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LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

La combustión de España

viernes 13 de mayo de 2016, 16:57h

En lo que viene siendo Pyongyang, que está a tomar por saco conforme se toma la carretera de Burgos pasado el Leroy Merlín, el caudillo norcoreano se ha dado un baño de masas al término del congreso del partido único, vitoreado por sus súbditos al grito de ¡Larga vida al líder supremo!

Salvados los trece mil kilómetros de distancia y las diferencias con el entrañable rinoceronte de Pietro Longhi, aquí en la comuna hippie de España, donde no abundan precisamente las luminarias del pensamiento occidental, el caudillo cizañero de Jodemos se va a dar un baño de votos a cuenta de las trampas que le ha tendido a los comunistas de Izquierda Hundida, al precio de una ronda de botellines de cerveza low cost. Si Estados Unidos ha declarado oficialmente al bisonte su mamífero nacional, no debiera existir ningún impedimento para que nosotros hagamos lo propio con Pablo, el macho alfa de la manada.

En una maniobra perversa, a punto está el Coletas de zamparse los restos comunistas, justamente cuando la hoz y el martillo comenzaban a levantar cabeza. Y no contento con la carnicería, va y le hace la cobra también al PSOE, proponiendo listas conjuntas al Senado, con la adhesión inquebrantable de Ximo Puig, el gendarme valenciano, que no desaprovecha ocasión de atusarse el peluquín de la traición ni de socavar la moral y el liderazgo del secretario general de su partido, un tal Pedrooo, que por mucho que recupere para la causa a Pepe Borrell y a Margarita Robles, debería asumir de una vez que tiene más cualidades para la pasarela que para la política que, dicho sea al paso aunque no venga al caso, se está volviendo puro entretenimiento, como asegura Trevor Noah, el director de The Daily Show.

Lo que va del neo comunismo al neo tribalismo; de Lenin, a la Generación Beat; de la Era de Acuario, todo marihuana, hachís, anfetas y LSD, al primitivismo casposo surgido de los suburbios Underground de la Catalonia más cool.

Con la excusa retro de haber leído Un mundo feliz de Huxley, he telefoneado a mi santa madre para preguntarle si fui criado en una tribu o en el seno del hogar familiar; y de paso le he preguntado a mi padre si alguna vez fue rastafari. Y casi me desheredan. ¡Jesús, cómo se han puesto!

En algún momento de su vida Forrest Gump también fue hippie. Y en estas que en pleno trance psicodélico, Anna Gabriel, la diputada menstruante de la CUP, la de la coña de la esponja de Bob para el coño, la del flequillo borroka de las nekanes batasunas, y tal y tal, ahora va y confiesa que le molaría la idea de «formar parte de un grupo de personas que decidiesen tener hijos e hijas en común», educados por «la tribu» todos juntos y revueltos en una orgía decameroniana con música de reggae de fondo, en plan ‘Paz, Amor y el Plus p’al salón’.

A la vista está que Julia Roberts descalza no es la única que sabe posar en la alfombra roja. El indigenismo y la regresión como impostura tiene más fans que Eurovisión. La colectivización de la razón amenaza con devolvernos a las cavernas. Se veía venir que esta cosa de la economía colaborativa no nos iba a traer nada bueno. Neo comunismo rancio. Van de divinos de la muerte y en el fondo son unos reprimidos. Esta es la hora en la que en España no cabe un tarugo más.

Nube tóxica donde El Pocero, a vista de Angry Birds. El humo ciega los ojos, como el amor marchito de The Platters en labios de Sara Montiel. Todos los indicios apuntan a que el incendio en el cementerio de neumáticos de Seseña ha sido intencionado. Y el de España, también.

España, rociera y peregrina: un bajón por agotamiento y otro por ansiedad. No me canso de padecerte. Como Alessandra Ambrosio, comienzo a dudar de que haya vida después de Victoria’s Secret y del 26 de junio, con jota de cojones.

José Antonio Ruiz

Periodista

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