www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

BIOGRAFÍA

Soledad Fox Maura: Ida y vuelta. La vida de Jorge Semprún

domingo 24 de julio de 2016, 17:29h
Soledad Fox Maura: Ida y vuelta. La vida de Jorge Semprún

Debate. Barcelona, 2016. 352 páginas. 23,90 €. Libro electrónico: 12, 99 €. Especialista en la historia del antifascismo, Soledad Fox nos ofrece una biografía completa y apasionada de la rica personalidad y trayectoria del intelectual y político, con sus luces y sus sombras. Por Carlos Abella

Soledad Fox ha escrito una biografia apasionada y profunda de Jorge Semprún (1923-2011). En diez intensos capítulos, la autora no oculta un relevante matiz de su biografiado: “Presenta (este libro) algunos datos básicos pero pretende interpretar, mas que resumir, la información hasta ahora disponible…” (Página 14). Y pocas lineas más adelante (pag. 17) nos aproxima un poco más a la realidad, cuando afirma que: “Semprún fue uno de los grandes seductores del siglo XX y resulta tentador creerse todo aquello que escribió”… porque se convirtió en un experto del camuflaje”. Sin duda, pecando de exceso, en la contraportada del libro se afirma que “Semprún es sin duda, junto a Picasso y García Lorca, el español del siglo XX con mayor proyección y relevancia internacional”.

La autora ha dedicado casi cien páginas a relatar los orígenes burgueses de su familia, su exilio en Francia y su estancia en el campo de concentración de Buchenwald, donde revela que gracias a su dominio del alemán y a su militancia comunista consiguió ser tratado con menor dureza por los verdugos nazis, pasaje éste de su vida que ha merecido el reproche de otros supervivientes del exterminio -especialmente de Kertész, Levi y Wiesel-. La autora se sorprende de que en sus descripciones literarias posteriores, en El largo viaje (1964), Semprún utilizara el siniestro lema del campo de Auschwitz “Arbeit macht frei” ( “El trabajo es la libertad”), -donde no estuvo internado- en lugar del de “Jedem das seine” ( “A cada cual lo suyo”), que figuraba a la entrada del campo de Buchenwald donde si lo estuvo, hecho corregido en su siguiente obra, Aquel domingo, escrita en 1980, catorce años despues; también se extraña de que en sus libros no aparezca mención a las gestiones que ante los nazis realizó, merced a su parentesco con Miguel Maura, el embajador de España en la Francia ocupada, José Félix de Lequerica, ni los envios de alimentos y vitaminas que su familia le enviaba desde Ginebra a través del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Fox insiste en las sombras que también perseguirán a Semprún después de la guerra mundial como militante del partido comunista en la Francia liberada, que le atribuyeron haber acusado a otros miembros destacados, como Marguerite Duras y Robert Antelme, de “conducta burguesa y decadente y a ella en concreto de “moralidad dudosa” (pagina 145), por lo que fueron expulsados del partido. Semprún negó siempre esta acusación y con ironía, Soledad Fox señala a continuación que esa fue la situación que él mismo experimentó años después cuando, tras su tarea de infiltrado en la España de Franco -por expreso encargo de Santiago Carrillo y de la “Pasionaria”-, fue expulsado por haber revisado los fines del partido de cara al futuro político de España, apostando por el término y contenidos del “eurocomunismo”.

Fox reproduce alguno de los informes que Semprún enviaba al comité central desde el interior de la España franquista y en ellos se aprecia una cierta ingenuidad analítica, influida por la miseria y la desolación de la vida española de la posguerra y la -según él- recién estrenada dependencia de los Estados Unidos que “han despertado en la población sentimientos antiyanquis muy violentos, al mismo tiempo que una preocupación y un interés por nuestras cosas y por la URSS.” (página 171).

En esta época, Semprún frecuentó el mundo cultural madrileño, soldó una gran amistad con Javier Pradera y se escondió en casa de Domingo Dominguín, que era productor de cine y apoderado de su hermano, el diestro Luis Miguel Dominguín, que, como Fox documenta, procuró ampararle ante las autoridades franquistas, como yo mismo revelé en la biografía que escribí sobre Luis Miguel en 1995 y cuyo prólogo escribió el propio Jorge Semprún, por expreso deseo del torero.

Fox alude con entusiamo a la nueva vida literaria de Semprún, con éxitos en Francia y en España -Premio Formentor, Premio Fémina y Premio Planeta en 1977- y también es muy descriptivo el apartado- 18 páginas- de su retorno a España en los años noventa para ser el ministro de Cultura del Gobierno de Felipe González, que acabó cesándole por su público enfrentamiento con el vicepresidente Alfonso Guerra, y que le reveló a Fox -página 278- que Semprún le pidió al Rey audiencia para despedirse, hecho insólito que Felipe le precisó al Monarca: “No se olvide que además de Semprún se llama Maura y eso imprime carácter”.

Emotivo es el último capítulo dedicado a evocar el final de Semprún, que murió en el año 2011 y fue enterrado envuelto en la bandera republicana en Garentreville junto a su segunda mujer, Colette, que había fallecido cuatro años antes. Pero Fox recoge el testimonio del homenaje que Eduardo Arroyo, el pintor, escultor y gran amigo, organizó en el lugar donde Semprún deseó ubicar su tumba, en Biriatou, junto a la frontera franco española, y allí colocó una escultura de una tonelada de peso, ilustrada con su imagen y la leyenda “Me hubiera gustado que mi cuerpo fuera envuelto en Biriatou con la bandera tricolor -rojo, oro y violeta- de la República”.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+

0 comentarios