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NOVELA

Reina Roffé: Lorca en Buenos Aires

domingo 28 de agosto de 2016, 16:57h
Reina Roffé: Lorca en Buenos Aires

Fórcola. Madrid, 2016. 392 páginas. 22,50 €. La escritora argentina noveliza de manera atractiva la estancia porteña del poeta granadino y sus encuentros con figuras como Pablo Neruda o Victoria Ocampo, entre otras.

Por Francisco Estévez

Noticias nuevas sobre la muerte de Federico García Lorca saltaron a la palestra con la guinda de la polémica hace breves días. Pareciera que el poder simbólico de semejante drama nunca se apagara y ávido de novedades cada verano se consumara con brasa nueva aquel fuego incombustible. El poeta granadino es una de las pocas figuras literarias cuya obra, a pesar de su extraordinaria valía, queda para los más ahogada por la fuerza evocadora de su biografía con aciago final. La sombra de su muerte compite casi con ventaja con la de Antonio Machado o la tragedia en el destierro de Juan Ramón Jiménez, por poner a los dos poetas de mayor trascendencia del escarpado siglo XX español. Una sexualidad atrapada y el colofón de un asesinato sumarísimo condensan y aglutinan en su historia a muchos curiosos. La historia se ha contado muchas veces y presenta todavía oquedades, desde la publicación de Ian Gibson y su Diario de una búsqueda lorquiana (1955-1956) (Plaza & Janés, 1990) a la ampliada por Marta Osorio Miedo, olvido y fantasía. Crónica de la investigación de Agustín Penón sobre Federico García Lorca (1955-1956) (Comares, 2000) y la concienzuda Las trece últimas horas en la vida de García Lorca (La Esfera de los libros, 2011). Pero pocos recordarán la novela de Carlos Rojas merecedora del premio Nadal El Ingenioso hidalgo y poeta Federico García Lorca asciende a los infiernos (1979), donde se fantaseaba con la llegada del poeta al infierno, allí entendido como una sucesión infinita de salas de teatro.

Lorca en Buenos Aires es una a duras penas novela quizás más ficción histórica construida con una laboriosa documentación. Una prosa eficaz con rasgos de elegancia (“El escándalo temblaba rayado como una cebra”) y algunas gotas de subjetivismo penetran e interpretan ese irresistible talismán que es la figura lorquiana. La cuentista Reina Roffé es conocida en España fundamentalmente por su veta más cercana a la reconstrucción biográfica con aire novelesco. Su otra figura de estudio es el clásico universal Juan Rulfo, siendo el último acercamiento Juan Rulfo. Biografía no autorizada (2012) que es título erróneo, por evocar algo escabroso inexistente en la biografía del mexicano.

A través de una entrevista con la artista Cesca, íntima amiga de Lorca en Buenos Aires, se desgranarán sus recuerdos argentinos y en capítulos alternos tendremos recreación de una posible y diversa correspondencia de Lorca con su madre durante aquellos seis meses de estancia en Argentina. Tuvo el granadino en Buenos Aires un arrollador éxito con pingüe beneficio gracias al reestreno de Bodas de sangre. La seductora personalidad lorquiana construyó rápidamente una mullida red de contactos entre intelectuales, artistas y escritoress como Pablo Neruda, cónsul de Chile en Buenos Aires en esa época, Alfonsina Storni, Oliverio Girondo o Victoria Ocampo, quien publicó el Romancero gitano (recordemos la reciente aparición de textos varios de la argentina: Darse. Autobiografía y testimonios -Fundación Banco Santander, 2016-, meritorio rescate de Carlos Pardo).

Lorca recibió la inestimable y primera ayuda del mexicano Alfonso Reyes, siempre puente entre culturas a su llegada al río de la Plata. Por el texto pasean varias de las obsesiones lorquianas como el mundo femenino esenciado en su tensión dramática o la obsesiva figura materna. Entre las muchas anécdotas aquí contadas se escapa una importante que hubiera simbolizado bien aquel momento único de sentimiento de universalidad y hermanamiento de los países de habla hispana cuando con motivo de la cena del Pen Club de Buenos Aires, el 20 de noviembre de 1933, Lorca leyó un discurso al alimón con Pablo Neruda dedicado a Rubén Darío, como uno de los grandes creadores del lenguaje poético en el idioma español.

Por resumir ya, se nos presenta aquí la dimensión personal del autor de Poeta en Nueva York, siempre lleno de invenciones y ocurrencias. Pareciera cumplirse cada vez más por desgracia aquel comento de Luis Buñuel por el cual la personalidad lorquiana era más deslumbrante que su obra. Para la cada vez más anémica curiosidad de la piel de toro sería saludable que Lorca en Buenos Aires despertara interés pues ilustra más del personaje y de la obra que cualquier informe sobre su dramática muerte.

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