www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

DESDE ULTRAMAR

Peña Nieto plagió en su tesis profesional

jueves 25 de agosto de 2016, 20:34h

El presidente mexicano ha sido exhibido en todo el mundo (literal, gracias a la Web que acaba de cumplir sus primeros 25 años) porque se ha descubierto que plagió parte de su tesis profesional para alcanzar el grado de licenciado en Derecho. Se olvidó de conceder créditos al ¡30%! del documento recepcional, como lo evidenció la periodista Carmen Aristegui, quien trae entre ceja y ceja a Peña Nieto y él a ella, por desenmascararle una mansión recibida cual favor político.

Desde luego, no salimos de los escándalos políticos con el mandatario, como el de una presunta propiedad de nuevos e impagables (de su sueldo) apartamentos en Miami, y ahora sumamos esto. El chico no para, no tiene remedio, ya se ve.

El plagio en México, es una palabra que describe entre otras conductas, que una persona deshonesta se ha apropiado de palabras de otra, sin siquiera citarla –cual corresponde de toda la vida– en el documento académico donde las apuntó, negándole así el crédito. Sea que tales palabras la pase por suyas o simplemente olvidó la cita, es un acto deshonesto de gravedad incalculable. O lo es, porque configura un delito en materia de derechos de autor. Amén de que describe la deplorable deshonestidad intelectual de quien osa semejante usurpación, porque en automático se le atribuyen palabras que no son de su autoría, careciendo del derecho a apropiárselas, o a inducirnos al error de así considerarlas, ya sea por activa o por pasiva. Plagiar supone conllevar un desprestigio académico rotundo.

Sea por simple descuido (concediendo) o a sabiendas de la inadecuada práctica, el plagiador defrauda. Es una apropiación ilegal. Sucedió hace 25 años, pero hoy el sujeto es el jefe de Estado. Peripatético. Y por eso importa: porque el hecho que trastoca el proceso académico para obtener un grado de estudios, adelanta su precaria moral y su indecencia, así como su evidente y ya sospechada impudicia. Permite delinear a un sujeto, Peña Nieto, carente de la más elemental ética y sentido de la honradez. Sus defensores arguyen que nadie elige políticos que sean ángeles. Hay que tener mucha cara para decirlo y así avalar de esa manera, a un sujeto transgresor que les paga mucho que encabece al Estado mexicano y nos represente a todos en el mundo. Me resulta intolerable. El sujeto es corrupto.

El asunto no es menor porque demuestra que tuvo que plagiar para alcanzar el título profesional. ¿Es pues, la persona capaz para dirigir México? Su desempeño ha dejado bastante qué desear. Porque…hete aquí que el estudiante de la licenciatura en Derecho Enrique Peña Nieto, plagió a por lo menos 12 autores y fue copiando párrafos enteros, chutándose así la tercera parte de su tesis profesional para alcanzar el grado de licenciado. ¿Escandaloso? Sí ¿Bochornoso? Desde luego ¿Deplorable? Por supuesto que sí. Y hablamos de quien en sus manos está prometernos una reforma educativa de calidad, sí, de calidad, y a quien alguien defendió diciendo que sostenerla no tiene que ver con el hecho de no saber citar autores consultados para su tesis profesional. Así de ridículo e inaceptable. Las defensas a Peña Nieto no le devuelven las omisiones a la tesis.

Habla todo ello y lo digo como profesor universitario de metodología jurídica que soy desde hace más de 21 años, de una inmoralidad y una desfachatez inadmisibles, de impudor sobresaliente y condenable, que ameritaría sanciones al que osó comportarse así. El señalamiento lo está teniendo en el mundo entero, como apuntó a ser el objetivo a conseguir al balconearlo de esa manera. Y usted admírese del subalterno, el impresentable señor Nuño Mayer, el secretario de Educación Pública encargado de expedir cédulas profesionales, que se supone que se obtienen de forma correcta, legal, quien balbucea que es irrelevante el tema para la agenda nacional. Imagine el papelón que ha hecho con semejantes declaraciones tan desafortunadas protegiendo a su jefe. Descabellado y falaz. El ministro de desarrollo social, José Antonio Meade, dice que todo esto es frivolidad.

