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FUENTES COMUNITARIAS SEÑALAN QUE DE IRSE, "TARDARÍAN VARIOS AÑOS"

El BCE y la UE intentan tranquilizar a los mercados ante el 'Brexit'

El BCE y la UE intentan tranquilizar a los mercados ante el 'Brexit'
EL IMPARCIAL/Efe
miércoles 15 de junio de 2016, 17:18h
"No se van a ir de golpe", señalan fuentes comunitarias ante un escenario de "brexit". Dicen que será "parecido a la entrada en la UE", con una duración de "varios años". Aun así, el BCE recuerda que ante una salida de Reino Unido de la UE se intensificarían la caída en las acciones y la subida de algunas divisas como el dólar y el yen a expensas de la libra esterlina y el euro.

La Unión Europea (UE) se prepara como puede para el histórico referendo que el Reino Unido celebrará el próximo 23 de junio para que sus ciudadanos decidan si quieren permanecer o salir del bloque comunitario, consciente de que sea cual sea el resultado llevará años asimilarlo. Los dos escenarios posibles, la permanencia con el nuevo encaje británico perfilado el pasado febrero o la salida de la familia europea, plantean en la práctica un sinfín de interrogantes inéditos que los Estados miembros tendrán que ir resolviendo gradualmente.

"No se van a ir de golpe", señalan fuentes comunitarias que imaginan el escenario de un "brexit" como un proceso "parecido al de entrada en la UE", con "periodos transitorios" y una duración de "varios años". Hay muchas cuestiones en el aire, desde el futuro de los británicos en las instituciones comunitarias y el papel del Reino Unido en la toma de decisiones durante el periodo de negociación del divorcio, hasta los formalismos sobre cómo darle "efecto legal" al referendo y los planes para evitar un efecto dominó en la UE y proyectar una imagen de desmembración en la escena internacional.

Inmediatamente después de la consulta ciudadana, la pelota está en el tejado de Londres: el primer ministro británico deberá informar a sus socios del resultado del voto y, en caso de que haya vencido el "no" a la permanencia, si activa el artículo 50 del Tratado de Lisboa, el que regula la retirada de un Estado miembro. Según este artículo, "los Tratados dejarán de aplicarse al Estado de que se trate a partir de la entrada en vigor del acuerdo de retirada o, en su defecto, a los dos años de la notificación". Este plazo máximo de dos años puede prorrogarse por "unanimidad".

Si lo que gana es la permanencia, habrá que implementar el acuerdo que selló el primer ministro, David Cameron, con Bruselas en febrero, que daba margen a Londres para reforzar su ya particular relación con la UE en la integración europea, la soberanía, el avance de la zona del euro, la libre circulación de ciudadanos comunitarios y la competitividad. "Este proceso tardará como mínimo un año. No creo que haya ganas de darle urgencia", admiten otras fuentes comunitarias.

La UE protegerá sus intereses
Desde la Fundación Bertelsmann, su directora Stefani Weiss, reconoció en unas declaraciones a Efe que "la UE hará todo lo posible para proteger sus propios intereses, evitar más daños y prevenir el contagio", sobre todo en un escenario de un "brexit", por lo que considera que Londres "no debería esperar ninguna concesión".

Weiss ve probable que la UE intente seguir adelante como si nada hubiese pasado, por mucho que el resultado sea la salida sin precedentes de uno de los socios, precisamente para convencer de su solidez, por lo que no teme "un efecto dominó inmediato". Sí advierte, no obstante, de que a efectos prácticos la cuestión británica puede colear hasta 2030.

El analista sénior del German Marshall Fund, Michael Leigh, coincide en que otros países de la UE se resistirán a ponérselo fácil a Londres en caso de una salida, por miedo al secesionismo en sus propios territorios, y asegura que dos años son insuficientes para negociar un proceso de separación tan complejo. "Será un proceso mucho más largo que podría durar en algunas áreas una década o más", dijo a Efe.

En Bruselas preocupa qué ocurrirá durante todo ese periodo con los británicos en las diferentes instituciones, por ejemplo 73 de los 751 eurodiputados del Parlamento Europeo (PE) son del Reino Unido, y con su participación en la negociación de legislaciones. El propio presidente del PE, Martin Schulz, recalcó recientemente que los británicos "tendrán derecho a votar hasta que dejen de ser miembros de pleno derecho", mientras que fuentes parlamentarias dijeron no esperar que se actúe de manera distinta en el Consejo o en la Comisión Europea.

