“Tendremos que cerrar la boca cuando el agua salpique”. Éstas fueron las palabras usadas por la regatista neerlandesa Afrodita Zegers cuando se le preguntó sobre el estado del agua en la bahía de Guanabara, sede las pruebas olímpicas de vela en los próximos Juegos de Río de Janeiro.
“Mantener la boca cerrada” es el principal consejo que se desprende tras la publicación por parte del New York Times de una investigación sobre las aguas que surcarán los regatistas olímpicos. Según los ambientólogos y científicos consultados, la calidad de las aguas no sólo no ha mejorado sino que está mucho peor de lo que se pensaba.
De los 4.000 millones de dólares que prometió el Comité Organizador para sanear las aguas en su candidatura olímpica, los sucesivos recortes y crisis presupuestarias los han dejado en 170 millones. Varios miembros de diversas delegaciones sufrieron problemas gastrointestinales durante sus sesiones de entrenamiento y el año pasado, durante una competición de surf, un cuarto de los participantes tuvo que abandonar por náuseas y diarreas.
Para Fernando Echávarri, regatista español oro en Pekín 2008 y participante en Río en la clase Nacra 17 junto a Tara Pacheco, el estado del agua “está mal” y que “simplemente” tienen que lidiar con el problema.
"Está mal. El tema del agua es un tema al que ya nos hemos acostumbrado", respondió Echávarri a Efe en la terminal 4 del Aeropuerto de Barajas, antes de partir con la delegación española rumbo a Río de Janeiro.
El regatista cántabro apuntó que el tema del agua "no se va a cambiar", pues "no hay tiempo para hacerlo". "Simplemente tenemos que lidiar con el problema, estar lo mejor preparados posible e intentar solucionar en el agua todos los problemas que puedan surgir del tema de los plásticos y demás", señaló.
"Nos preocupa menos la posibilidad de contraer alguna enfermedad. Hay que tragar agua para cogerse algo. Hombre, si tenemos algún corte o tal, hay que tener precaución y echarse 'sprays' antisépticos. Simplemente hay que estar un poquito preparados, pero no es un tema que nos preocupe en exceso", remarcó.
Echávarri mencionó además que no residirá en la Villa Olímpica dado que está a tres horas en bus del campo de regatas, “algo que no viene muy bien”.

Basura acumulada en el río Botas, que desagua en la bahia de Guanabara, sede de las pruebas olímpicas de vela y donde apareció un cadáver el mes pasado.
La Villa, arreglándose con turnos de 23 horas para los trabajadores
El lugar donde residirán los deportistas se convirtió esta semana en el centro de la polémica tras las denuncias de las delegaciones de Australia, Bielorrusia y Argentina sobre el estado en el que se encontraron la Villa Olímpica nada más llegar. Falta de agua caliente, cables pelados al aire, retretes que no funcionaban… eran las principales quejas. El Comité Organizador se puso manos a la obra y ya las palabras de representantes de Japón o República Dominicana, llegados a lo largo de la semana, han ido cambiando el tono inicial sobre el estado de sus apartamentos. Alrededor de 13.000 empleados estarán pendientes durante los Juegos de mantener la Villa Olímpica a pleno rendimiento.
Aunque esas prisas de última hora han supuesto una multa de 96.000 dólares al Comité Organizador por cometer irregularidades en la contratación de trabajores, según una inspección del Ministerio Público del Trabajo. Representantes del Gobierno brasileño encontraron a 630 trabajadores sin contrato descubrieron que según los controles de entrada y salida, algunos de ellos tenían jornadas de hasta 23 horas laborales.
Más peligro de resfriado que de Zika
Los problemas de aguas y de la Villa Olímpica han ido dejando de lado el que hasta ahora era el tema estrella de los alarmismos en los Juegos: el Zika. Sobre el famoso virus, la Sociedad Española de Enfermades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) ha señalado que aquellas personas que acudan a los Juegos tienen más posibilidades de enfermar de gripe o a causa de una intoxicación alimentaria que del Zika.
Si bien recomienda a deportistas y demás asistentes que tomen medidas de precaución, especialmente en el caso de las mujeres embarazadas si no pueden evitar el viaje, como el uso de ropa de manga larga, pantalón largo, calcetines y calzado cerrado, además del uso de repelentes específicos que contengan DEET, Icaridina o IR3535, siempre teniendo en cuenta que los mosquitos que transmiten esta infección pican sobre todo durante el día y en el exterior.
De esta manera, la SEIMC apoya la declaración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que minimiza el riesgo por varios factores. En primer lugar, agosto es un mes frío y seco en Brasil, condiciones climatológicas que reducen drásticamente la población de mosquitos Aedes aegypti y, por tanto, los riesgos de transmisión. En segundo lugar, las mayores incidencias de Zika se dan en el distrito federal de Mato Grosso, a casi 2.000 kilómetros de Río de Janeiro. Por último, la OMS ha recordado que las personas que asistan a los JJOO permanecerán la mayoría del tiempo en instalaciones que han sido fuertemente tratadas con insecticidas.
El Dr. Juan Carlos Galán, Microbiólogo Clínico y portavoz de la SEIMC, explica que la experiencia del Mundial de Fútbol 2014 celebrado también en Brasil puede servir como ilustración: “En esa fecha, Brasil tenía la tasa más alta de Dengue del mundo, que es transmitido por el mismo mosquito que el Zika. Del millón de personas que asistieron a los eventos deportivos, solo tres personas contrajeron la enfermedad y en regiones muy alejadas de las ciudades donde se celebraron los partidos de fútbol”.
En relación a la cuestión de si los JJOO suponen una posibilidad real de desatar epidemias en lugares del mundo en los que no existan casos de Zika, el Centro para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) ha publicado recientemente un informe en el que se explica que el riesgo de dispersión de este virus por personas que asistan a los JJOO, es bajo o prácticamente nulo en todos los países. De los 206 países que asistirán a los Juegos, solo en cuatro países se dan las condiciones ambientales y poblacionales para que se produzcan cadenas de transmisión autóctonas.
La amenaza terrorista, presente en los Juegos
La pasada semana, la policía brasileña detuvo a diez individuos que supuestamente se había organizado en torno a un célula amateur que había jurado lealtad a Dáesh. Un día antes, el ministro de Justicia, Alexandro Moraes, había declarado que el riesgo de un atentado terrorista durante los Juegos era “casi nulo”.
Los efectivos desplegados para garantizar la seguridad durante los Juegos ascienden a 85.000 personas, entre policía y fuerzas armadas, el doble de lo dispuesto en la cita de Londres cuatro años antes. Sin embargo, según reveló el Wall Street Journal, a primeros de julio aún se estaba contratando personal de seguridad para las instalaciones olímpicas.
Si bien las fuerzas de seguridad brasileñas no se han enfrentado a una amenaza terrorista clara con anterioridad, pasó con nota el examen de hace dos años con la celebración del Mundial de fútbol.
