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NOVELA

Jonas Jonasson: El matón que soñaba con un lugar en el paraíso

domingo 26 de junio de 2016, 16:54h
Jonas Jonasson: El matón que soñaba con un lugar en el paraíso

Traducción de Carlos del Valle. Salamandra. Barcelona, 2016. 346 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 11,99 €.

Por Marta Rózpide

La vida no es seria y el ser humano tampoco, así que, ¿por qué tomarse las cosas tan a pecho cuando puedes hacerlo con humor e ironía? Esta es la filosofía de Jonas Jonasson, el escritor sueco que rompió con la hegemonía de la novela negra de su país y que nada más abandonar los medios de comunicación y tras la publicación de su primera obra vende ahora millones de ejemplares en todo el mundo.

El que se hiciera famoso con la historia de un hombre centenario que se escapa de un geriátrico en El abuelo que saltó por la ventana y se largó (Salamandra, 2009), vuelve este 2016 con una novela que promete no dejar indiferente ni a seguidores ni a nuevos lectores. Con un asesino múltiple redimido y alcoholizado por la sangre de Cristo, una pastora que reniega de Dios y un recepcionista perdido en un antiguo burdel, Jonas Jonasson nos entreabre de nuevo el mundo de la paradoja.

El matón que soñaba con un lugar en el paraíso es una novela pronosticada para perdurar, ya no sólo como referente en cuanto al estilo del sueco, sino como muestra de una época y su sociedad. La trayectoria del protagonista, Asesino Anders, como asesino arrepentido y reconvertido en mesías de una nueva religión por la pastora descreída Kjellander y el recepcionista Per Persson nos muestra una de las muchas ironías de la vida de las personas. El culto a la religión, la violencia, el morbo que impera en la sociedad y el sensacionalismo en la prensa enmarcan el contexto de esta nueva obra.

Si con su anterior novela, La analfabeta que era un genio de los números (Salamandra, 2013), Jonasson se catapultaba como un retratista de lo absurdo y lo extraordinario, en esta ocasión se afianza su capacidad para enmascarar con humor algunos de los mayores dramas de la vida moderna. El optimismo y la esperanza con la que se desenvuelven los hechos dejan en el lector un gusto final dulce, como si de un sketch de los Monty Phyton o un capítulo de la serie Fawlty Towers se tratara.

Ahora bien, el éxito de la prosa de Jonas no reside sólo en su humor canalla e inteligente. Es en el perfil de los personajes, en el ritmo de sus textos y en lo imprevisible del devenir de sus historias donde se explican los millones de ejemplares vendidos. Fiel a la creencia de que el lector dé rienda suelta a su imaginación, el escritor adelgaza a los personajes de sus obras hasta volverlos seres esquemáticos y misteriosos, como el final de cada capítulo, donde la trama da un salto inesperado y gira 180º el rumbo de la historia. Es ahí, en la lectura rápida, los imprevistos de la trama, el misterio de sus personajes y en los retratos de las vergüenzas más íntimas de los seres humanos donde Jonas Jonasson y El matón que soñaba con un lugar en el paraíso nos envuelven en una última carcajada ante lo miserable de la existencia y el espíritu canalla que hay que tener para enfrentarla.

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