En cuanto al voto británico, fuentes comunitarias afirman que mientras el Reino Unido sea oficialmente un Estado miembro, "es muy difícil quitarles ese derecho", aunque admiten que otra cosa es que se llegue a una especie de "pacto de caballeros" para que el país al menos no pueda vetar o bloquear determinadas decisiones. Todas estas cuestiones son elementos del supuesto "Plan B" sobre el que trabajan las instituciones comunitarias.

Los mercados, revueltos con el 'Brexit'

El Banco Central Europeo (BCE) intenta desde hace varios días tranquilizar a los mercados ante la posibilidad de que el Reino Unido decida salir de la UE. Las últimas encuestas apuntan al triunfo del "brexit", pero todavía faltan varios días para que se celebre el referéndum.

El BCE quiere tranquilizar a los mercados y ha dejado claro que reaccionará con rapidez en caso de que un "brexit" desencadene fuertes presiones en los mercados. Se espera que el BCE comunicará el 24 de junio cómo va a actuar para garantizar suficiente liquidez en el mercado en caso de que los británicos voten a favor de salir de la UE. "Las encuestas de opinión se han movido significativamente hacia un voto a favor de abandonar pero esperamos que el Reino Unido permanecerá en la UE y que el crecimiento subirá ligeramente en la segunda mitad del año", según el economista jefe para el Reino Unido de UniCredit Research, Daniel Vernazza.

El BCE ha mandado una señal para tranquilizar a los mercados, era algo esperable, dijo el analista de Commerzbank Michael Schubert. El gobernador del banco central letón Latvijas Banka, Ilmars Rimsevics, dijo recientemente que el BCE está preparado para usar todas las herramientas de que dispone. Una de ellas sería activar un acuerdo de carácter temporal de provisión de liquidez (línea swap) con el Banco de Inglaterra, que permite poner libras esterlinas a disposición del BCE y euros a disposición del Banco de Inglaterra de forma que los bancos comerciales tengan suficiente liquidez en ambas divisas si la necesitan.

Se trata de una medida para cubrir posibles necesidades temporales de liquidez en alguna divisa en caso de que el mercado reaccionara de forma muy fuerte, algo que no prevén los analistas. Estas líneas swaps existen también en otras divisas como el dólar y el franco suizo.

El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, dijo en marzo que ofrecerá tres subastas de inyección de liquidez adicionales en las fechas cercanas al referéndum. "El BCE no tiene ningún interés en que empeoren las condiciones del mercado y las condiciones de financiación son esenciales para su política monetaria. No me sorprende que el BCE intente tranquilizar, además, una de las tareas de un banco central es garantizar la estabilidad del mercado financiero cuando está en peligro", dijo a EFE el economista jefe para Alemania de Deutsche Bank, Stefan Schneider.

Los analistas prevén que, en caso de que el Reino Unido vote en el referéndum a favor de la salida de la UE, la reacción será más notable en los tipos de cambio, la deuda soberana y los diferenciales con la deuda alemana a diez años, que sirve de referencia. "Obviamente el BCE planifica, en caso de que se produzca un escenario de 'brexit', líneas swaps para asegurar que hay liquidez si las presiones en los mercados financieros son muy fuertes", dijo a EFE el economista jefe para la zona del euro de UniCredit Research, Marco Valli.

El BCE quiere asegurar el buen funcionamiento del mercado y del mecanismo de transmisión de la política monetaria. Por ello también podría usar otras herramientas como intensificar el programa de expansión monetaria, según Valli.

En caso de que el resultado del referéndum en el Reino Unido sea dejar la UE, el impacto en el mercado podría ser muy grande y se intensificarían la caída en las acciones y en la rentabilidad de la deuda soberana, y la subida de algunas divisas como el dólar y el yen a expensas de la libra esterlina, el euro y las divisas de economías emergentes, según el Instituto de Finanzas Internacionales.


"Esperamos que todos hagan sus planes. Va unido al trabajo de ser una institución responsable de la UE", dijo a Efe un alto funcionario comunitario, mientras que fuentes diplomáticas niegan que exista una conversación a Veintiocho sobre qué hacer tras la votación y creen que se trata más bien de discusiones bilaterales. Otras fuentes apuntan, en cambio, que la reacción comunitaria está por desarrollarse y sostienen que "todos cruzan los dedos" para que pueda evitarse el brexit y no haya que adentrarse en sus complejidades.

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