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ENSAYO

Adonis: Violencia e Islam

domingo 26 de junio de 2016, 16:43h
Adonis: Violencia e Islam

Traducción de Carme Castells. Ariel. Barcelona, 2016. 192 páginas. 14,86 €.


Por Alfredo Crespo Alcázar

En Violencia e Islam. Conversaciones con Houria Abdelouahed, el poeta sirio Adonis (pseudónimo de Ali Ahmad Said Esber) y la profesora y traductora Houria Abdelouahed nos proponen un recorrido por el Islam y las sociedades musulmanas actuales, con abundantes giros al pasado. Para ello, recurren a un diálogo frenético, en el que condenan situaciones y hacen propuestas de resolución de las anomalías que perciben.

Así, nos hallamos ante una obra en la que política, literatura, arte, geopolítica y, sobre todo, religión, aparecen en constante relación e interacción, formando un todo coherente. En este sentido, los autores destilan una amplia cultura que se aprecia en el manejo de nombres propios, conceptos y expresiones, cuya traducción se recoge en un glosario al final del libro.

La obra empieza de una manera ciertamente provocativa, que no dejará indiferente al lector. Adonis y su interlocutora critican las Primaveras Árabes y, sobre sus consecuencias, niegan que tuvieran carácter positivo alguno. En este sentido, desde una óptica occidental y eurocéntrica, aquéllas se entendieron como un despertar en busca de libertad por parte de las sociedades de los países del Norte de África, tras años de sufrir gobiernos tan liberticidas como sátrapas.

Sin embargo, los autores niegan tal premisa, ubicando la razón principal del fracaso en que las Primaveras Árabes tenían nulo carácter novedoso. En efecto, en ningún caso pretendieron crear una sociedad civil vigorosa, susceptible de fiscalizar a sus gobiernos. Tampoco fueron revoluciones en nombre de laicidad sino que, por el contrario, el componente religioso las guió. Al respecto, Adonis y Abdelouahed se muestran contundentes: si una revolución quiere tener éxito debe establecer necesariamente una separación entre religión y Estado.

En función de esta idea, introducen otra que hace de hilo conductor a lo largo del libro: la influencia perniciosa del Islam en el mundo musulmán, fenómeno que Adonis cifra, por ejemplo, en que se producen más religiosos que intelectuales. Una de las repercusiones de esto último se observa en la carencia de historiadores musulmanes susceptibles de explicar el pasado de sus pueblos. El resultado es que la leyenda suple al rigor como método científico, con lo que resulta imposible aprender de los errores y se mantiene deliberadamente a la población en la ignorancia.

En el recorrido que hacen los dos autores, también desenmascaran al Estado Islámico, describiendo su forma gansteril de financiación o el trato que otorga a las mujeres. En este sentido, cabe apuntar que la obra es un alegato en defensa de la libertad de la mujer árabe, sometida y encasillada a y por los preceptos del Corán.

En cuanto al rol de Occidente, las reflexiones que vierten sobre el mismo aparecen salpicadas a lo largo de las casi 200 páginas de que consta la obra. Adonis y Houria Abdelouahed reconocen que conceptos como libertad o igualdad son patente occidental y ajenos al Corán, cuyos pasajes en los que se hace apología de la violencia describen (y condenan) magistralmente.

Sin embargo, reprochan que Occidente haya practicado (y según ellos, practique aún) una política basada en mantener a las dictaduras árabes, en no apoyar a los movimientos de izquierda y, en definitiva, en fomentar el fundamentalismo. En consecuencia, otorgan una excesiva responsabilidad, como sinónimo de culpabilidad, a los países occidentales, ya que Adonis y Abdelouahed creen que tratan a los árabes como “muñecos o marionetas, no como a dueños de sí mismos” (pág. 123). Un listado de acusaciones excesivo y que sirve de puerta de entrada para el desarrollo de un victimismo pueril.

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