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AL AIRE LIBRE

FELIPE VI, RAJOY Y SÁNCHEZ

sábado 17 de septiembre de 2016, 17:45h
Felipe VI, el traje gris, la corbata azul, crecida la barba entrecana, recibe en su despacho a Mariano Rajoy, el traje azul...

Las redes sociales han multiplicado este artículo de Luis María Anson publicado en el diario El Mundo. El párrafo final ha sido reproducido incontables veces. Publicamos a continuación el artículo del insigne académico.

“Felipe VI, el traje gris, la corbata azul, crecida la barba entrecana, recibe en su despacho a Mariano Rajoy, el traje azul, la corbata gris, la barba que quiere y no puede. El presidente en funciones ha llegado un poco tarde a la audiencia porque, dominado por su célebre afición al teatro, ha querido asistir a un ensayo de La piedra oscura. El Rey invita al presidente en funciones a que se siente junto a la mesa redonda en un rincón del despacho.

- Presidente, no se te ocultará que la opinión pública se muestra harta y asqueada ante el espectáculo de discordia que los partidos políticos están dando desde hace nueve meses.

- No se me oculta, Señor, no se me oculta.

- ¿Y no crees que sería necesario hacer un esfuerzo para encauzar la situación, ante las acusaciones de partidismo y también de personalismo?

- Por mi parte, Majestad, no existe el menor inconveniente siempre y cuando Pedro Sánchez rectifique su posición intransigente. Yo le he ganado las elecciones y él solo aspira a hundirme en la miseria. Con el PSOE, con destacados dirigentes del partido socialista, el PP puede llegar a fórmulas de concordia. Con Sánchez, no. Sánchez tiene nublada la inteligencia por la vanidad y solo piensa en él. No hay nada que hacer. La verdad es que no le puedo soportar. Es un ser inaguantable. Y ahora me va a perdonar Vuestra Majestad que me vaya pero he leído que María Adánez hace una gran interpretación en El pequeño poni de Paco Becerra y no quiero llegar tarde al Bellas Artes.

El Rey despide cordialmente al presidente en funciones y una hora después recibe a Pedro Sánchez en el mismo despacho que se distingue por el sosiego, el orden, los recuerdos personales y las imágenes familiares, entre las que se echa de menos una fotografía en lugar destacado de su abuelo, Juan III, el hombre que durante cuatro décadas hizo frente al dictador Franco defendiendo una Monarquía como la danesa o la noruega, una Monarquía de todos, que devolviera al pueblo español la soberanía nacional secuestrada en 1939 por el Ejército vencedor de la guerra incivil.

Pedro Sánchez, el traje azul claro, la corbata encarnada, la piel vacacional tostada en el descanso de las playas de moda, estrecha la mano del Rey.

-No se te ocultará -repite el Monarca- que la opinión pública se muestra harta y asqueada ante el espectáculo de discordia que los partidos políticos están dando desde hace nueve meses.

- No se me oculta, Majestad, no se me oculta. Pero la culpa la tiene Mariano Rajoy que ha sido derrotado en la investidura y solo piensa en mantenerse como presidente del Gobierno cuando la gente ha votado en favor del cambio. Con el PP, tal vez me podría entender. Con Rajoy, no, no y no. Solo piensa en él. No le puedo soportar. Es un ser inaguantable.

- Pues de eso te quería hablar, mi querido Pedro. No sé si sabes que las Cortes van a delegar en mí poderes especiales para resolver la situación. Y he decidido darte lo que quieras, sea lo que sea, advirtiéndote, eso sí, que a Mariano Rajoy le daré el doble de lo que tú me pidas.

- Pues sáqueme un ojo, Majestad”.