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QUÉ IDIOTEZ

sábado 28 de mayo de 2016, 17:57h
A lo largo de mi dilatada vida profesional he conocido a muy pocos políticos tan inteligentes como Alberto...

Este artículo de Luis María Anson publicado en el diario El Mundo, ha tenido amplio eco en las redes sociales. Lo reproducimos a continuación.

“A lo largo de mi dilatada vida profesional he conocido a muy pocos políticos tan inteligentes como Alberto Ruiz-Gallardón. Es hombre moderado y prudente. Habla con sosiego. No necesita de aspavientos para convencer. Se hace escuchar sin alzar la voz. Su capacidad para el razonamiento es notable. Se manifiesta siempre desde el sosiego y el espíritu de conciliación. Ha sabido huir de los extremismos. Ha negociado con la izquierda y con la derecha moderadas. Si la inteligencia es el conjunto armónico de memoria, entendimiento y voluntad, Alberto Ruiz-Gallardón disfruta de condiciones sobresalientes para la reflexión y el análisis, de una memoria excelente y de una notable voluntad para el trabajo y el esfuerzo.

La política solo constituye una parte de Alberto Ruiz-Gallardón como persona. Cuando hablo con él, lo que más me agrada es escuchar sus juicios sobre música. Es un melómano sabio y sin presunción. Conoce a fondo la música clásica, también la de vanguardia, incluso la popular.

Sorprende su cultura sobre poesía. Desde San Juan de la Cruz a Pablo Neruda, ha leído una buena parte de la lírica en español. Y juzga a los poetas, al margen de sus ideologías, subrayando el mérito allí donde se produce. Lástima que en sus tiempos de alcalde no se atreviera a financiar la representación del Cui-Ping-Sing. Esa comedia encierra algunos de los más bellos versos de amor en español del siglo XX.

Por cinco veces, Alberto Ruiz-Gallardón consiguió en Madrid mayoría absoluta, en la Comunidad o en el Ayuntamiento. Ha contado durante veinte años con el respaldo del pueblo madrileño. Su gestión se distinguió por la eficacia. A él corresponde el gran éxito del soterramiento de la M-30 y de la maravilla del Madrid río. Junto a la construcción de la Gran Vía, junto al Metro, la realización de Ruiz-Gallardón ha sido una de las tres grandes obras llevadas a cabo en la capital de España a lo largo de los dos últimos siglos.

Durante la dictadura franquista, el académico de la Real Academia Española Pedro Sainz Rodríguez, exiliado en Portugal, propuso a la corporación que se suprimiera del Diccionario el vocablo dimitir por falta de uso. Alberto Ruiz-Gallardón dio la soberbia lección, en plena democracia, de dimitir como ministro de Justicia por diferencias con el Gobierno de Rajoy en un vidrioso asunto que figuraba en el programa electoral del Partido Popular. Supo retirarse sin pataletas. Mantuvo a continuación una actitud ejemplar de discreción y sosiego.

Alberto Ruiz-Gallardón tiene sin duda defectos, como los tenemos todos. Y no pocos enemigos. Pero sería absurdo, y se perdería la objetividad, si no se reconocieran sus cualidades personales, su sólida cultura y sus aciertos políticos, al margen de las discrepancias que pueda suscitar.

Idiota, en fin, es un adjetivo que, en su primera acepción, el Diccionario de la Real Academia Española define como “tonto o corto de entendimiento”. Se utiliza muchas veces como insulto. A la vista de la vida y de la obra de Alberto Ruiz-Gallardón, todavía en madura juventud, qué idiotez llamarle idiota. Se autocalifica quien así lo haya hecho”.