www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

AUTOBIOGRAFÍA

Thierry Oberlé: Esclava del terror. Tres meses en el infierno de los yihadistas

domingo 14 de agosto de 2016, 17:14h
Thierry Oberlé: Esclava del terror. Tres meses en el infierno de los yihadistas

Traducción de María Menéndez. Península. Barcelona, 2016. 192 páginas. 17,90 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

Thierry Oberlé nos presenta en Esclava del terror. Tres meses en el infierno de los yihadistas. Yinan, una obra cuyo contenido y desenlace atrapará al lector. El periodista francés, si bien sólo aparece en el último capítulo (epílogo), nos traslada las vivencias de la refugiada yazidí, Yinan. Por tanto, primera gran virtud del libro: su actualidad, puesto que aquélla ha sido/es una víctima directa de la brutalidad practicada por el Estado Islámico. En íntima relación con esta idea, nuevo acierto del autor: deja que sea ella quién explique cómo fue su captura, secuestro y autoliberación.

En este sentido, el relato es ordenado, siguiendo un estricto orden cronológico que se remonta, incluso, al nacimiento de la protagonista (1996). Gracias a ello, el lector podrá conocer de primera mano las características de la sociedad yazidí. Por ejemplo, la supervivencia de los matrimonios concertados, que siempre ha sido una minoría religiosa perseguida o la escasa importancia concedida a la educación, en particular a la de las mujeres, lo que explica su atraso.

La captura de Yinan por las tropas (o mercenarios) del Estado Islámico pone de manifiesto el carácter liberticida que rodea a las acciones de aquél, lo mismo que sus meses de cautiverio, durante los cuales, sus “amos” perseguían que se convirtiera al Islam empleando para ello métodos contrarios a la dignidad humana. En este punto, los testimonios de Yinan rechazan todo sensacionalismo o victimismo, primando siempre el realismo, como se desprende de la siguiente afirmación: “No podía imaginar, ni siquiera en mis peores pesadillas, que un día sería prisionera del Dáesh” (p. 38).

A partir de ahí, su valiente fuga y reencuentro con su familia en un campo de refugiados, le sirven al binomio Yinan-Oberlé para efectuar varias reflexiones de calado. La primera de ellas, la compleja situación en que se hallan las minorías religiosas que sufren actualmente las acometidas asesinas del Estado Islámico. En este sentido, la ONU en 2015 “estableció que los combatientes del Estado Islámico cometen en Irak un genocidio contra la minoría iraquí yazidí”(p. 182), en lo cual tuvo una positiva influencia el rol desempeñado en el Parlamento de Irak por la diputada (yazidí) Vian Dajil.

Finalmente, y no menos importante, encontramos un excelente análisis de las repercusiones que un secuestro por el Estado Islámico implica para las mujeres yazidíes, puesto que en la mayor parte de los casos el repudio podía ser el destino (y así lo teme la propia Yinan durante su cautiverio). Sin embargo, en este punto se ha apreciado la evolución (o incluso, un abandono del dogmatismo) de tal manera que se las ha empezado a considerar como lo que realmente son: víctimas. Al respecto, sobresale la entereza de la protagonista cuando afirma que “si yo oculto mi historia, ¿quién la contará? Si accedo a enmascarar la verdad, me convierto en cómplice de los crímenes del Dáesh”(p. 177).

No obstante, para los yazidíes aún queda largo camino por recorrer puesto que, como el propio Jeque Padre expone: Reclamamos protección internacional. Si no nos protegen los extranjeros, nosotros, los orientales entre los orientales, dejaremos de existir. (…) La tentativa de genocidio perpetrada contra nosotros por los daeshistas es una realidad para las Naciones Unidas (…) pero no para nuestro propio país, Irak. Este nuevo Irak post-Sadam sigue sin reconocer el genocidio de Halabya cometido por el antiguo tirano contra los kurdos. Si no se reparan tales olvidos, no habrá futuro para los yazidíes en la región” (p. 172).

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)

+

0 comentarios