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NOVELA

Javier Azpeitia: El impresor de Venecia

domingo 15 de mayo de 2016, 16:59h
Javier Azpeitia: El impresor de Venecia

Tusquets. Barcelona, 2016. 352 páginas. 19 €. Libro electrónico: 10,99 €.

Por Jorge Pato García

Los expertos han convenido en denominar incunables a todos los libros impresos a lo largo del siglo XV, desde que Gutenberg inventase esta máquina que permitía abandonar la copia manuscrita, hasta el comienzo del XVI. Auténticas joyas de la época en la que no existía la industria en la que posteriormente se ha convertido este particular.

En El impresor de Venecia nos adentramos en el primer tercio del siglo XVI y viajamos hasta la ciudad de los canales, sin duda uno de los lugares de mayor importancia de la Europa del momento. Allí es donde Aldo Manuzio se traslada para montar su imprenta, que acabaría teniendo fama mundial. Su formación académica le había hecho apreciar la riqueza de la cultura griega y una de las principales tareas en las que invirtió gran parte de sus esfuerzos, fue la copia de manuscritos de literatura y de la física griegas.

A la sombra de la figura real de este personaje crece esta novela en la que veremos como una ciudad tan proclive como Venecia a las luchas de poder, y a otras más carnales, tiene una enorme influencia en este negocio de un incipiente arte que ha llegado hasta nuestros días. Casado con María Torresani sufrirá el boicot y las presiones de su suegro como dueño pecuniario de la imprenta. También, por supuesto, de la censura, vicio de los hombres unido indisolublemente a la publicación de libros. Y es que no hubo nada que diese más miedo de este invento que el acercamiento de la cultura y sobre todo la difusión de ideas. En este caso esa censura vino vinculada a la pretensión del epicureísmo, quizás un exceso en la búsqueda de la felicidad que tuvo sus consecuencias.

Y si queremos ver una segunda lectura en el trasfondo de esta novela, podemos apreciar la actualización de ciertas cuestiones. Dónde mejor que poder tener consciencia de los retos que el universo editorial vive hoy, así como de la influencia, ya no como censura sino como guía forzosa, que algunos de los poderes de la sociedad actual pretender tener, y en muchos casos consiguen, sobre aquellos que tienen como empleo y negocio la difusión de la cultura y de las ideas y opiniones, por molestas que sean.

Javier Azpeitia -autor también, entre otras novelas, de Mesalina y Nadie me mata- crea esta historia a modo de retrospectiva, ya que un joven acudirá a presentar a la viuda del impresor un volumen que había elaborado sobre la aparentemente perfecta trayectoria vital de Aldo Manuzio. Nada tiene que ver el carácter casi heroico que se le atribuía con la vida que llevó. Sin duda, en ocasiones, la ignorancia propiciada por la veladura de la admiración es mejor que nunca sea aclarada.

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