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BIOGRAFÍA

Carlos Abella: Luis Miguel Dominguín. A corazón abierto

domingo 12 de junio de 2016, 15:03h
Carlos Abella: Luis Miguel Dominguín. A corazón abierto

Bellaterra. Barcelona, 2016. 479 páginas. 25 €.

Por José Miguel G. Soriano

«La clave del éxito no está en darse importancia, sino en que se la den a uno los demás», solía repetir a Luis Miguel Dominguín su padre, D. Domingo, fundador de una de las más importantes dinastías toreras que, desde su aparición en la Fiesta, siempre ha contado con el protagonismo de un «Dominguín» en los ruedos, actualmente a través de los hermanos Francisco y Cayetano Rivera Ordóñez y de Ángel Teruel, bisnietos todos del llamado «tiburón de Quismondo», cuyas enseñanzas taurinas fueron fundamentales para Luis Miguel, torero largo y poderoso, fácil banderillero y estoqueador, con un gran conocimiento del toro y sus reacciones y –sobre todo– poseedor de un gran orgullo profesional y una extremada confianza en sí mismo, que le llevaba a retar a público y compañeros. «Esa confianza –decía Cañabate– es la cualidad necesaria, indispensable, de todos los triunfadores».

En Luis Miguel Dominguín. A corazón abierto, se explica la rivalidad que sostuvo con diestros como Manolete, Carlos Arruza, Raúl Acha «Rovira» o su cuñado Antonio Ordóñez, con los que alternó en distintas épocas y quedó unido para la historia. Pero Luis Miguel, además de ser una gran figura durante las tres décadas que –con sus idas y venidas– se mantuvo en activo, poseyó una singular personalidad que lograría traspasar las fronteras de la propia tauromaquia. Su indudable atractivo, versatilidad e inteligencia natural le permitió conocer y tratar en profundidad a los más variados personajes de su época, de un bando u otro: amigo de Picasso –aunque después el pintor se distanció de él– y a la vez compañero de cacerías de Franco, cultivó igualmente la amistad tanto del psiquiatra Juan Antonio Vallejo-Nájera, católico y afecto al régimen, como del republicano Manuel Tamames –padre de Ramón–, su médico personal y que encontraría «protección» a su lado tras la guerra; de Jean Cocteau, Rafael Alberti y Jorge Semprún, a Foxá, Julio Camba, Camilo José Cela u Ortega y Gasset, con quien practicaba –delicioso capítulo éste– la «seducción de llevar la contraria». Entre medias, ricos mundanos, ganaderos aristócratas, artistas de Hollywood, políticos, magnates…

Escrita la presente biografía por Carlos Abella, una primera versión de la misma apareció publicada en 1995, a cuya presentación en el Hotel Palace acudió el propio Luis Miguel cuando, quebrantada ya su salud y hastiado en gran medida del éxito material y la fama, vivía recluido entre su finca de caza en la Sierra de Cazorla y su residencia veraniega de Sotogrande (Cádiz), donde fallecería un año después, el 8 de mayo de 1996, sin haber cumplido los 70 años. A su encuentro se desplazaría durante varios meses su biógrafo quien, mediante su propia documentación y una serie de conversaciones mantenidas con el diestro, dio a luz aquel libro de memorias que hoy, transcurridos veinte años desde su aparición, se completa con unos cuadros estadísticos de toda la actividad taurina de Luis Miguel y el juicio renovado sobre su figura desde esta nueva perspectiva histórica; de hecho, la acertada combinación del relato histórico en sentido estricto y la evocación de aquellos encuentros personales con el diestro y sus confesiones, constituye uno de los grandes atractivos de esta obra.

Así, a través de la reproducción de sus charlas en tiempo presente, Abella recrea al personaje en su cotidianeidad más íntima: sus comidas, sus debilidades por tomar alguna copa a escondidas, sus horarios, sus siestas, sus constantes órdenes al servicio mediante walkie-talkie, su amor a la naturaleza y el imponente paisaje que lo rodeaba; y nos permite descubrir su trasfondo humano y su generosidad hacia con los suyos. A lo largo de casi un año, Luis Miguel compartió con él «su memoria, sus casas, sus secretos, sus manías y su último escepticismo». Unas memorias tanto taurinas –incluido un inédito y confidencial diario de su hombre de confianza, el mozo de espadas Antonio Suárez «Chocolate», impagable para aquellos interesados en los entre bastidores del toreo y que el diestro guardaba como oro en paño– como familiares y, por supuesto, sentimentales, haciendo repaso a la larga y conocida nómina de romances célebres que sostuvo a lo largo de su vida con estrellas del celuloide, y que tantas fantasías despertarían en una España pobre y reprimida sexualmente en la que Luis Miguel Dominguín encarnaba como nadie el símbolo del lujo y la brillantez. Capítulo especial merecen sus dos matrimonios: con la italiana Lucía Bosé, gran amor de su vida y madre de sus tres hijos; y con Rosario Primo de Rivera, su compañera de los últimos años, esposa y enfermera a la vez.

«Su aire burlón, cínico y engreído –nos dice Abella sobre Luis Miguel– era en la intimidad calor humano». Sin embargo, este libro nos habla también de su interlocutor, presente igualmente en la obra como segundo protagonista de la misma: de su admiración por el torero y por el hombre; de su complicidad con él –incluso en su silencio sobre los pocos secretos que quiso guardarse para sí–; de su pasión por la tauromaquia y la historia de España; de su exactitud en los datos, su capacidad para la entrevista y la descripción; y de la finura clásica de su escritura. Autor de otras biografías de espadas como Paco Camino y José Tomás, además de una esencial sobre Adolfo Suárez titulada El hombre clave de la Transición; de una novela ambientada en este periodo, Las cartas del miedo, y de otros ensayos sobre historia del toreo y lenguaje taurino y sociedad, bajo su gestión como gerente del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid tuvo lugar, en mayo de 2013, el acto de colocación de una estatua en homenaje a Luis Miguel Dominguín en los alrededores de la Plaza de Las Ventas, obra de Ramón Aymerich. Con la reedición actualizada de esta biografía, la figura de Luis Miguel, uno de los más grandes diestros que han pisado los ruedos, cuenta desde ahora con un nuevo pedestal.

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