No es que nos sorprenda tratándose de Peña Nieto. Sí que me pone a pensar como profesor de Derecho, en qué clase de alumno fue, si juzgo sus frecuentes tropiezos brutales y vergonzosos en materias como el Derecho Constitucional, el Derecho Penal, el Económico, en materia de Derechos Humanos, más su permanente y errática dicción o sus carencias en lectura. Su ignorancia. Los contrasto con el testimonio de una tía suya que decía que se la pasaba en el espejo. Y recuerdo la bochornosa anécdota de que no supo citarnos tres libros leídos en su vida, al ir a presentar un libro propagandístico de su trayectoria atribuido a él, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Sume usted que no cita fuentes consultadas y el caldo anticipa un sabor ácimo, con toques amarescentes, amargos, pues, notablemente ásperos y con ribetes de ironía, de burla y de manifiesta pena ajena.

Uno puede imaginarse el perfil del alumno y con ello anticipar el andar del jefe de Estado. Por eso lo defienden sus afines. Por eso el tema sí es relevante y revelador. No hay más. Sí, la exposición de su nombre y su persona han calcinado su magro prestigio, tambaleante, evidenciando lo que muchos sospechan de la calidad intelectual del sujeto. Su alma mater ha reaccionado con torpeza, el secretario de Educación Pública prefiere evadir el tema, relativizándolo, y la sociedad mexicana aguarda alguna acción interesante. Me hicieron llegar una copia del documento. La verdad es que no es nada especial. Los espacios comunes de siempre, una redacción de mala a patética, sin sorpresas. Mal asesorada. Ya el trabajo de cotejo lo ha hecho Aristegui. Nada que añadir.

Su prima, la desagradable Carolina Monroy, secretaria general de su partido, el PRI, amagó a la sociedad mexicana diciendo poco antes, que los priistas responderían los agravios al “señor presidente”. Dijo, haciéndose fuera de la bacinica: “cada ofensa recibida tendrá respuesta”. En menos de 24 horas después, descubrimos el plagio y medio México llama plagiador a Peña Nieto, poniéndonos a dudar sobre la efectividad intelectual del jefe de Estado. Y la otra, callada, como corresponde. El alumnado condiscípulo pide sanciones, retirándole los títulos académicos. El vocero presidencial con llaneza, ligereza, largueza y una torpeza de campeonato, ha tartamudeado una sandez, aseverando que ese plagio solo se trata de un “error de estilo”. ¡Hombre! ¡eureka! el sexenio Peña Nieto ha sido eso: un permanente error de estilo. Completo, de cabo a rabo.

Persiste la duda ¿para qué encumbraron a Peña Nieto? ¿quién toma las decisiones en su lugar? ¿él decide? Más lerdo resultó su asesor de tesis: un oscuro magistrado de cierto pelo que brincó diciendo una ridiculez: “las comillas en la tesis de Peña se perdieron en la transcripción”, haga usted el recanijo favor. Por quererlo ayudar, acabaron por hundirlo. Peña Nieto no tiene remedio. Todo este sarao solo nos recuerda ser “de peña ajena”. Más tardan en defenderlo, que él en caer nuevamente. Estamos fritos con el priista.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)

Foro(s) asociado(s) a esta noticia:

  • Peña Nieto plagió en su tesis profesional

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    3706 | Monica Gaona - 26/08/2016 @ 00:05:17 (GMT+1)
    Muchas Felicidades ! me encantó leer su articulo , en estos momentos en donde puede uno ver que los políticos han perdido toda dignidad y vergüenza, una persona como usted que se ve tiene principios y honestidad.

  • Normas de uso

    Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

    No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

    La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

    Tu dirección de email no será publicada.

    Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.