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EL ENFRENTAMIENTO DEFINITIVO ESTALLARÁ TRAS EL 25S

La guerra del PSOE: Sánchez se revuelve ante el acoso de los críticos

domingo 18 de septiembre de 2016, 12:03h
La guerra del PSOE: Sánchez se revuelve ante el acoso de los críticos
Mientras el aparato cierra filas en torno al secretario general, sectores opuestos buscan dar un golpe de timón incluso con una gestora.

La sensación es que ya no hay marcha atrás. Y ni siquiera se ha esperado a los resultados de las elecciones del 25 de septiembre en Galicia y el País Vasco. El ruido de fondo que perseguía al PSOE desde el 26J ha dejado paso al de sables: el malestar es palpable; los avisos, constantes; y las batallas amenazan con convertirse en guerra. En el centro de la diana, Pedro Sánchez.

La aparente tregua se ha acabado en plena campaña para esa doble cita autonómica ante la que, para más inri, todas las encuestas disparan en contra de los socialistas. Para más inri. O precisamente por ello, porque, ante el auge de otras fuerzas de izquierda, la fractura tampoco ayuda. Pura retroalimentación: la crisis interna arrastra las urnas, y viceversa. En Marea previsiblemente dará el sorpasso en Galicia; la representación parlamentaria puede caer a la mitad en el País Vasco según el CIS. Además, nadie olvida que, después de casi nueve meses y dos elecciones generales, el Gobierno en la Moncloa sigue en funciones. La situación está tan enquistada que la amenaza de unos terceros comicios es ahora más real que nunca.

Sánchez, instalado en el “no es no” al PP, coquetea con una vía alternativa con “las fuerzas del cambio”, una idea que ha roto al PSOE en dos. No solo eso. Para que sea una realidad, tiene el “sí” de Unidos Podemos, el “no” de Ciudadanos y una condición de los nacionalistas: que permita los referéndums de autodeterminación. “¿Cómo vas a hablar tú con aquellos que sencillamente no quieren hablar contigo porque se quieren marchar?”, se ha preguntado Guillermo Fernández Vara, para quien “no es revisable” la negativa del Comité Federal a formar gobierno con los independentistas.

En el actual panorama lo que sí está dispuesto a revisar el máximo órgano del PSOE entre congresos es el “no” a un nuevo intento de investidura del PP, que logró 52 escaños más el 26J y mejoró resultados con respecto al 20D, es decir, justo la inercia contraria a Ferraz. Evitar unas terceras elecciones –y, quizás, una debacle- pasa por una abstención socialista en el Congreso de los Diputados, que, paradójicamente, podría verse facilitada por un mal resultado socialista (o dos) el 25S.

Un escenario endiablado abona la desconfianza

Por lo que pueda pasar, y ante el cariz de los acontecimientos, todos en el PSOE toman posición. La división es palpable desde el 26J. Pero en los últimos días ha tomado una nueva dimensión, a raíz de que el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, pidiera abierta y públicamente la abstención para que Rajoy siga siendo presidente. Un movimiento ante el que Ferraz intentó poner “orden”… y lo que ha logrado ha sido justo lo contrario. Desde entonces han hablado Susana Díaz, Emiliano García-Page, Javier Lambán y Ximo Puig, entre otros: cuatro presidentes autonómicos (Andalucía, Castilla-La Mancha, Aragón y Comunidad Valenciana) que han querido defender la libertad de expresión y, de paso, a un compañero.

Tal es la desconfianza que el jefe del Ejecutivo castellano-manchego se ha preguntado si “hay alguien que está cada vez que le da la gana utilizando redes sociales de manera organizada para insultar o malmeter”. El aragonés ha pedido una investigación que dilucide si hay una campaña organizada. “Cada vez que uno abre la boca se le corre a gorrazos”, es la percepción del extremeño. Y tan endiablada es la situación interna que Rodríguez Ibarra ha sido tajante: “Si Sánchez forma Gobierno con Podemos, me voy del partido”.

Antes o después las palabras se traducirán en hechos, así que los críticos ya buscan la manera de despojar a Sánchez del PSOE. Si se convocara el Comité Federal tras el 25S, podrían pedir que una gestora se hiciera cargo del partido. Una solución temporal y extrema que, sin embargo, ayudaría a que la herida de la abstención ante una investidura de Rajoy doliera menos. Otra opción, si no se convocara el Comité Federal, pasaría por una dimisión colectiva en la Comisión Ejecutiva (la mitad más uno de sus miembros), que también dejaría al PSOE en manos de una gestora. Tampoco se descarta una dimisión de Pedro Sánchez. En cualquier caso, se trata de que el futuro del Partido Socialista deje de estar en sus manos. Y la presidenta andaluza tiene “seguro” que ese Comité Federal tras el 25S está al caer.

Con un PSOE roto y en caída libre en las encuestas, Pedro Sánchez hace campaña en Galicia y el País Vasco: arropa a sus candidatos en los mismos mítines en los que militantes y simpatizantes le exigen que se mantenga inamovible en su “no es no”. Un escenario en el que Pablo Iglesias tampoco ayuda.

El desenlace de una guerra que ya está abierta amenaza con pulverizar una formación que reflexiona y debate sobre su propio liderazgo y la gobernabilidad de España: Alfredo Pérez Rubalcaba y Javier Lambán reconocen un “clima asfixiante” mientras Patxi López pide un partido “fuerte, unido y sin fisuras”: “Con debate, sí; pero con unidad”, ha clamado en plena tormenta. Por si acaso, el secretario general retiene el cartucho de consultar a la militancia sobre un “Gobierno del cambio”.

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