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TRIBUNA

Elogio de los jueces

jueves 08 de septiembre de 2016, 20:22h

“En la catedral de la justicia trabajan muchos picapedreros. Unos tallan sillares, otros pedestales y cornisas y otros hacen ornamentos y esculturas. Para la construcción en su conjunto tan importantes son los unos como los otros. Las acusaciones y las defensas son tan importantes como las sentencias, la redacción de un contrato de alquiler, de trabajo o de unas capitulaciones matrimoniales tiene la misma importancia que dar forma a fusiones y adquisiciones, y el abogado de los ricos es igual de importante que el abogado de oficio”.

Bernhard Schlink es un juez alemán, pero también un espléndido novelista. Además de su serie policíaca de Selb su obra más conocida es “El lector”. Pero la frase que precede la he extraído de la última de sus obras traducidas al español “Mujer bajando una escalera”, y está puesta en boca del abogado que es el narrador de la historia.

Todos son importantes en cualquier organización que es, siempre, una suma de engranajes, una cadena de eslabones ensartados debidamente. Por minúsculo que sea cualquiera de ellos todos son imprescindibles y dan lustre al conjunto.

También por supuesto en lo que llamamos la Justicia. Cada una de las profesiones jurídicas cumple una insustituible función. Unos asesoran, otros acusan, otros son fedatarios, otros gestionan (ese verbo que tanto abarca), otros son mandatarios… Pero nadie que haya hecho Derecho, por más que la vida le haya llevado por otros derroteros, puede ocultar que, al menos en algún momento, hayan pensado en convertirse en juez.

Y es que la judicial es la más grande de todas las profesiones jurídicas, como reconociera el maestro Calamandrei. O cómo sentimos al leer la formidable novela de Ian Mcwenan “La ley del menor”, un canto a la juez que escucha, que reflexiona, que estudia, que pondera hecho y norma, que se distancia, y que resuelve. Da la razón al que entiende le corresponde. Hace justicia que es tanto como hacer la ley.

Todos los demás actores de ese que llamamos sector de la Justicia cumplen un papel sí necesario, pero instrumental. Constituyen el nudo de la obra pero el desenlace lo escribe solo el juez. La sociedad española no es justa, sin embargo, con quien hace la justicia con el juez. No es sólo que no le dote de medios o que le pague un sueldo minúsculo sino que no le valora ni le reconoce, olvidando que sin él toda la construcción del Estado de Derecho se derrumba asolada por el terremoto de la arbitrariedad.

P.D.: El elogio lo es del hombre y de la mujer-juez y de su función. No desconozco que la generalización genera insatisfacción y muchas dudas, aunque no me negarán que, al menos, los “star-judges” han pasado a mejor vida.

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

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