra que vio nacer a Peña Nieto, una que encabeza pobreza, índices delictivos y feminicidios peores que los de Ciudad Juárez, y donde todo ello se niega para “no manchar” la imagen de Peña Nieto. Es una solución tan mediocre y falaz como típicamente priista, para no comprometer la continuidad del PRI, que no ha permitido la necesaria alternancia política en esa demarcación. El año entrante hay elecciones a gobernador y sus resultados son de pronóstico reservado. Es mejor contar desde ya con una ley que contenga el malestar social causado por el PRI.

Es una vergüenza porque se trata de una entidad con severos problemas, ninguno resuelto, antes bien, acrecentados uno a uno por Peña Nieto en su día y por su sucesor.

Fernando del Paso, como cualquier otro premiado, ha sido polémico en sus declaraciones hechas en España. Lo normal. Como no le falta verdad en ellas, las asumimos y las difundimos, ya que despiertan nuestra alerta y nuestro más sincero repudio a una ley represora por amañada, avalada desde el PRI.

En estos momentos hay una campaña sostenida para victimizar a Peña Nieto, mostrándolo inocente de todo. Peña Nieto ha expuesto otra tesis, bastante peregrina y burda. Recién afirmó “(se dice) que no hay buen humor (entre los mexicanos), el ánimo está caído (sic), hay mal ambiente, un mal humor social…” para rematar diciendo que pese a ello México está creciendo, o sea que debemos de alegrarnos y no refunfuñar.

Ya le digo amigo lector, aquí solo no se ríe quien no quiera hacerlo. Peña Nieto debe agradecer que la cosa para de momento, en el mal humor social por su gestión como jefe de Estado. Porque donde dice “humor social” poco falta para leer “estallido social”.

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