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LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

España, a día de hoy

viernes 15 de julio de 2016, 16:17h

En la hora del adiós, Cameron ha tenido los santos cojones de recordar a los Honorables miembros y miembras de la House of Commons, que una vez también él fue el futuro. Al tiempo, lo mismo se dirá de ti, España, aunque para entonces será demasiado tarde y sólo quedará en la memoria triste de lo que fuiste el recuerdo estéril de tu pasado.

El problema no radica en la flema con la que el último inquilino de Downing Street se ha tomado a guasa la mudanza a Holland Park, silbando como Lucky Luke a su caballo; sino lo desconsolado que se ha quedado el gato Larry, sabiendo que no las tiene todas consigo para renovar mandato como cazador de ratones al servicio de su Majestad con la llegada de Theresa May on July.

Si no fuera porque la consternación por la masacre de Niza, paraíso de mis sueños, relega cualquier otro acontecimiento supuestamente noticiable a la categoría de insignificancia, sería como para apagar la luz de la corrala, cerrar la puerta del cortijo de un portazo y mandar a todos estos mendas de San Jerónimo a tomar por saco.

España, en bucle, sigue atrincherada, con sus señorías haciendo cálculos biliares mezquinos, todos de perfil, echándose los unos a los otros las culpas por el pecado original, lanzándose faroles y órdagos a golpe de tacticismo, tratando de sacudirse la presión y las responsabilidades de la chepa. El jorobado de Notre Dame de Víctor Hugo tenía sin duda más clase y entendederas. Lo que no saben muchos de esos susodichos es que van a tener peor final político que Quasimodo, que tuvo el final más noble posible, pues murió de tristeza por la pérdida de su amada.

Estamos en un plan y tal y tal, que veo a este país nuestro a la deriva capaz de todo, hasta inclusive de cortarse las venas con un serrucho. El coche sin conductor de Tesla ha tenido otro accidente. Aquí en lo que viene siendo Iberia, mal que bien nos venimos apañando los últimos seis meses con el piloto automático; pero digo yo, compadre, que algún día tendremos que tener un Gobierno como Dios manda.

A punto estoy de perder toda esperanza. Me está comenzando a suceder lo que a Jennifer Aniston: «No estoy embarazada, estoy harta». Hemos pasado del «No es no. ¿Qué parte del no, no ha entendido usted, señor Rajoy?», al «no, a día de hoy» de Pedrooo; de la guerra fría, al bloqueo; del, «a día de hoy, no», pero mañana ya veremos.

A la vista está que España necesita un buen corte de pelo, a ser posible a manos del peluquero de Hollande, aunque de momento tendremos que conformarnos con el bisoñé de Puig y con la peluca de Mickey Rourke de Susana.

Estaba cantado que Bardem acabaría encarnando a Frankenstein, y que los políticos terminarían volviendo a hacer el canelo después de las segundas elecciones, que son sólo un anticipo de las terceras y éstas, a su vez, de las cuartas que también están por venir. ¡Menuda juerga nos espera!

España non grata, sigue sin tener remedio, ni falta que le hace a la pobre. Se pasa el día y la noche mordiéndose las uñas y cazando pokémons, y en una de estas se va a hostiar por exceso de edulcorantes.

No es precisamente Ramoncín lo que se dice una eminencia, pero el Rey del pollo frito lleva razón cuando asegura que «España es un país de odiadores y miserables».

Siento ser tan mal hablado, pero con este panorama tan desolador, el viaje de la antorcha olímpica me importa lo que viene siendo un huevo.

El expresidente de la Comisión Europea, el tal Durao Barroso, ha fichado por Goldman Sachs. Y el presidente del F.C. Barcelona ha salido diciendo que quien ataca a Messi ataca al Barça y a su historia. Le ha faltado añadir que, de paso, también ataca a Catalonia. ¡Váyase usted a la mierda, que yo me voy de vacaciones a Sansenxo!

José Antonio Ruiz

Periodista

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