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EL OBSTÁCULO NO ES EL PSOE SINO SÁNCHEZ

viernes 05 de agosto de 2016, 11:40h
Joaquín Leguina lo ha explicado muy bien. Sánchez sabe que tiene los días contados. Por eso juega a la desesperada la carta...
Joaquín Leguina lo ha explicado muy bien. Sánchez sabe que tiene los días contados. Por eso juega a la desesperada la carta de que Mariano Rajoy fracase en la investidura para a continuación alzarse él con el santo y la limosna, apoyado por Podemos y por los pequeños partidos secesionistas y minoritarios. Estamos ante una operación disparatada. Pero el líder socialista, que ha conducido al PSOE, y por dos veces, al peor resultado de su historia, muestra su intransigencia con la esperanza de sobrevivir.

Albert Rivera le facilita el camino. La abstención de Ciudadanos sirve para justificar el no del PSOE. Si Rivera anunciara el sí, difícilmente podría mantenerse en sus posiciones Pedro Sánchez. Primero Josep Borrell, tras él Felipe González, Alfonso Guerra y Alfredo Pérez Rubalcaba; finalmente, José Luis Rodríguez Zapatero, todos los nombres grandes del socialismo propugnan la abstención o bien, si Ciudadanos da el sí, que una decena de diputados del PSOE no acudan a la sesión de investidura. El partido salvaría la cara de Sánchez diciendo no pero dejando expedito el camino para la investidura de Rajoy.

En todo caso, habrá que convenir que el personalismo de Sánchez mantiene por ahora la situación bloqueada. Joaquín Leguina tiene razón. La responsabilidad corresponde a Pedro Sánchez que se esfuerza, antes que nada, en salvar su cara al frente del Partido Socialista Obrero Español.