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EN SIRIA

Israel mata al jefe militar de Hizbulá, Mustafa Badredín

Efe
viernes 13 de mayo de 2016, 16:18h
Israel mata al jefe militar de Hizbulá, Mustafa Badredín
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Durante un ataque aéreo en Siria.
El grupo chií libanés Hizbulá ha perdido a su líder militar y jefe de operaciones en Siria, Mustafa Badredín, que falleció en un supuesto ataque aéreo israelí en ese país, donde la milicia apoya al régimen del presidente sirio, Bachar al Asad.

Hizbulá anunció hoy que Badredín, alias "Zu al Fiqar", perdió la vida en una "fuerte explosión" en una de las posiciones de la milicia cerca del aeropuerto internacional de la capital siria, Damasco, donde se registraron además varios heridos.

El grupo armado no especificó el origen de la explosión, pero es probable que fuera un ataque de la aviación israelí, que no es la primera vez que bombardea objetivos de Hizbulá en territorio sirio, donde en 2008 abatió supuestamente al predecesor y cuñado de Badredín, Imad Mugniye.

El Gobierno y el Ejército israelíes no han confirmado ni desmentido estas informaciones, en línea con su política habitual, pero analistas locales sugirieron que su país podría no ser el responsable del ataque en esta ocasión.

En los últimos años, Israel ha reconocido haber atacado blancos de Hizbulá en Siria, en concreto convoyes de armas avanzadas que se dirigían al Líbano o mandos que actuaban en la fronteriza meseta del Golán, como objetivos que consideró una amenaza a su seguridad.

El grupo chií dijo en su comunicado que está investigando quién está detrás de la muerte del "gran líder yihadista" que participó en la mayor parte de las "operaciones de la resistencia islámica desde 1982".

Nacido en 1961, Badredín fue entrenado por el movimiento palestino Al Fatah y resultó herido en combates con las tropas israelíes al sur de Beirut para impedir la entrada de las mismas en la ciudad en 1982, según una esquela del líder publicada por la televisión Al Manar, portavoz de Hizbulá.

En 1983 fue condenado a muerte en Kuwait por su presunto papel en un atentado terrorista, pero en 1990 consiguió escapar de la cárcel después de que las tropas del dictador iraquí, Sadam Husein, invadieran el pequeño país vecino.

Seguidamente, regresó al Líbano y se integró en la cúpula de Hizbulá, que desempeñó un papel fundamental en la resistencia frente a la presencia de tropas israelíes en el sur del país árabe, hasta su retirada en el año 2000.

El Tribunal Especial para el Líbano (TEL) -una corte especial creada para juzgar el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri en un atentado con coche bomba en Beirut en 2005- vinculó a Badredín y a otros miembros de Hizbulá con la muerte del político suní.

Además, el líder militar de la milicia chií estaba desde 2008 en el punto de mira de EEUU, que le impuso sanciones económicas el pasado mes de abril, al igual que a unas 1.000 personas y entidades vinculadas con Hizbulá, considerado grupo terrorista por Washington.

Arabia Saudí incluyó a Badredín en su lista de terroristas el año pasado, junto a otros dirigentes del grupo chií acusados de "desestabilizar la región" con su intervención en la contienda siria, en la cual Riad apoya a los oponentes del régimen de Al Asad.

Los combatientes chiíes libaneses han cobrado protagonismo en la guerra desde su comienzo en 2011 y más recientemente han ayudado a las fuerzas de Damasco a recuperar el control sobre áreas conquistadas por los rebeldes o por grupos islamistas radicales suníes.

El embajador de Siria en el Líbano, Ali Abdul Karim, lamentó hoy la muerte de Badredín y aseguró en un comunicado que "su sangre derramada permitirá el resurgimiento de una gran Siria".

"Su asesinato demuestra el gran pánico y no el triunfo de los que lo mataron", señaló en la nota, y añadió que su muerte llevará a luchar con más determinación "contra el terrorismo y el takfirismo" (corriente del islam extremista).

Las autoridades sirias aún no se han pronunciado desde Damasco, pero parece que el Gobierno responsabiliza a los grupos armados radicales que luchan en suelo sirio del ataque contra Badredín.

Hizbulá es un aliado destacado del régimen de Al Asad, quien es de confesión chií y siempre ha sido un apoyo político y militar fundamental del grupo libanés, respaldado asimismo por Irán.

El líder supremo de Hizbulá, el jeque Hasan Nasralá, está recibiendo las condolencias de diversas facciones y personalidades libanesas por la muerte de Badredín, cuyo funeral se celebrará esta tarde en el barrio de Gubeiri, bastión chií en el sur de Beirut.
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