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INCERTIDUMBRE EN CATALUÑA

jueves 09 de junio de 2016, 10:11h
Mientras la violencia se ensaña en las calles de Barcelona, mientras se profieren los más pintorescos disparates y...

Mientras la violencia se ensaña en las calles de Barcelona, mientras se profieren los más pintorescos disparates y alguna dirigente propone que a los niños se les separe de los padres y se les integre en la tribu, la antigua Convergencia ha aprendido al sabor amargo de sus alianzas contra natura. Un partido de centro derecha no puede caminar del brazo de una agrupación antisistema.

Tarradellas y Pujol gobernaron durante largos años a Cataluña desde el sentido común. Pasajes de corrupción aparte. Convergencia y Unión fue un partido que gestionó seriamente los intereses de Cataluña, que contribuyó a la gobernabilidad de España, que entendió el papel que nuestra nación debía jugar en Europa.

Ahora estamos con el periódico mural de preuniversitario en el que cada provocador, cada político inmaduro escribe sus ocurrencias. Algunos hablan de la incertidumbre en la que vive Cataluña. Los catastrofistas se refieren al caos, con un punto de exageración porque lo que todavía predomina en la Comunidad es el aliento popular para que se estabilice la situación al margen de las ambiciones de Arturo Mas y de las utopías de Oriol Junqueras.

Puigdemont, el nuevo presidente de la Generalidad, ha probado ya el sabor ácido de la CUP. La alianza con los antisistema era el abrazo del oso. Ahora Puigdemont quiere seguir a trancas y barrancas, sin presupuestos y sin mayoría parlamentaria. Se va a enterar de lo que es hacer política estéril porque no solo le golpea la CUP; desde dentro le zarandea Arturo Mas, hombre de cortos alcances y larga ambición, que intriga noche y día para regresar e instalarse en el machito.