www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

CRÓNICA GASTRONÓMICA

Montecarlo, en Las Navas del Marqués

miércoles 24 de agosto de 2016, 13:51h
Auténticos alardes de creatividad e innovación en el restaurante Montecarlo, de Alberto Rosado, en el pueblo abulense de Las Navas del Marqués.
Montecarlo, en Las Navas del Marqués
Ampliar
Realmente el “big bang de la gastronomía del siglo XXI” está danto lugar a situaciones tan sorprendentes como la de descubrir en un pueblo de la provincia de Ávila, en Las Navas del Marqués, una posible futura estrella refulgente en el firmamento de la gastronomía, el restaurante Montecarlo.

Allí, una familia completa –la madre, la mujer, la cuñada y los hermanos– rodean a Alberto Rosado, un auténtico cocinero, jefe de cocina, director de cocina, director de orquesta, empresario y emprendedor a quien lo único que le falta es un espacio más singular, más acorde con la calidad de su cocina y con su capacidad de innovación (quizás, la solución estaría en que el restaurante podría instalarse en el Castillo).

Con un absoluto respeto a la tradición y con un cuidado exquisito para seleccionar la materia prima, Alberto ha conseguido crear una carta que satisface tanto a las personas del lugar como a todos los que siguen considerando, y con razón, que la cocina tradicional española es de las mejores del mundo (espero que la UNESCO la declare de Interés Cultural Inmaterial de la Humanidad).

Alberto ofrece auténticos alardes de creatividad y de innovación, en términos reales, de sabor, textura y hasta de estética de los platos. Este último aspecto puede ser mejorable, siempre que utilice los soportes adecuados para sus creaciones artísticas.

Yo tuve la oportunidad de degustar un menú larguísimo y nada estrecho. Algo excesivo aunque, como es natural, yo me limité a probar los platos. Porque esto de los menús tan largos plantea un problema.

Es lógico que el cocinero quiera darte a probar sus creaciones (como cualquier artista, quiere hacerte conocer sus últimos cuadros, sus últimos versos, sus últimos compases musicales) y que el plato salga en las mejores condiciones y con el tamaño adecuado.

Frente a esa lógica libertad del cocinero, la gente debe entender que el comensal, si no quiere hacer una mala digestión, tiene que poder ser libre a la hora de decidir las cantidades que toma de cada uno de los platos. Y para eso existen las medias raciones o las raciones para compartir.

No tiene sentido dejar comida o desperdiciar comida, cuando hay gente que la necesita. No tiene sentido limitar la creatividad del cocinero, pero tampoco tiene sentido que la comida no sea saludable para el comensal.

España puede estar orgullosa de que, a partir de los primeros años del siglo XXI, es posible comer bien en cualquier lugar. En este caso, en uno fantástico desde el punto de vista del entorno, la historia y la cultura, como es Las Navas del Marqués; donde es posible conocer y disfrutar de la nueva alta cocina, la de la innovación.

Y descubrir a un cocinero con un magnifico futuro, que puede llegar a ser una de esas estrellas del firmamento gastronómico que aparecen en cualquier continente, país o región. Incluso, en cualquier pueblo de la geografía española.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+

0 comentarios