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ENSAYO

George Packer: La puerta de los asesinos. Historia de la guerra de Irak

domingo 28 de agosto de 2016, 16:43h
George Packer: La puerta de los asesinos. Historia de la guerra de Irak

Traducción de Jaime Collyer. Debate. Barcelona, 2016. 592 páginas. 27,90 €. Libro electrónico: 16,99 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

George Packer es un referente dentro del periodismo norteamericano. Más allá de la opinión que pueda desprenderse de sus ensayos, debemos valorar el trabajo que antecede a la preparación de las mismos, fenómeno del cual resulta un digno exponente La puerta de los asesinos. Historia de la guerra de Irak, ganador del National Book Award. En efecto, estamos ante una obra que ha recibido numerosos premios, fenómeno que al lector no le sorprenderá.

El tema elegido, los primeros años de Irak postSadam Hussein (la obra se extiende hasta mayo de 2006) resulta atractivo de por sí e incluso actual, pero exige un tratamiento adecuado (rigor metodológico, calidad de las fuentes, manejo de bibliografía…) para no caer en la dialéctica “buenos vs malos”, puesto que de suceder esto último, el producto resultante se adentraría en el terreno de la demagogia populista. Packer supera de forma sobresaliente este reto.

Además, opta por seguir un orden cronológico bien argumentado. Al respecto, destacan los capítulos iniciales destinados a explicar los orígenes del pensamiento neocon, sus principales teóricos (Kagan, Perle o Wolfowitz), think tanks (American Enterprise Institute) y las características en las que se basa dicha ideología. Así, quienes tengan como objeto de estudio las relaciones internacionales y la geopolítica, hallarán un material de valor en esta obra.

Tras ello, Packer prosigue explicando cómo se gestó la intervención norteamericana en Irak (que la define como invasión) y lo hace sin caer en el terreno del buenismo, aspecto que se aprecia, por ejemplo, en su análisis de aquellos grupos que se oponían en Estados Unidos a la guerra.

Con todo ello, el autor no sólo evalúa la conveniencia o lo acertado de la invasión norteamericana, sino que da un paso más, “pisando el terreno”, para conocer a sus protagonistas y transmitir sus historias tan personales como sorprendentes. Para tal fin, realiza varias estancias en Irak, lo que también le permite convivir con las tropas norteamericanas y el personal diplomático allí desplazado.

En este sentido, no efectúa una simple descripción. En efecto, una de las tesis que maneja desde el inicio de la obra es que el Gobierno de George Bush no prestó una excesiva atención a lo que vendría después de deponer del poder al tirano Hussein. Dicho con otras palabras: subestimó la tarea de reconstruir Irak (tanto en lo relativo a los medios logísticos como al tiempo) y nunca fue consciente de la violencia sectaria que podría desatarse.

Esto lo refleja en la obra y lo hace a través de un doble eje geográfico: Washington (los políticos y analistas de la Casa Blanca vivían en una “realidad paralela”, distinta a lo que acontecía en Irak, antes y después de 2003, concluye Packer) y el país asiático, donde las penurias de todo tipo (hambre, falta de higiene, asesinatos indiscriminados….) asolaban a su población diariamente. En todas ellas se detiene pero no se recrea sino que reflexiona.

Así, la mayor parte de los iraquíes interpretaron la llegada de los soldados norteamericanos como sus libertadores tras décadas de opresión por el sátrapa, cuyas ansias por imponer un nacionalismo panarabista le habían llevado a eliminar por la fuerza a toda oposición interna (chiíes y kurdos, principalmente). Sin embardo, los años inmediatamente posteriores a 2003 ilustraron las dificultades que tiene la democracia para arraigar en sociedades como la iraquí, donde la influencia del factor religioso moldea y determina la política.

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