www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

DESDE ULTRAMAR

Peña Nieto: un cínico pidiendo perdón

jueves 21 de julio de 2016, 20:25h

Peña Nieto, su gobierno y su partido, el PRI, tienen bien ganada fama de corruptos. Lo escribí en El Imparcial en 2012: los priistas en su regreso al gobierno llegaron voraces, porque era la oportunidad de volver a saquear a México y no me equivoqué. Sí me ha superado la realidad. La ineptitud, la improvisación y la incapacidad de los priistas han colocado a México en un desastre económico, mientras hacen negocios al amparo del poder, que es a lo que regresaron al gobierno nacional y nada más.

Peña Nieto como gran orquestador o solapador de una camarilla que ve en el espacio público las oportunidades de hacer negocios privados, mientras organizan reformas de dudoso beneficio colectivo, sino solo dirigidas a sus bolsillos –y que en términos generales desmantelan al Estado y rinden resultados mínimos al pueblo de México– va sancochando su actuar con prácticas prototípicas de quienes se conducen con total impunidad, recibiendo prebendas de empresarios que obtienen jugosas ganancias bajo su administración, al conseguir, a cambio, concesiones en términos leoninos para el pueblo de México y a sus costillas, sirviéndose con la cuchara grande contando con una autoridad permisiva encabezada por Peña Nieto. Tales prebendas prodigadas a altos funcionarios son meros platos de lentejas, mediocres, logreras, comparadas con los réditos alcanzados por el empresariado al que ellos benefician de manera escandalosa. Así, hemos sabido que igual le pagan unas vacaciones al secretario de Comunicaciones, que igual tienen por cliente preferente en la adquisición de un inmueble, al impresentable de Hacienda y así y así. Los empresarios beneficiados les dan unos cuantos panes por los enormes costales de harina que reciben de ellos.

Ha sido el caso. Peña Nieto y su mujer recibieron una casa con valor de 7 millones de dólares que no se pueden justificar, aduciendo siempre que fue adquirida con los ahorros de ella, aunque la facilitó la constructora favorita de este sexenio y de los tiempos en que Peña Nieto fue gobernador de la entidad federativa Estado de México. Apestaba a pago de favores recibidos. Su gobierno es nauseabundamente corrupto. Conocida como la “Casa blanca”, solo es la punta del iceberg.

Al descubrirse el escándalo, Peña Nieto nombró a un secretario de la Función Pública, organismo persecutor de la corrupción gubernamental, para investigar si se violó la ley. Virgilio Andrade exoneró a Peña Nieto, su jefe. En paralelo, muchos priistas han sido señalados en casos de corrupción, destacando quienes han endeudado a su entidad, quebrándola, sin saberse el destino de los recursos. Una práctica que sigue el PRI desde el gobierno Peña Nieto. El PRI está endeudando a México al grado tal, que ya la deuda externa representa el 43% del PIB, algo sumamente peligroso y sin saberse el destino del dinero, cuando ya no hay reservas petroleras con qué pagar, menguadas y a la baja. El PRI otra vez está arrastrando a México a la quiebra. Se presume que eso pasa porque los priistas se roban el dinero. Una película que ya conocemos y por eso echamos del gobierno al PRI en el año 2000.

Este sarao provocó una irritación popular mayúscula, reflejada en la baja popularidad de Peña Nieto, mancillando la investidura presidencial, y en la apabullante derrota electoral del PRI en junio pasado. La rectificación tardía de Peña Nieto el 18 de julio de 2016, pidiendo perdón en público y reconociendo que fue un error, asegurando que ese tema de la “casa blanca” afectó a su familia, pero no sin antes reafirmar que actuó conforme a la ley (en plan Galileo a lo “y sin embargo, se mueve”) nos revela que ni es un acto de contrición ni eleva la figura de Peña ni lo hace pasar por valiente o arrepentido y demuestra que tales actos existieron, aunque la presidencia antes lo negó reiteradamente; refleja que sí es corrupto, que no tenía que pedir perdón, pues fue exonerado, y evidencia la complicidad de su esposa y de su lacayuno subalterno, Andrade. Demuestran que Peña Nieto no tiene remedio, porque hasta pedir perdón ha sido errado e inoportuno, como todo él.

Vale decirlo: Peña Nieto pidió perdón mientras presentaba el pomposo nuevo sistema nacional anticorrupción, uno frenado por el PRI, su partido, que ha impedido la transparencia en la declaración de bienes de funcionarios públicos para sondear si han robado, al incrementarlo. No obstante, a Peña Nieto se le llenó la boca diciendo que los servidores públicos han de actuar “conforme a derecho y con total integridad”. Él, con fama de represor y de impulsar obra pública cual su negocio privado; y cuyo patrimonio se incrementa sin poder justificarlo, arguyendo que procede de herencias, generando el chiste que reza: “Peña Nieto se parece a la sábila: cada día le encuentran más propiedades”. Fue un discurso plagado de cinismo. ¿Sabe?Un excontacto en redes sociales me increpó una vez diciendo que para qué nos quedábamos en los discursos. Mi respuesta fue y es: entonces ¿para qué pierden el tiempo diciéndolos? funcionarios que se creen que nos tragamos todo cuanto dicen.

Pues en esa misma tesitura, Peña Nieto aseguró que tal escándalo de favores políticos lastimó la investidura presidencial.Cabría responderle: No, Peña Nieto, la afectación a la investidura presidencial viene de muy atrás. Gastarte 27 veces más de lo permitido por ley en tu campaña presidencial, como lo reconoció el Instituto Nacional Electoral –acto ilegal a todas luces– o desconocer la geografía del país que se supone que gobiernas, y mencionar capitales y estados inexistentes tiro por viaje, o los frecuentes equívocos en tu dicción, en referirte a los presentes o a las instituciones o en el saludo militar o el no poder citar tres libros que marcaron tu vida, tu inoperancia en el tema Ayotzinapa, pidiendo superarlo o reprochando a los reporteros de la fuente que no te aplauden, poniendo a funcionarios incapaces, corruptos, así demostrado, que han exigido a la gente que te vitoree (de verdad, eso pasó) o tu frase elocuente y magistral: “México es el país con más mexicanos…”, todo eso también lastima la investidura presidencial, porque te muestra asaz lerdo y cretino. Ya se le considera el peor presidente que ha tenido este país. Déjese usted su tufo de corrupto que lo persigue cual su sombra.

Hablamos de una investidura que le quedó grande, como grande le quedó México al PRI. Una incapacidad mayúscula que ha hundido la economía y a su (des)gobierno. Las presidenciales del 2018 apuntan a derrota del PRI, único remedio ante tanta podredumbre y tanto cinismo, y cosa que urge o acabará con el cuadro. La burla apunta a decir que tal parece que el nuevo sistema penal acusatorio avala que los delincuentes pidan perdón para exonerarse. Los narcotraficantes no tardarán también en hacerlo. Yo añadiría que como gane Trump, Peña Nieto ya podrá ir buscando en su mal hablado y vergonzoso inglés, cómo se dice tal palabra, porque la necesitará para recular frente a su negativa titubeante y tardía de pagar el muro que exige Trump a México. Hay tela.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+

0 comentarios