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EMPRESA SOCIAL

Auara: cómo una startup española quiere mejorar el mundo gota a gota

jueves 04 de agosto de 2016, 17:40h
Auara: cómo una startup española quiere mejorar el mundo gota a gota
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Un proyecto social de la mano de tres emprendedores comprometidos.

Para el imaginario español, donde emprender continúa siendo una odisea reservada a los más valientes, o más bien a los más locos, una empresa social sigue representando un concepto aún por desarrollarse, un esbozo no contemplado todavía por nuestra legislación a mitad de camino entre la ONG y la compañía comprometida.

Sin embargo, Auara no es nada de eso. Este sueño, cuyo nombre proviene del dialecto ahmárico, de origen etíope, y que significa tormenta de arena, aspira a revolucionar el concepto de la ayuda al desarrollo. Detrás de este bisoño proyecto se encuentran tres emprendedores, Antonio Espinosa de los Monteros, Luís de Sande y Pablo Urbano, que, tras varios años viajando a países de pobreza extrema e implicándose en proyectos relacionados con el suministro de agua, decidieron unir sus fuerzas y cambiar el mundo gota a gota.

Así, casi de la nada nació Auara hace algo más de dos años, una empresa 100% social. Un concepto, este, todavía revolucionario en nuestro país y que se traduce en que la totalidad de sus dividendos, compromiso ante notario de por medio, se destina a proyectos de cooperación y desarrollo. Para ello, moldean una realidad que en un país como España nos parece de lo más cotidiana, pero que para millones de personas no deja de ser un privilegio, cuando no una quimera: agua limpia y potable para todos.

Comercializando agua embotellada procedente del manantial Carrizal II, en León, Auara busca alcanzar un objetivo mayúsculo y muy específico a la vez: dotar de las infraestructuras básicas necesarias para que pequeñas comunidades de África o Asia tengan acceso a agua potable, ya sea para consumo propio o para uso agrícola, y, de este modo, posibilitar su desarrollo.


Una huella más allá del dinero

Sin embargo, lo que distingue a Auara de otras iniciativas similares es su grado de implicación a corto y medio plazo con aquellas comunidades en las que trabajan. Por medio de ONGs a las que estudian minuciosamente para controlar su integridad (deben tener una experiencia previa de dos años sobre el terreno, promover la transparencia de sus actividades o apostar por una vocación de permanencia local a medio plazo, entre otros requisitos), buscan lograr el mayor impacto en cinco áreas prioritarias para ellos: la salud de las personas, su higiene, la lucha contra el hambre, la independencia de la mujer y la escolarización infantil.

Quizás donde reside la clave del éxito de Auara es precisamente en el concepto sobre el que basa toda su imagen corporativa: la transparencia. No sólo se aspira a proveer de recursos hídricos de calidad a aquellos que lo necesitan, sino que también quieren que sean sus ‘embajadores’, que en este caso son los consumidores de su agua embotellada, los que se sientan partícipes del proyecto auditando cada ONG con la que colaboran sobre el terreno y ofreciendo toda esa información de manera pública y accesible.

Para ello, cada botella lleva impreso un código QR que, una vez escaneado con el teléfono móvil, facilita en el momento al usuario toda la información relativa al proyecto al que está aportando su pequeña gota de agua. Sin suspicacias, sin sombras, sin nada que lo ensucie. Cristalino.

Proyecto ‘verde’

Pero el nivel de implicación de Auara en cada uno de sus proyectos no es exclusivamente social, sino también tiene un marcado carácter medioambiental. No sólo porque sus trabajos de campo intentan reducir en todo lo posible el impacto sobre el terreno y el entorno, sino porque la propia botella, diseñada específicamente para mejorar su eficiencia, está fabricada con materiales reciclados, algo en lo que son pioneros en España.

Todo ello, con un producto en el que prima la calidad, pues es un agua 100% mineral baja en sodio obtenida de manantiales y acuíferos en los que se mira por la reposición hídrica natural.

Desde el pasado 14 de julio, las botellas de Auara se pueden adquirir a través de Amazon, si bien la empresa social tiene intención de lanzar al mercado su agua en más de una decena de prestigiosos restaurantes de varias ciudades españolas próximamente, así como en el festival de música Starlite.

Con todo en mente, y teniendo las cifras en la mano -700 millones de personas no tienen acceso a agua potable en el mundo, según datos de Naciones Unidas, a priori Auara parece un proyecto mastodóntico para la apenas docena de personas que trabajan en sus oficinas de Madrid, pero la ilusión y la ambición priman por encima de los recursos propios de una startup española con los rigores de la crisis económica todavía muy presentes.

Es por ello que ya se han fijado cotas muy elevadas si se tiene en cuenta que pugnan en uno de los sectores más competitivos de la economía española, la tercera en consumo en agua embotellada del mundo. Para 2020, Auara quiere que al menos un centenar de sus proyectos hayan beneficiado a 50.000 personas con una inversión en torno a los 2,5 millones de euros. Eso al tiempo que reutilizan 90 millones de envases reciclados.

Así, para esta startup los cálculos salen solos: con cada euro invertido en acceso a agua se logran cuatro en cuanto a oportunidades en términos de desarrollo y negocio, por lo que el esfuerzo merece la pena. Ahora queda lo más difícil por delante, cambiar la arena de la auara por las gotas de agua de sus botellas. Poco a poco, llenos de ilusión y ambición pero con un objetivo claro: cambiar para siempre la vida de los menos afortunados.
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