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ENSAYO

Andrés Barba: La risa caníbal

domingo 21 de agosto de 2016, 17:48h
Andrés Barba: La risa caníbal

Alpha Decay. Barcelona, 2016. 152 páginas. 15,90 €.

Por Francisco Estévez

El pulso escritural de Andrés Barba abona con generosidad, discreción y buenos resultados en distintos campos literarios. En los caminos del ensayo ya demostró buen hacer con La ceremonia del porno (2007), redactado al alimón con Javier Montes y ganador del premio Anagrama de Ensayo. En 2014 sorprendió, al menos a este lector, con un conjunto de pensamientos de raigambre autobiográfica y timbre afinado, Caminar en un mundo de espejos. Con el actual La risa caníbal: Humor, pensamiento cínico y poder escudriña y pondera tema complejo sobre el que hay ingente bibliografía y cada cual pontifica a antojo. Igual que en la narrativa Barba no se arredra y es talento que arriesga como merece a quien sabe que se juega la vida en las palabras, con las palabras. Los resultados suelen ser satisfactorios.

A través de distintos asedios, alguno sólo en apariencia inusitado, como una radiografía de Garganta profunda, o la tópica vida desgraciada de cómicos como Benny Hill, Monthy Pyton, Gila o “Chespirito” de El chavo del 8, Chaplin, Tati o al mexicano Cantinflas (pero no el gran Tin tan, siempre desconocido en tierras españolas) presentará matices de valor con una escritura libérrima. Hay una cierta tendencia al aforismo que pudiera haber explorado con abundamiento: “El chiste es anécdota y es leyenda”. El escritor comparte sus tensiones, inquietudes y reflexiones con soltura y argumentados juicios sobre los cuales es posible dialogar. Nos propone la risa como dialéctica a través de un recorrido histórico donde no falta un interesantísimo capítulo sobre aquel fantoche de George Bush cuyas declaraciones públicas hacían palidecer a cualquiera con su retórica siempre a punto del abismo.

Un capítulo casi final sobre la prohibición de la risa tras el 11 de septiembre resulta muy atinado pero quizá hubiera convenido más páginas de desarrollo por la amplitud y complejidad de temas subyacentes para deconstruir. Pudiera ser que el tradicional honor como inhibidor no permitió tener una tradición humorística caudalosa siglos pretéritos en España. Pero al contrario de lo que opina el autor la tradición hispánica ha reflexionado sobre la risa, véanse los estudios del profesor Luis Beltrán Almería como su Anatomía de la risa. Y, claro, citemos quizá dos trabajos afines no tan conocidos como son La caverna del humorismo (1919), de Pío Baroja o Gravedad e importancia del humorismo (1928), de Ramón Gómez de la Serna.

La risa en la cara y la sonrisa es un perfecto disolvente de complejas situaciones y espejo de ocultos perfiles. Como medidor de inteligencia y de su opuesto, la memez. La jovialidad, ese pesimismo activo para Nietzsche, debe enjugarse en humor para reverdecer. La risa engolosina al limpio, sacude al escandaloso y sonroja al puritano. Pasar página, a veces traumática, otras borrosa, pero pasar página. Eso nos permite el humor. Continuar el tránsito por un mundo complejo y hostil. Si como dijo Kant el hombre es lo que la educación hizo de él, concedámonos el placer de enseñarnos a reír, de todo, contra todo, principalmente reírnos de nosotros mismos. Relativizarnos, caricaturizarnos. Y así aprender a mirar, a ser un poco más humanos.

Andrés Barba, escritor arriesgado y decidido, vuelve a distanciarse de muchos coetáneos para bien. El futuro es de los valientes.

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