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DESDE ULTRAMAR

Brasil: ver moros con tranchetes

jueves 19 de mayo de 2016, 20:31h

Dilma Rousseff no inaugurará los Juegos Olímpicos de Río 2016. Es la consecuencia más grave de su deposición, pues la inhabilitación por 180 días con opción a su regreso al cargo –si es que no procede enjuiciarla y condenarla por los delitos atribuidos– imposibilitará que acuda flamante a abrir la polémica justa deportiva que tantos dolores de cabeza le ha generado afrontarla al Coloso del Sur, como solemos denominar a Brasil.

¿Eso es lo más grave? Me temo que sí. Será la consecuencia más trascendental de su deposición, efectuada por un cuerpo legislativo tan elegido en las urnas por los brasileños como ella misma, y es lo más grave que le pasará a un Brasil olímpico en tanto: 1) Asumamos que no es un golpe de Estado, y 2) Que sean los propios brasileños y no ninguno otro que no lo seamos, los que determinen no en las calles, sino en las leyes, qué es lo que ha sucedido y convenga que siga sucediendo, si es que a estas alturas aún amerita un pronunciamiento todo aquello acontecido, lo que me parece que es un hecho político rudo, grave, complicado, pero no más que eso. El golpe es a los ciudadanos que confiaron en políticos que no combatieron la corrupción y a la mujer política regional que escasea, aunque ya hubo varias mandatarias.

Rasgarnos las vestiduras con que es un golpe de Estado, sobra. Suena bien y contestatario, pero sobra. Máxime cuando los sudamericanos, quienes más están cariacontecidos con el suceso, saben perfectamente bien y para mal, por desgracia, lo que es un golpe de Estado. México, que es un país que sostiene la no intervención en asuntos de terceros que conlleve intromisión, no ha padecido un golpe en forma desde 1913 y no necesita de ello para distinguir con claridad que los asuntos internos no están a consideración de terceros solo porque no les cuadran, pues comprendemos que la injerencia en temas ajenos nunca será el camino y las intervenciones de terceros nunca son positivas cuando encubren eso, la injerencia, así sea disfrazada de buenismo, de supuesta defensa de derechos alineados a nuestras filias políticas. No hay intervencionismos buenos o malos. Es decir, que tan deplorable sería un intervencionismo de Estados Unidos como el de cualquier otro país en los asuntos políticos brasileños.

Para mí, que el presidente salvadoreño desconozca inopinadamente al brasileño es una injerencia absurda; se está haciendo fuera de la bacinica el mandatario centroamericano. Es que los brasileños no le han preguntado su opinión. No cuenta. Los brasileños son suficientemente maduros para atender sus temas internos, sin preguntarnos qué pensamos ni cuál es el camino político adecuado para su país. Porque…para inmaduros Maduro, que ya fue calificado como más loco que una cabra, por el expresidente uruguayo Mújica, a quien de tanto quemarle copal por su adusta forma de vida y mesuradas palabras celebradas por doquier, ni modo que a estas alturas se le censure tan atinada expresión.

Hay argucias argumentativas para deplorar lo sucedido en Brasil. Una es que Rousseff es juzgada por un senado corrupto, olvidando un mandato judicial con el que ha procedido en consecuencia y con un oportunismo político que cualquier país conoce en tantos temas. El asunto se contamina con un discursillo falaz que descubre valores antidemocráticos muy cuestionables. Se advierte que es un golpe a las izquierdas, equiparándolo a cuando la derecha retorna al poder en cualquiera de las naciones sudamericanas, donde se da a entender que una vez en el poder, las izquierdas por inmaculadas, estaban llamadas a perpetuarse y hemos visto casos como el ecuatoriano y el boliviano, ya no digamos Venezuela, en que también con la ley en la mano y a modo, han prodigado perpetuidad. Se eternizan arguyendo que la ley lo manda. A eso respondo: los brasileños actúan porque su ley lo permite. ¿Entonces? Si a leyes vamos….Ronda la idea de que la izquierda es impoluta y hace mejor las cosas que la derecha. No miraré a Nicaragua y no repararé en cómo se hunde inexorablemente Venezuela, para no aguar la fiesta a sus defensores, pero no nos engañemos: ni está llamada a perpetuarse si nos llamamos democráticos ni ha formado un bloque antiestadounidense atacable que se reflejara en hechos puntuales trascendentes. Y siempre quedará la palabra alternancia que salvaguardar nuestras democracias.

Y sí, siempre será atractivo anteponer que intereses oscuros manipulan nuestra realidad. Y desde luego que es posible que sí, pero nunca por delante de una autocrítica ausente al gobierno Rousseff, incapaz de dar respuestas a su pueblo, mientras Brasil afronta una crisis económica creciente, mientras cobija a Lula, acusado de la corrupción que arrastró a Dilma, que lo cobijó confirmando así componendas. Lula creó a Rousseff. Días atrás me escribía mi amiga Simone desde Curitiba: “(de Lula) acá, se decía que él podría incluso, elegir un poste de luz (como sucesor). Bueno, la creó y ahora abandona su criatura... no sorprende a nadie.” Ella antes era una desconocida. Vale. Pero Simone abundó describiendo cómo ve ella las cosas desde adentro. “Sigo defendiendo la idea de que no hay golpe. Acá se habla "golpe", pero, podemos llamar "golpe" a todas las trampas que utilizó Rousseff para ganar las elecciones. No hubo un crimen común, sino una herida a la ley de responsabilidad fiscal. Nuestra inflación pasa y por mucho de los 10%, el paro llega a 11 millones, la corrupción, tremenda. Hay que responder por todo eso y más, a mucho más cosas. Hay un proceso legal, legitimado por la Corte Suprema y millones de brasileños. Nuestro déficit, inmenso, nuestro PIB, cae sin paracaídas.... Y más que eso, cuando se elige al presidente acá, junto se elige su vice: aparecen los nombres de los dos. A mí no me gusta Temer, no he votado por ella, ni tampoco, por supuesto, por él. Siempre hemos sabido que el partido de Temer no era bueno; siempre ha estado junto al poder. Sí, también lo sabía Rousseff, pero aceptó todo... "quien cría cuervos....". No es golpe, golpe es la mano en el bolsillo de todos nosotros. Por supuesto que no hay ángeles en política, los de Rousseff son unos estafadores electorales. Y, luego de unirse a PMDB vienen a decir que ellos no. Que son buenos, que los del PT son víctimas de un golpe. Hasta cuándo lo necesitaban, los de Temer eran los mejores... ahora, ¿¿se trata de un golpe?? No, lo siento, ¡es inaceptable!”.

Yo coincido con mi querida amiga Simone. Y nadie pregunta por un esfumado Lula. Temer era el vicepresidente y en momentos de suspensión del ejecutivo, para eso está el sujeto: para sucederlo. Con Temer, nada que temer, partiendo de que quiera ser presidente más adelante y Lula lo desee en 2018, también. Así que aguardemos y atendamos los sucesos con objetividad y mesura.

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